jueves 10 de septiembre de 2026 - Edición Nº5668

Política | 10 Sep

INFORME ESPECIAL | LA ROSCA MÁS GRANDE

PJ de PBA | Diez candidatos a gobernador, pero uno juega con otra cilindrada: ¿Por qué Alak saca mucha ventaja?

14:59 |La sucesión de Axel Kicillof ya desató una carrera feroz dentro del peronismo bonaerense y hay diez nombres anotados, desde Mayra Mendoza, Jorge Ferraresi y Gabriel Katopodis hasta Fernando Espinoza, Juan Andreotti, Carlos Bianco, Federico Otermín, Federico Achával y Mariel Fernández. Pero cuando se comparan territorio, gestión, experiencia provincial y nacional, vínculos con los 135 municipios, capacidad para dialogar con todas las tribus del PJ y puentes hacia afuera del peronismo, Julio Alak aparece con una combinación que ninguno de sus competidores reúne completa. Primera Página viene siguiendo su armado desde marzo: Duhalde, Zurro, Pichetto, Monzó, Bossio, Kicillof, Susbielles, el PJ bonaerense, los radicales y hasta Urtubey fueron dejando piezas de un rompecabezas que ya resulta difícil considerar casual.


La sucesión de Axel Kicillof dejó de ser una conversación reservada a cuatro despachos y pasó a transformarse en la gran batalla política que ordenará al peronismo bonaerense durante todo 2027. Diez dirigentes ya trabajan para entrar en la discusión por la Gobernación y el pacto informal es evitar, por ahora, los golpes debajo del cinturón. La expectativa dominante es que una eventual PASO termine reduciendo semejante superpoblación a dos o tres candidatos realmente competitivos.

La lista es extensa y tiene de todo: intendentes del Conurbano, ministros de Kicillof, dirigentes de La Cámpora, referentes del massismo y jefes comunales que buscan convertir su experiencia municipal en volumen provincial. Pero cuando Primera Página pone cada currículum sobre la mesa aparece un dirigente cuya trayectoria resulta incomparable por variedad, duración y nivel de responsabilidades: Julio César Alak. Esa no es una sentencia electoral ni una encuesta; es una conclusión política que surge de comparar activos concretos.

Alak ya fue cuatro veces intendente entre 1991 y 2007, recuperó La Plata en 2023 y transita actualmente su quinto mandato, después de haber sido ministro nacional durante más de seis años y ministro bonaerense durante cuatro. Ningún otro aspirante reúne al mismo tiempo experiencia municipal prolongada, administración provincial, gabinete nacional, conducción partidaria y conocimiento institucional de la capital bonaerense. Incluso Kicillof, cuando presentó su segundo gabinete en 2023, lo definió públicamente como “el mejor intendente de la historia de la ciudad de La Plata”.

Y ese puede ser el punto central de la interna que recién empieza: muchos candidatos tienen una gran fortaleza, mientras Alak posee varias superpuestas. Espinoza tiene La Matanza; Mayra tiene a Cristina; Ferraresi tiene despliegue territorial; Katopodis tiene obra pública; Achával representa renovación; Mariel Fernández tiene decisión militante: Alak tiene un poco de casi todo eso y, además, cuatro décadas de relaciones acumuladas. En una provincia de 135 municipios y ocho secciones electorales, semejante diferencia no es menor.


MÁS DE 10 Y SOLO 2 O 3 A LA FINAL


El nuevo mapa político del PJ bonaerense identifica dentro del kicillofismo a Julio Alak, Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi, Carlos Bianco y Gabriel Katopodis; suma además a Mayra Mendoza desde La Cámpora y a Mariel Fernández, Federico Achával y Federico Otermín dentro de la constelación de intendentes que se mueve alrededor de La Liga. El massismo, por su parte, reserva una silla para Juan Andreotti mientras Sergio Massa intenta colocarse en el papel de arquitecto de la unidad. Es un tablero todavía abierto y sometido a negociaciones nacionales.

