Lionel Messi anunció su retiro de la Selección argentina.
El capitán que durante años cargó sobre sus hombros con las frustraciones de millones de argentinos decidió ponerle punto final a su historia con la camiseta que más veces defendió.
“Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección”, expresó Messi en el mensaje con el que confirmó una decisión que, aunque durante años pareció inevitable, vuelve a sacudir al fútbol argentino.
No es solamente el retiro de un futbolista. Es el final de una época.
Del dolor de 2016 a la gloria eterna
Hay algo particularmente simbólico en esta despedida. Hace diez años, después de perder ante Chile la final de la Copa América Centenario, Messi había anunciado por primera vez que dejaba la Selección.
“Se terminó para mí”, había dicho aquella noche de 2016, quebrado por una nueva final perdida. Aquella decisión duró apenas unas semanas. El fútbol, la gente y probablemente también él mismo le dieron una nueva oportunidad a una historia que todavía tenía varios capítulos por escribir. Messi regresó y comenzó entonces la parte más extraordinaria de su carrera con la camiseta argentina.
Porque después de aquella noche de frustración llegó lo que parecía imposible. El Messi que finalmente ganó todo La historia cambió. Llegó la Copa América 2021, la primera gran consagración de Messi con la Selección mayor. Después apareció la Finalissima 2022.
Y finalmente llegó Qatar. El Mundial que durante décadas parecía una obsesión imposible terminó en manos del capitán argentino. Messi fue campeón del mundo y convirtió aquella vieja herida de 2014 en una celebración inolvidable. Pero tampoco terminó ahí.
La Selección continuó compitiendo y Messi siguió siendo protagonista hasta llegar al Mundial 2026, donde Argentina volvió a alcanzar la final. Infobae había planteado aquel partido ante España como el que podía convertirse en el último encuentro de Messi con la Albiceleste.
Ahora llegó la confirmación. Ya no se va el Messi de las derrotas. Esta despedida tiene una diferencia fundamental con aquella de 2016. En Nueva Jersey se iba un Messi devastado. El de ahora se va después de haber conseguido aquello que durante tantos años le reclamaron.
Copa América. Finalissima. Mundial. Ya no queda una deuda deportiva pendiente. Ya no existe aquella pregunta cruel sobre si podía ganar algo con la camiseta argentina. La respuesta quedó escrita en la historia. El chico que llegó de Rosario. La Selección recibió a Messi cuando todavía era un adolescente. El chico que había nacido en Rosario terminó convirtiéndose en el futbolista que más veces hizo cantar a la Argentina.
Durante años fue comparado con Diego Maradona. Durante años tuvo que soportar que cualquier derrota fuera colocada sobre sus hombros. Durante años escuchó que no sentía la camiseta, que no cantaba el himno, que no corría suficiente, que no era el mismo Messi del Barcelona. Hasta que un día dejó de tener que responder. Empezó a hacerlo con títulos. Y terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos deportivos de la historia argentina.
Una camiseta que ya no volverá a ser la misma. La Selección tendrá que aprender a jugar sin él. Y no será sencillo. Porque Messi no es solamente un número 10. Es una generación completa. Es el niño que miraba fútbol desde Rosario. Es el adolescente que llegó a Barcelona. Es el capitán que perdió finales. Es el hombre que levantó la Copa del Mundo. Es también la imagen de millones de argentinos que crecieron viendo sus goles, sus gambetas y sus celebraciones.
Por eso el retiro no se mide solamente en estadísticas. Se mide en memoria. El último capítulo Messi ya había dejado señales de que el final estaba cerca. Después del Mundial 2026, el futuro con la Selección era una incógnita. El propio jugador había dejado abierta la posibilidad de que aquella Copa del Mundo fuera su última gran competencia con Argentina.
Ahora despejó todas las dudas. El 10 se va. Pero esta vez no se va derrotado. No se va escapando de una crítica. No se va después de perder una final. Se va como campeón del mundo. Y quizá esa sea la mejor manera posible de cerrar una historia que durante demasiado tiempo parecía condenada a terminar con una pregunta. Messi tuvo su revancha. Y la tuvo a lo grande. El chico que alguna vez quiso dejar la Selección termina despidiéndose convertido en leyenda.