La estafa de las cooperativas y el dinero del estado
La administración de Mariel Fernández ha convertido el asistencialismo en una maquinaria de recaudación política y enriquecimiento personal. Lejos de la austeridad que pregona en sus discursos, la intendente quedó expuesta en los tribunales por manejar fondos públicos a través de una red de adjudicaciones directas que benefician a su círculo más íntimo y a su familia, traicionando la confianza de los sectores más vulnerables que confiaron en su supuesta cercanía con el pueblo.
El núcleo de este escándalo quedó plasmado en la causa judicial radicada en la UFI Nº 4 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez, a cargo del fiscal Federico Soñora. En este expediente, impulsado formalmente por el diputado provincial Luciano Bugallo, se investigan delitos de extrema gravedad institucional: enriquecimiento ilícito, malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias, fraude contra la administración pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Nombres, montos y relaciones cruzadas
La denuncia detalla un entramado de contrataciones dudosas que salpica directamente a la funcionaria y a sus allegados clave:
Entre los montos que encendieron las alarmas en la justicia figuran cifras escandalosas para un distrito colapsado por la pobreza: la contratación directa del arquitecto Micieli Galeazzi para el anteproyecto del polideportivo "Diego Armando Maradona" en Cuartel V ascendió a $5.445.000. A esto se suman múltiples contratos otorgados al arquitecto Ricardo Fernández que superaron los 14 millones de pesos, consolidando un circuito donde el dinero de los contribuyentes y de los sectores postergados termina financiando obras y beneficios particulares, mientras las calles de Moreno siguen inundadas de barro, inseguridad y abandono estructural.
La hipocresía del relato
La estrategia es cínica y repetitiva: utilizar discursos encendidos sobre la soberanía popular y el cooperativismo para encubrir la creación de un verdadero "Estado paralelo" sin controles ni licitaciones transparentes. Mientras la intendente posa de líder grassroots y militante desinteresada, la realidad de Moreno desmiente cada palabra oficial. La pobreza estructural no retrocede; por el contrario, se profundiza mientras los recursos destinados a urbanizar y dar dignidad terminan atrapados en el engranaje de una casta municipal que utiliza el hambre y la necesidad de los vecinos como trampolín para sus propios privilegios.
Es hora de abrir los ojos, de dejar de aplaudir a quienes se disfrazan de pueblo para saquear el futuro de sus hijos, y de exigir explicaciones sobre cada centavo que le robaron a los que menos tienen.
Mariel Fernández se pasea por los despachos provinciales soñando con una candidatura a gobernadora, creyendo que su chequera militante y su relato de cartón podrán blindarla para siempre de la verdad. Pretende gobernar la provincia de Buenos Aires la misma persona que convirtió a Moreno en el símbolo más obsceno de la impunidad y la estafa a los pobres; una dirigente que usa la pobreza como eslogan y la corrupción como método. Si los bonaerenses le entregan las llaves de la provincia a este modelo de saqueo disfrazado de populismo, habremos firmado colectivamente el certificado de defunción de nuestra propia dignidad.