No todos admiten formalmente una candidatura y algunos incluso la niegan mientras recorren territorio, pero esa liturgia forma parte de la política bonaerense. En el peronismo nadie quiere largar demasiado temprano, pero nadie quiere despertarse cuando los intendentes ya repartieron las fichas. Por eso las fotos, recorridas, plenarios, cenas y reuniones adquieren hoy un valor que probablemente recién se entienda por completo dentro de varios meses.

La PASO aparece en ese esquema como posible embudo, aunque su realización en 2027 todavía no puede darse por garantizada. Buenos Aires suspendió las primarias solamente para las elecciones de 2025, por lo que el régimen general no fue eliminado de manera permanente. De allí que los operadores trabajen con la hipótesis de una primaria capaz de ordenar el exceso de candidatos.


PRIMERAPÁGINA LO VIENE CONTANDO DESDE MARZO


Mucho antes de que la sucesión apareciera convertida en una lista de diez nombres, Primera Página comenzó a registrar los movimientos provinciales de Alak. El lunes 23 de marzo de 2026 contamos que recibía a Eduardo Duhalde y que ya mantenía contactos con dirigentes de diferentes secciones electorales. No era todavía una campaña formal, pero las coordenadas de la construcción excedían claramente los límites de avenida 32.

Cuatro días después, esa línea se profundizó con una reunión que tuvo un enorme peso simbólico: Duhalde y Chiche González llegaron acompañados por unos 60 referentes históricos del peronismo bonaerense. El alakismo abría una ventanilla que casi ningún otro candidato estaba trabajando con semejante intensidad: la vieja guardia del PJ que conserva vínculos, memoria y terminales territoriales en toda la Provincia. Primera Página definió aquel encuentro como una de las patas del armado hacia octubre de 2027.

No se trataba solamente de nostalgia partidaria porque entre los dirigentes aparecían referencias de distintas secciones electorales y generaciones. Alak parecía estar construyendo algo menos fotogénico pero potencialmente más útil que una campaña tradicional: una red de dirigentes capaces de abrir puertas municipales. En Buenos Aires, donde recorrer 135 distritos constituye una tarea política descomunal, esos contactos valen tanto como una buena encuesta inicial.


PEHUAJÓ: VISITAR AL MÁS K DE LOS INTENDENTES


El siguiente movimiento fue todavía más revelador porque Alak viajó 426 km hasta Pehuajó para reunirse con Pablo Zurro, uno de los intendentes ideológicamente más identificados con Cristina Kirchner. La jugada mostraba que su armado no pretendía quedar confinado al peronismo tradicional ni presentarse como una alternativa antikirchnerista. Primera Página la describió como un mojón temprano en la Cuarta Sección electoral.

Zurro constituye una referencia particularmente significativa por su pertenencia al universo cristinista y su inserción en el interior bonaerense. Si Duhalde representaba una puerta hacia el peronismo histórico, Pehuajó demostraba que Alak también buscaba interlocución con el corazón K. Esa capacidad para caminar hacia sectores que a menudo se enfrentan es una de las características que más lo diferencia de candidatos identificados con una sola tribu.

En una PASO, poseer una identidad nítida ayuda a consolidar un voto inicial; para gobernar Buenos Aires, sin embargo, la construcción posterior exige mucho más. Alak parece apostar precisamente a llegar a la definición sin convertirse en enemigo irreconciliable de ninguna de las grandes familias del PJ. Ahí empieza a aparecer una palabra decisiva para entender su estrategia: síntesis.


KICILLOF Y ALAK: UNA RELACIÓN QUE ATRAVIESA GESTIÓN, PARTIDO Y TERRITORIO


Alak tampoco es un dirigente externo al dispositivo de Axel Kicillof porque fue durante cuatro años su ministro de Justicia y Derechos Humanos y posteriormente regresó a La Plata para disputar la intendencia. Kicillof no solamente acompañó aquella recuperación municipal: ha reivindicado públicamente la gestión de Alak y la importancia estratégica de que la capital provincial estuviera políticamente alineada con la Gobernación. Esa relación constituye uno de los activos evidentes del intendente.

