La dinámica del consumo y la gestión del ingreso en los sectores populares del conurbano bonaerense atraviesa una mutación severa. De acuerdo con los datos del “Mapa de la deuda”, elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Ebert, la morosidad en el Gran Buenos Aires alcanzó proporciones críticas, con José C. Paz a la cabeza registrando un 32,86% de incumplimiento, seguido por Moreno con un 29,39% y Merlo con el 28,56%.
El indicador cobra mayor gravedad al segmentarse por edades: en José C. Paz, el 46,17% de los jóvenes menores de 25 años con compromisos crediticios se encuentra en situación de mora.
A nivel provincial, las cifras consolidadas dan cuenta de 1,84 millones de personas con deudas impagas, acumulan un pasivo total de $6,49 billones de pesos. La aceleración del endeudamiento ya no pasa de forma exclusiva por las entidades bancarias tradicionales, sino que se desplazó hacia proveedores no financieros de crédito, fintech y billeteras digitales.
Un reporte de la consultora EcoGo y la Universidad Austral remarca que la mora en el sector no financiero trepó al 31% del total prestado, duplicando holgadamente el 15,2% que registra el sistema bancario regulado.
La dinámica del consumo y la gestión del ingreso en los sectores populares del conurbano bonaerense atraviesa una mutación severa. De acuerdo con los datos del “Mapa de la deuda”, elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad y la Fundación Ebert, la morosidad en el Gran Buenos Aires alcanzó proporciones críticas, con José C. Paz a la cabeza registrando un 32,86% de incumplimiento, seguido por Moreno con un 29,39% y Merlo con el 28,56%.
El indicador cobra mayor gravedad al segmentarse por edades: en José C. Paz, el 46,17% de los jóvenes menores de 25 años con compromisos crediticios se encuentra en situación de mora.
A nivel provincial, las cifras consolidadas dan cuenta de 1,84 millones de personas con deudas impagas, acumulan un pasivo total de $6,49 billones de pesos. La aceleración del endeudamiento ya no pasa de forma exclusiva por las entidades bancarias tradicionales, sino que se desplazó hacia proveedores no financieros de crédito, fintech y billeteras digitales.
Un reporte de la consultora EcoGo y la Universidad Austral remarca que la mora en el sector no financiero trepó al 31% del total prestado, duplicando holgadamente el 15,2% que registra el sistema bancario regulado.
Plataformas como Naranja X, Mercado Pago y Ualá masificaron la aprobación inmediata de microcréditos con mínimos requisitos. No obstante, el deterioro de la capacidad de compra convirtió a estas herramientas financieras de progreso en recursos para financiar la subsistencia diaria: adquisición de alimentos, medicamentos, productos de primera necesidad, carga de tarjetas de transporte y pago de servicios.
En este contexto, la implementación del sistema de Cobro con Transferencia (CoT) habilitado por el Banco Central añade un factor de vulnerabilidad. Al permitir débitos automáticos sobre cuentas sueldo o de transferencias sociales previamente autorizadas, los montos destinados a la cobertura de necesidades primarias quedan retenidos para la cancelación de cuotas pendientes.
La pérdida de salud financiera expulsa de manera progresiva a los usuarios del circuito crediticio formal y digital. Frente a la negativa de nuevos préstamos por parte de las plataformas, la demanda de liquidez en las barriadas populares suele recaer en esquemas informales de financiamiento, conocidos como "gota a gota".
Estas redes clandestinas imponen tasas de interés usureras que pueden rondar el 50% mensual, aplicando metodologías de cobro coactivas como la retención de tarjetas de débito o presiones directas sobre los deudores, cerrando un círculo de extrema fragilidad para las familias del Gran Buenos Aires.