La crisis del sistema de salud pública en la Provincia de Buenos Aires volvió a quedar expuesta en el corazón de la Región Capital. Trabajadores del Hospital Interzonal General de Agudos Alejandro Korn de Melchor Romero (ubicado en 520 y 175) rearmaron sus reclamos frente a la acumulación de fallas edilicias, falta de insumos esenciales y serios cuestionamientos al manejo de los recursos públicos por parte de la gestión encabezada por el gobernador Axel Kicillof.
A pesar de los actos oficiales y las remodelaciones anunciadas con bombos y platillos por el Ministerio de Salud provincial, la comunidad hospitalaria denuncia que el corte de cintas funciona apenas como un maquillaje superficial.
En los hechos cotidianos, los sectores asistenciales de Melchor Romero operan con pérdidas de agua, problemas crónicos de calefacción en áreas sensibles, mobiliario inutilizable y riesgosas instalaciones eléctricas.
Uno de los puntos más alarmantes señalados por el personal médico y de enfermería es el estado crítico de los quirófanos, donde persisten filtraciones, humedad en muros y equipamiento obsoleto, obligando a los profesionales a intervenir en condiciones que califican de "improvisadas".
La situación no se diferencia de la realidad de otros nosocomios de la provincia de Buenos Aires, donde las partidas presupuestarias no logran garantizar el mantenimiento preventivo básico.
La problemática alcanza de lleno a la recién inaugurada Guardia de Salud Mental, un sector clave dada la especificidad histórica del centro asistencial.
A pocas semanas de su puesta en marcha, los empleados reportaron la falta de profesionales psiquiatras de guardia, desabastecimiento de medicación psiquiátrica esencial y roturas edilicias sin reparar. Asimismo, cuestionan que las inversiones se orienten a obras en aulas de docencia mientras la atención directa a los pacientes se brinda en salas de internación severamente deterioradas.

Al escenario de parálisis edilicia se le suman señalamientos por el funcionamiento administrativo de la institución. Los trabajadores del establecimiento solicitaron explicaciones formales sobre la intervención de Laura Sal Iturreria —terapista ocupacional y pareja de la actual directora— en áreas operativas, comités de conducción y gestión de stock. Asimismo, pidieron revisar el procedimiento de nombramiento de Leandro Marqués como acompañante terapéutico en las casas de externación del predio.
Las denuncias por el estado del Hospital Romero reflejan un patrón que se repite a lo largo y ancho del cordón bonaerense: estructuras sanitarias desbordadas, promesas de inversión que se diluyen en la burocracia estatal y una demanda ciudadana que choca a diario contra la desidia del Estado provincial.