Dentro del PJ bonaerense, Alak asumió además responsabilidades vinculadas con la Formación Política, una tarea que terminó convirtiéndose en un enorme dispositivo de capacitación. Primera Página registró en mayo el lanzamiento de un programa que reunió del orden de decenas de miles de inscriptos y posteriormente informó sobre una convocatoria de aproximadamente 18 mil participantes en Florencio Varela. No existe otro candidato de la nómina cuya función partidaria actual le permita dialogar de manera sistemática con militantes distribuidos por toda la Provincia.

La diferencia con una recorrida electoral convencional es importante porque una capacitación política genera bases de datos, relaciones, docentes, referentes locales y actividades territoriales. No necesariamente cada alumno se convierte en militante de una candidatura, pero la infraestructura política construida queda. Si Alak finalmente compite, habrá pasado buena parte de 2026 conversando con la militancia provincial desde un lugar formalmente partidario y no meramente proselitista.


EL DATO QUE TAMBIÉN HAY QUE LEER AL REVÉS


Una señal que obliga a evitar cualquier lectura triunfalista: Alak participó de los plenarios del Movimiento Derecho al Futuro, pero hoy no integra el pequeño núcleo encargado del armado nacional presidencial de Kicillof, una tarea que quedó más concentrada en Andrés "Cuervo" Larroque y Mariano Cascallares. Eso puede interpretarse como una distancia, pero también como una autonomía funcional útil si Kicillof finalmente necesita un candidato provincial capaz de dialogar más allá del MDF.

El problema de un sucesor excesivamente identificado con una sola corriente es que la interna nacional podría arrastrarlo. Alak conserva cercanía con Kicillof sin haber quemado los puentes con Cristina, Massa, el viejo PJ ni dirigentes externos al oficialismo. Esa elasticidad política es probablemente una de sus mayores fortalezas y, al mismo tiempo, puede convertirse en blanco de quienes reclamen una definición interna más tajante.

Dicho de otra manera: su competidor ideal necesita ganar una primaria; el gobernador necesita además que quien gane pueda juntar después a quienes perdieron. Alak parece diseñado más para la segunda tarea que para la primera, y la pregunta de 2027 será si consigue hacer ambas. Ahí reside probablemente su principal desafío electoral.


ALAK VS. FERRARESI:
TERRITORIO PURO CONTRA TERRITORIO MÁS EXPERIENCIA NACIONAL


Jorge Ferraresi es uno de los rivales más serios porque decidió liberar la intendencia de Avellaneda para intensificar recorridas provinciales, participó de todos los plenarios del MDF y ya acumuló respaldos de intendentes como Mario Secco, Fabián Cagliardi y Gustavo Barrera. Entre los aspirantes kicillofistas, probablemente sea quien más claramente está construyendo una candidatura territorial propia. Además posee experiencia nacional como ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat.

¿Dónde aparece la diferencia con Alak? Ferraresi tiene una enorme fortaleza en el Conurbano y una estructura reconocida dentro del kicillofismo, pero Alak suma una penetración histórica mayor en el interior provincial y una capacidad demostrada para relacionarse simultáneamente con duhaldistas, cristinistas, massistas, radicales y dirigentes del PRO. Primera Página viene documentando esa estrategia desde las reuniones con Duhalde hasta el homenaje a Alfonsín.

Ferraresi puede vender intensidad, gestión y lealtad al proyecto de Kicillof; Alak puede vender algo diferente: capacidad para convertirse en candidato de Kicillof sin ser exclusivamente candidato del kicillofismo. Si la sucesión termina necesitando un acuerdo mucho más amplio que el MDF, esa diferencia puede resultar determinante.


