martes 1 de septiembre de 2026 - Edición Nº5659

Política | 1 Sep

El ajuste que no alcanza

Seguridad con salarios de pobreza: cuánto cobrarán los efectivos más jóvenes tras el nuevo aumento

17:58 |En esta nota vas a entender cuánto cobrarán desde septiembre los efectivos más jóvenes de las fuerzas federales, qué aumento tendrán hasta diciembre y cómo quedan sus ingresos frente al costo de vida. La nueva escala oficial alcanza a Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal. El Gobierno habla de “jerarquización”, pero los números abren otra discusión: quienes recién empiezan y salen a la calle seguirán muy lejos de una vida sin sobresaltos económicos.


La Resolución 844/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional fue publicada este lunes en el Boletín Oficial y establece nuevas escalas para septiembre, octubre, noviembre y diciembre. El esquema actualiza haberes y distintos adicionales, como recargos de servicio, zona, funciones específicas y otros suplementos según cada fuerza.

La primera precisión es importante: el aumento no es simplemente “del 5%” para todos los efectivos. En el caso de un Gendarme II, por ejemplo, el haber mensual pasa de $895.970,77 en septiembre a $940.592,20 en diciembre: una mejora nominal cercana al 5% entre esos dos valores.

Y ahí aparece el verdadero problema. El sueldo de entrada queda muy por debajo del costo de una familia tipo, incluso antes de contabilizar alquiler, transporte, educación, salud y otros gastos que la vida cotidiana se encarga de sumar.


El sueldo de un gendarme que recién empieza


Desde septiembre, un Gendarme II tendrá un haber mensual bruto de $895.970,77. El ingreso efectivo puede ubicarse aproximadamente entre $717.000 y $744.000, según descuentos y conceptos que correspondan a cada agente.

En diciembre, el mismo grado llegará a $940.592,20. Es decir, después de cuatro actualizaciones, la diferencia nominal respecto de septiembre será de unos $44.600. No parece precisamente una revolución salarial para quienes portan un arma y trabajan en la calle.

La escala también muestra cuánto se distancia el ingreso de quienes están abajo respecto de los grados superiores. Un Gendarme tendrá $985.567,87 desde septiembre, mientras que un Cabo cobrará $1.084.124,63 y un Cabo Primero, $1.192.537,17.

En la parte alta de la estructura, un Comandante General tendrá desde septiembre un haber de $3.316.491,15. La diferencia entre la base de la pirámide y la conducción es enorme. La jerarquía salarial empieza a parecer otra fuerza dentro de la misma fuerza.


Prefectura: el bolsillo también navega contra corriente


En la Prefectura Naval Argentina, la resolución establece nuevas escalas para los distintos grados y también actualiza la compensación por recargo de servicio. El mecanismo rige desde septiembre y vuelve a modificarse en octubre, noviembre y diciembre.

Para los escalafones iniciales, los ingresos netos estimados también quedan por debajo del costo de vida de una familia tipo. Un marinero de Prefectura puede quedar en torno de los $788.000 a $818.000 netos, según los descuentos y adicionales aplicables.

El dato adquiere otra dimensión cuando se lo compara con la canasta básica. En julio, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.715,90 para superar la línea de pobreza, según los datos difundidos por el INDEC. Un solo salario inicial no alcanza ni de cerca.


Policía Federal: patrullar también tiene un precio


En la Policía Federal Argentina, el esquema también contempla actualizaciones escalonadas durante los cuatro meses y modificaciones en adicionales, compensaciones y otros conceptos.

Para un aspirante de la fuerza, el ingreso neto estimado ronda entre $676.000 y $701.000, mientras que un agente puede ubicarse aproximadamente entre $884.000 y $917.000, dependiendo de los descuentos y adicionales.

El contraste con la economía doméstica vuelve a ser brutal. La línea de pobreza para una familia tipo ya superaba los $1,56 millones, mientras los salarios iniciales de las fuerzas quedan muy por debajo de ese umbral.


La letra oficial habla de jerarquización


La propia resolución justifica el nuevo esquema en la necesidad de reconocer una “adecuada jerarquización” vinculada con la capacidad, responsabilidad y dedicación que demanda la actividad de las fuerzas de seguridad.

El problema es que la palabra “jerarquización” choca con una pregunta bastante más terrenal: ¿cuánto queda realmente en el bolsillo del agente que empieza su carrera?

Porque un efectivo joven no cobra solamente un sueldo. Tiene alquiler, comida, transporte, servicios, ropa, salud y una vida familiar que no se paga con discursos oficiales.


La canasta básica pone los números sobre la mesa


El último dato disponible del INDEC indica que una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.715,90 en julio para no caer debajo de la línea de pobreza. La Canasta Básica Total aumentó 2,2% ese mes y acumuló una suba interanual del 36,1%.

La Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia, llegó a $708.016,24 para ese mismo hogar. Eso significa que un salario inicial puede acercarse peligrosamente al costo de alimentarse, antes de pagar absolutamente todo lo demás.

Y hay otra cuestión que suele quedar escondida detrás del número del haber básico: los adicionales. Recargo de servicio, zona, funciones específicas y otras compensaciones pueden mejorar el ingreso final, pero no todos los efectivos cobran los mismos conceptos ni en las mismas condiciones.

Eso genera una fotografía bastante más compleja que la de una simple tabla salarial. Dos agentes con el mismo grado pueden terminar con bolsillos muy diferentes, dependiendo de destino, función, tareas y adicionales.


Seguridad barata, exigencia cara


El debate salarial no es solamente una cuestión sindical o administrativa. También tiene una dimensión directamente vinculada con la seguridad pública.

Un agente mal remunerado enfrenta una ecuación incómoda: el Estado le exige máxima disponibilidad, exposición al riesgo y responsabilidad, pero pretende resolver la contraprestación con salarios que corren detrás del costo de vida.

La situación adquiere todavía más peso cuando se trata de efectivos jóvenes. Son quienes están en la puerta de entrada de la carrera, quienes deben afrontar alquileres, mudanzas, destinos alejados y gastos familiares mientras construyen su trayectoria.

Y mientras tanto, la resolución actualiza también los adicionales de las estructuras superiores. La pirámide sigue funcionando, pero el peso de la base parece cada vez más difícil de soportar.


El Gobierno actualiza, pero el bolsillo mide otra cosa


La medida oficial alcanza a Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Servicio Penitenciario Federal. También contempla diferentes suplementos, compensaciones, viáticos y conceptos vinculados con cada fuerza.

En otras palabras, no se trata solamente de un aumento del salario básico. El Gobierno está reordenando toda una arquitectura de haberes y adicionales para el último cuatrimestre del año.

Pero para el agente que todos los días se sube a un patrullero, custodia una frontera, navega el Río de la Plata, controla un aeropuerto o trabaja dentro de una cárcel, la pregunta termina siendo mucho más sencilla.

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