jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº5654

Política | 27 Aug

Récord de empresas al borde del abismo

Otro logro de Milei: 153 empresas se preparan para cerrar en 2026

11:58 |Durante los primeros siete meses de 2026 se iniciaron 153 trámites vinculados a empresas que atraviesan dificultades y buscan alternativas ante posibles despidos. Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, ya suman 448 los procedimientos de este tipo, mientras se perdieron más de 337.300 puestos de trabajo asalariados registrados desde noviembre de 2023. Y sí, ¡Milei lo hizo!


El tejido productivo argentino no se está deshilachando; está siendo incinerado bajo un experimento de laboratorio que confunde el orden macroeconómico con el colapso social. Mientras desde el atril oficial se celebra una supuesta "limpieza" de la economía, la realidad que subyace en las oficinas de la Secretaría de Trabajo cuenta la crónica de un naufragio anunciado: un país que se queda sin fábricas, sin comercios y, fundamentalmente, sin trabajadores. El sueño libertario, en su faceta más cruda, se ha convertido en una pesadilla de despidos masivos y empresas que bajan sus persianas, dejando atrás un cementerio de unidades productivas que, difícilmente, vuelvan a encender sus motores.

Los números, fríos y letales, desmienten cualquier relato triunfalista. Según datos oficiales, en los primeros siete meses de 2026 ya se iniciaron 153 Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC). La magnitud del desastre adquiere su verdadera dimensión al observar que, desde la asunción de Javier Milei, se han cursado 448 solicitudes de este tipo. Es decir, el Gobierno ha superado en menos de dos años el total de trámites registrados durante todo el mandato anterior. No estamos ante un ajuste pasajero, sino ante una hemorragia estructural: en mayo pasado, la Argentina perdió 2.371 unidades productivas, marcando un retroceso que se acumula a la pérdida de más de 30.000 empresas en los últimos tres años.

La situación es asfixiante. La destrucción neta de asalariados registrados supera los 337.300 puestos de trabajo desde noviembre de 2023, encadenando trece meses consecutivos de caída. Mientras el oficialismo se escuda en tecnicismos legales para ocultar el alcance territorial y sectorial de la sangría —negándose a procesar detalles sobre la cantidad de trabajadores afectados—, la realidad golpea en cada rincón del país: cierres de plantas alimenticias en Mendoza, despidos masivos en frigoríficos de Mar del Plata y parálisis en la electrónica fueguina. La precariedad del diálogo social, tal como advierten los especialistas, ha quedado reducida a la mínima expresión, superada por una crisis que ya no reconoce sectores ni fronteras geográficas.

Lo más grave, sin embargo, no es solo la cifra que arroja la estadística, sino el silencio cómplice y la opacidad de un Ministerio de Capital Humano que prefiere no "reprocesar" datos antes que admitir la magnitud de la devastación. Esta desidia administrativa es el síntoma de un modelo que ha decidido sacrificar la base productiva en el altar de un Excel.

El plan económico de Milei ha logrado algo inédito: una velocidad de destrucción empresarial que equipara los peores momentos de la crisis cambiaria de 2018. Mientras los ideólogos del ajuste celebran la caída de la inflación sobre las cenizas del mercado laboral, la Argentina se convierte en un páramo donde la única libertad que parece garantizada es la de la empresa para cerrar y la del trabajador para quedar en la calle. Estamos presenciando la desarticulación consciente de un país, una receta de austeridad suicida que no busca sanar la economía, sino dinamitar el futuro, dejando a una nación entera a la deriva de un mercado que no perdona ni construye, solo consume los restos de lo que alguna vez fue un entramado industrial pujante.

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