ALAK VS. KATOPODIS:
EL MINISTRO DE LAS OBRAS CONTRA EL DIRIGENTE DE LOS TRES NIVELES


Gabriel Katopodis posee uno de los activos más valiosos de la competencia: obra pública y gestión ejecutiva visible. Fue intendente de San Martín, ministro de Obras Públicas de la Nación y actualmente conduce Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, desde donde además confronta con la administración de Javier Milei por la paralización de proyectos. Es un perfil de gestión serio, conocido y con capacidad técnica, probablemente uno de los más sólidos del lote.

Alak, sin embargo, presenta un currículum político más ancho: gobernó cinco veces una capital provincial, manejó Justicia en Nación y Provincia y acumuló conducción partidaria durante décadas. Katopodis conoce profundamente infraestructura; Alak tuvo que administrar ciudad, política, justicia, relaciones institucionales y estructuras nacionales y provinciales. Para un cargo que exige gobernar un Estado del tamaño y complejidad de Buenos Aires, esa multidimensionalidad constituye una ventaja objetiva de experiencia.


ALAK VS. ESPINOZA:
LA MATANZA CONTRA LA PROVINCIA


Fernando Espinoza dispone de un activo que nadie puede minimizar: conduce políticamente La Matanza, el municipio con mayor peso electoral bonaerense, y participó de todos los plenarios seccionales del MDF. Si una interna se define por capacidad para movilizar votos organizados, arrancar desde La Matanza significa comenzar varios casilleros adelante.

El problema de Espinoza es casi el reverso de su fortaleza: su identidad está extraordinariamente asociada a un único gigante territorial. Alak puede argumentar que conoce la Provincia desde una capital donde confluyen Gobernación, Legislatura, Justicia, Universidad, ministerios y las representaciones políticas de los 135 municipios. Además nació en Benito Juárez, construyó su carrera en La Plata y tuvo pasos iniciales de gestión por Florencio Varela.

La pregunta de una primaria podría ser quién mueve más votos propios; la de una elección general puede ser quién resulta más aceptable en Mar del Plata, Bahía Blanca, Pergamino, Junín, Tandil o Azul además del Conurbano. Ahí Alak tiene una narrativa provincial más natural que Espinoza. No porque La Matanza valga menos, sino porque Buenos Aires exige hablar varios idiomas territoriales simultáneamente.

Además, y muy importante: Espinoza está más sucio que una papa, mientras que Alak no tiene manchas políticas ni de gestión en 40 años de actividad política en el más alto nivel. "Fernando Espinoza irá a juicio por abuso sexual después de gastar fortunas para tratar de evitarlo" tituló recientemente Primera Página. En esa nota contamos cómo la causa contra el intendente de La Matanza llegó nuevamente al juicio oral, por qué Casación anuló el sobreseimiento y qué lugar ocupa Melody Rakauskas en el expediente. El fallo cuestionó como arbitrario el apartamiento de la denunciante y ordenó avanzar con el debate “a la mayor brevedad”.


ALAK VS. MAYRA MENDOZA:
EL PUENTE CONTRA LA TRINCHERA


Mayra Mendoza tiene posiblemente la identidad interna más definida de todos los postulantes: pertenece al corazón político de La Cámpora, mantiene una relación estrechísima con Cristina Kirchner y expresa sin demasiados eufemismos sus diferencias con Kicillof. Si la interna termina convirtiéndose en una confrontación dura entre cristinismo y MDF, Mayra parte con una bandera perfectamente reconocible. Esa claridad puede ser una enorme ventaja en una PASO.

Pero también puede convertirse en un techo para la etapa siguiente porque la Gobernación requiere reconstruir la unidad después de la primaria. Alak mantiene un vínculo histórico con Cristina —fue su ministro durante más de seis años—, pero también integró durante cuatro años el gabinete de Kicillof y actualmente trabaja en el PJ bonaerense. Está menos identificado con una trinchera y más preparado para circular entre ellas.

Primera Página incluso contó que el exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey llegó a imaginarlo como una figura capaz de trascender la candidatura bonaerense por su combinación de experiencia, peronismo tradicional, relación con Cristina y capacidad de apertura. Más allá de que semejante hipótesis presidencial hoy resulte prematura, la escena sirve para mostrar algo: dirigentes externos a Buenos Aires también reconocen en Alak una interlocución nacional.


