Caminar por las avenidas de San Justo o Lanús mirando agencias de autos te cuenta el estado real del bolsillo mejor que cualquier índice del INDEC. Cuando se habla del mercado de autos usados, hay una variable que condiciona gran parte de las estadísticas y que no se puede evitar de ningún modo: la antigüedad. La brecha entre quien renueva un seminuevo y quien remienda un fierro de hace veinte temporadas marca el mapa de la desigualdad sobre ruedas.
El abismo generacional automotor impide trazar un diagnóstico lineal para todo el parque rodante. Se trata de un dato que impide poner en el mismo conjunto los autos que tienen menos de diez años con los que tienen 20, y mucho menos con los que son del siglo pasado, aunque sea de los últimos años de la década del 90. Para el laburante del AMBA, el vehículo viejo no es una opción de compra sino un ancla contra el transporte público deficiente.
El desgaste mecánico suele ser una ruleta rusa donde el odómetro ya no dice toda la verdad. La diferencia siempre está en el kilometraje como una referencia de desgaste, pero aún así, hay autos en buen estado y en muy mal estado que tienen los mismos kilómetros de uso. En los talleres del segundo cordón bonaerense abundan testimonios de vehículos destruidos con tableros dibujados.
El deseo aspiracional choca contra las restricciones presupuestarias cotidianas. Pero no solo se trata de kilometraje, en el mundo del usado, las modas de consumo tienen menor relevancia, incluso menos del 25%, que es la tasa de autos nuevos en relación a usados en el mercado. El usuario común prioriza conseguir repuestos baratos antes que sumarse a las tendencias de diseño importadas.
La recesión y las promociones agresivas de las concesionarias oficiales obligaron a sincerar los valores de los vehículos de segunda mano. Es por esta razón que establecer el precio de un auto usado por medio de una tabla es solo una referencia no tan exacta, que incluso hoy queda más desactualizada aun, porque con las ofertas y bonificaciones de los autos 0 km, vender un usado requiere bajarlo de precio o esperar mucho tiempo. En las concesionarias de Provincia de Buenos Aires el comprador manda con billete en mano.
El salto de época dentro del habitáculo define quién pertenece al presente y quién quedó varado en el pasado. Pero después hay otro cambio, la tecnología, que en autos usados de los últimos diez años está bastante alineada con la que tienen los vehículos nuevos actuales, pero completamente desactualizada en los que tienen más de una década de vida. La conectividad se convirtió en la frontera que divide a los vehículos modernos de los antiguos.
La digitalización del tablero resume la mutación cultural frente al volante. La pantalla, de hecho, es el símbolo del cambio. En 2016 no había muchas unidades equipadas con consolas táctiles ni conectividad integrada.
El relevamiento comercial de las plataformas de compraventa expuso las conductas de supervivencia de los conductores. En ese escenario, un informe de una de las principales empresas que vende autos usados de menos de 20 años y usados seminuevos, publicó estadísticas correspondientes al primer semestre del año, definiendo las principales tendencias de los consumidores. Las cifras retratan un consumo guiado por la necesidad práctica.
La proporción de ventas evidencia que el mercado automotriz nacional se sostiene casi exclusivamente por unidades de segunda mano. Teniendo en cuenta que tres de cada 4 autos que se compran en Argentina actualmente son usados, los resultados de este informe pueden considerarse una referencia real de la elección de los compradores de usados recientes. La clase trabajadora hace malabares para no bajarse del coche propio.
El ranking de los más buscados muestra una dispersión de preferencias sin un liderazgo hegemónico. Los tres autos más elegidos por los compradores no fueron del mismo segmento, ya que el preferido fue un hatchback B, el Peugeot 208, seguido por el Chevrolet Cruze, un sedán mediano del segmento C y de otro sedán B, el Fiat Cronos, mostrando una polarización de las elecciones entre tres autos completamente diferentes entre sí y no una tendencia. Cada conductor busca lo que puede pagar según sus urgencias familiares.
El lote de los cinco primeros puestos lo completaron dos clásicos que resisten el paso del tiempo en el pavimento urbano. El Ford Ecosport fue cuarto y primero entre los SUV, y Toyota Corolla quinto, como el tercer sedán en el Top 5. La confiabilidad mecánica de estos fierros pesa más que cualquier campaña publicitaria.
La adopción de las nuevas carrocerías avanza con lentitud en el mercado de segunda mano. Sin embargo, mientras en el mercado de los autos 0 km los SUV tienen el 45% de las ventas, los usados no alcanzaron a recibir el impacto de la nueva “moda” de uso automotor, porque en este rubro el 47% son hatchbacks, el 26% apenas es de los SUV, que de todos modos ya superaron a los sedanes, terceros con un 18%. El auto chico sigue siendo el rey indiscutido del tránsito diario.
La transmisión manual resiste como bastión frente al avance paulatino de los mecanismos automatizados. En la misma situación están las cajas de cambio, porque la extensión del uso de cajas automáticas es de poco tiempo, no más de cinco años pero más fuertemente en los últimos dos, con lo que la mayoría eligió caja manual, un 61% frente a un 39% de los que compraron un vehículo automático. El miedo a los costos de reparación inclina la balanza hacia la mecánica tradicional.
La sobriedad estética domina las elecciones cromáticas de los compradores urbanos. Fuera del ámbito de la tecnología, otros datos que sobresalen del informe señalan que por primera vez se elige el color blanco como el más vendido con un 25% de las ventas, cambiando completamente la tendencia histórica que tenía al color negro como el más buscado, ahora en cuarto lugar con el 13.6%, por detrás del gris claro y el gris oscuro. El valor de reventa condiciona hasta la pintura exterior.
La monocromía del parque automotor refleja la aversión al riesgo de los conductores locales. Sin embargo, el tema de los colores es todavía dominado por blanco, negro y gris, que tienen el 80% del total de autos vendidos. Nadie quiere arriesgar capital en tonos difíciles de comercializar en el futuro.
La participación de las conductoras en las operaciones de compraventa mostró fluctuaciones a lo largo del período relevado. Uno de cada tres autos es comprado por una mujer, aunque en abril de este año, el 33% promedio del semestre tuvo un pico del 38% y en junio su punto más bajo en el 29 por ciento. La autonomía de movilidad femenina consolida su peso en las decisiones patrimoniales de los hogares.
Lo que tenés que saber sobre el mercado de usados
- Dominio del usado: Tres de cada cuatro operaciones automotrices en el país corresponden a vehículos usados, impulsadas por las dificultades para acceder a unidades cero kilómetro.
- Modelos más vendidos: El podio semestral quedó integrado por el Peugeot 208, el Chevrolet Cruze y el Fiat Cronos, seguidos por la Ford Ecosport y el Toyota Corolla.
- Preferencias mecánicas: El 47% de las operaciones correspondió a carrocerías hatchback y el 61% mantuvo la transmisión manual por menores costos de mantenimiento.
- Conservadurismo estético: El color blanco lideró las ventas con el 25%, mientras que la gama de blancos, negros y grises acaparó el 80% total de las elecciones.