ALAK VS. MARIEL FERNÁNDEZ:
DECISIÓN CONTRA ESTRUCTURA


Mariel Fernández no esconde sus intenciones: declaró que quiere hacerse cargo de la discusión provincial y ya recorrió La Matanza, Lomas, Pergamino, Esteban Echeverría, Cañuelas, Tres de Febrero, La Plata y Merlo, entre otros distritos. Tiene militancia, decisión explícita y una doble capacidad de diálogo con Massa, Kicillof y Cristina. Es una de las postulantes que hay que observar porque, además, no tiene reelección municipal disponible.

Su principal debilidad comparativa está en la experiencia acumulada: gobierna Moreno y cuenta con recorrido político, pero no pasó todavía por la administración nacional o provincial con el nivel de responsabilidades que tuvo Alak. Ella ofrece renovación, perspectiva generacional y una candidatura en expansión; Alak ofrece una estructura de relaciones tejida durante casi cuatro décadas. Son apuestas casi opuestas.

También existe una cuestión electoral: Mariel necesita transformar reconocimiento dentro de la militancia en conocimiento masivo provincial. Alak, aunque tampoco posee una instalación equivalente a una figura nacional de primer nivel, llega con décadas de exposición institucional y con el peso político de gobernar la capital bonaerense. Para ella, la campaña debe construir una figura; para él, debe provincializar una figura ya existente.


ALAK VS. ACHÁVAL:
LA RENOVACIÓN DE PILAR CONTRA EL OFICIO ACUMULADO


Federico Achával representa quizás el argumento más atractivo de renovación dentro del universo de intendentes. Gobierna Pilar, participa de La Liga y del llamado Peronismo Federal y suele reivindicar que la sucesión de Kicillof debería quedar en manos de un jefe comunal. Su candidatura puede crecer si el peronismo decide que necesita una generación nueva sin romper con sus estructuras tradicionales.

Frente a él, Alak posee una diferencia enorme de experiencia institucional y provincial. Achával podría representar el futuro del peronismo bonaerense; Alak puede argumentar que la Provincia de 2027 necesita a alguien que no tenga que aprender cómo funciona la maquinaria mientras la conduce. El debate generacional probablemente sea inevitable si ambos llegan competitivos.

Alak, sin embargo, deberá evitar que esa experiencia se transforme electoralmente en imagen de pasado. Su desafío será presentar cuatro décadas de política como conocimiento acumulado y no como permanencia. Allí la gestión actual de La Plata se vuelve decisiva: muestra resultados contemporáneos que actualizan un currículum histórico.


ALAK VS. OTERMÍN:
EL ARMADOR JOVEN CONTRA EL ARMADOR HISTÓRICO


Federico Otermín todavía evita proclamarse candidato, pero recorre territorio y posee algo extraordinariamente valioso en una interna rota: capacidad de interlocución. Fue uno de los promotores de La Liga y ha funcionado en diferentes momentos como nexo entre Kicillof, La Cámpora y Cristina. Es probablemente uno de los dirigentes jóvenes con mayor capacidad para moverse entre universos internos que habitualmente chocan.

En ese aspecto se parece curiosamente a Alak, aunque existe una diferencia de escala acumulada. Otermín construye hoy los puentes que Alak lleva décadas transitando. El primero puede ofrecer renovación y menor desgaste; el segundo, relaciones nacionales, provinciales, judiciales, municipales y partidarias ya probadas.

Si la interna busca una síntesis generacional, Otermín puede crecer con rapidez. Si busca experiencia para administrar inmediatamente el Estado bonaerense, Alak conserva una ventaja difícil de discutir. Son, quizás, dos expresiones diferentes de un mismo modelo político dialoguista.


ALAK VS. BIANCO:
EL HOMBRE DE AXEL CONTRA EL HOMBRE QUE PUEDE HABLAR CON TODOS


Carlos Bianco posee una relación con Kicillof que prácticamente ningún otro competidor puede igualar. Es ministro de Gobierno, integrante del núcleo político más cercano al mandatario y conoce profundamente la administración bonaerense, aunque públicamente insiste en que hoy no es candidato. Si Kicillof quisiera un heredero de absoluta confianza personal y política, Bianco aparecería inevitablemente en la conversación.

Su debilidad está en aquello que Alak tiene de sobra: territorio electoral propio. Bianco nunca gobernó un municipio ni construyó una estructura electoral comparable a la de un intendente. En una provincia donde los alcaldes constituyen el ejército fundamental de cualquier candidatura, semejante diferencia pesa.

Alak podría presentarse entonces como una fórmula híbrida: conoce íntimamente la administración de Kicillof porque integró su primer gabinete, pero conserva una legitimidad electoral propia obtenida en La Plata. Es decir: puede ofrecer continuidad sin aparecer como delegado administrativo del gobernador. Esa autonomía puede resultar valiosa si la sucesión necesita negociarse entre distintas corrientes.


ALAK VS. ANDREOTTI:
LA APUESTA MASSISTA CONTRA UNA RED MÁS AMPLIA


El Frente Renovador también quiere poner una ficha propia y Sergio Massa ratificó a Juan Andreotti, intendente de San Fernando, como uno de sus nombres para la mesa bonaerense. El massismo posee organización, experiencia electoral y capacidad negociadora, por lo que nunca debería subestimarse el candidato que finalmente reciba su apoyo. Pero una cosa es tener una estructura detrás y otra disponer de centralidad propia a escala provincial.

Alak posee además un atributo que puede interesarle precisamente al massismo: no representa una candidatura construida para combatirlo. Su relación con sectores del peronismo moderado, su diálogo con figuras como Pichetto, Bossio y Monzó y su historial institucional permiten imaginar acuerdos posteriores a una primaria. Primera Página registró esa apertura en mayo, cuando los recibió en La Plata para discutir una agenda productiva y de gobernabilidad.

Una candidatura de Andreotti necesitaría crecer desde el Frente Renovador hacia el resto del PJ; la de Alak intenta hacer el camino inverso: construir desde una identidad peronista histórica y sumar terminales externas sin abandonar su centro. En una elección cerrada, esa diferencia podría convertirse en apoyos de segunda vuelta interna, aunque las PASO no tengan balotaje formal.


ALAK VS. SUSBIELLES:
COMPETIDORES QUE YA TRABAJAN JUNTOS


Federico Susbielles no aparece dentro del primer lote de candidaturas, aunque integra La Liga y Primera Página lo ha mencionado en el tablero provincial. Lo interesante es que Alak no eligió confrontarlo: en agosto ambos firmaron un hermanamiento entre La Plata y Bahía Blanca y acordaron proyectos conjuntos de modernización, urbanismo, desarrollo productivo e intercambio tecnológico. Mientras otros candidatos compiten construyendo distancia, Alak construye fotografías de gestión compartida con potenciales rivales.

La escena es mucho más política de lo que parece porque La Plata y Bahía Blanca representan dos centros urbanos fundamentales y geográficamente complementarios. Alak puede exhibir una relación institucional con el principal intendente peronista de la Sexta Sección sin exigirle previamente un alineamiento electoral. Ese modo de acumulación es consistente con todo su armado.

Susbielles ofrece una referencia fuerte del sur provincial y experiencia ligada al deporte, la gestión y Bahía Blanca. Alak ofrece centralidad provincial y la posibilidad de articular Norte, Sur, Conurbano, capital e interior desde un mismo esquema. Ahí vuelve a aparecer la diferencia entre representar una región y pretender coser la Provincia.


EL FACTOR QUE CASI NINGÚN OTRO TIENE


La secuencia que Primera Página fue registrando durante 2026 resulta difícil de encontrar concentrada en cualquier otro precandidato. En cuestión de meses, Alak construyó escenas políticas con Eduardo Duhalde, Pablo Zurro, Axel Kicillof, Julio Pereyra, Andrés Watson, Miguel Pichetto, Emilio Monzó, Diego Bossio, Federico Susbielles y dirigentes históricos de la UCR. Cada uno pertenece a una tradición, generación o corriente diferente.

La foto con radicales merece una atención particular porque el homenaje a Raúl Alfonsín reunió en Plaza Moreno a Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Pablo Nicoletti. Alak utilizó aquella ceremonia para reivindicar diálogo, Estado de Derecho y construcción de consensos amplios, mientras Nicoletti agradeció públicamente el gesto y afirmó que el radicalismo platense no lo olvidaría. No convierte a la UCR en aliada de Alak, pero demuestra una capacidad de interlocución poco frecuente en plena polarización.

En mayo había ocurrido algo igualmente heterodoxo con Pichetto, Bossio y Monzó, figuras que no integran el kirchnerismo orgánico y que incluso tuvieron recorridos políticos muy alejados entre sí. La candidatura de Alak parece crecer menos mediante adhesiones públicas inmediatas que mediante la construcción paciente de un sistema de conversaciones. Esa metodología probablemente explique por qué resulta más difícil medirla exclusivamente en encuestas tempranas.


EL OTRO ALAK: EL QUE NO SALE DE LA IDENTIDAD PERONISTA


Esa apertura no significa que Alak busque desdibujar su pertenencia porque simultáneamente profundizó su trabajo interno en el justicialismo. Como responsable de formación política del PJ bonaerense, recorrió ya varios municipios junto a estructuras partidarias y dirigentes fuertemente identificados con Kicillof. Su apuesta consiste en abrir sin romper la base.

Esa combinación resulta especialmente interesante frente al escenario nacional de 2027. Para ganarle a La Libertad Avanza, el peronismo probablemente necesite conservar todo su voto duro y recuperar simultáneamente sectores moderados que se alejaron durante los últimos ciclos. Un candidato excesivamente sectorial puede lograr lo primero y fracasar en lo segundo.

Alak viene ensayando exactamente esa doble vía: formación militante hacia adentro y diálogo institucional hacia afuera. No garantiza éxito, pero muestra una estrategia mucho más compleja que simplemente pegar carteles con un apellido. Y la Provincia más grande del país probablemente exija precisamente esa complejidad.


EL PERFIL PRODUCTIVO: OTRO CASILLERO QUE EMPEZÓ A OCUPAR


Una candidatura bonaerense no puede limitarse a la interna del PJ porque PBA es industria, agro, puertos, universidades, pymes, comercio y exportaciones. Alak comenzó a ocupar también ese terreno y esta semana utilizó el Congreso Productivo Bonaerense en La Plata para cuestionar el programa económico nacional y remarcar que la Provincia representa alrededor del 40% del PBI argentino. Lo hizo junto a Kicillof y ministros del gabinete provincial.

El mensaje apunta directamente a uno de los debates centrales de 2027: qué modelo económico ofrecer frente al libertarismo. Alak intenta dejar de aparecer solamente como un especialista en política, justicia o administración municipal para incorporar una narrativa productiva bonaerense. La reunión con Pichetto, Monzó y Bossio había transitado meses antes por la misma avenida.

El hermanamiento con Bahía Blanca también encaja allí porque la agenda conjunta incluyó logística, puertos, aeropuertos, ciencia, universidades y desarrollo regional. El candidato que aspire a gobernar PBA deberá demostrar que entiende tanto una pyme de San Martín como el puerto de Bahía, el cordón hortícola platense o la producción agroindustrial del interior. Alak claramente está intentando construir esa foto antes de que empiece formalmente la campaña.


SU MAYOR ACTIVO: YA GOBERNÓ, PERDIÓ, SE FUE Y VOLVIÓ A GANAR


La historia electoral de Alak contiene algo que tampoco resulta habitual entre los candidatos: conoce la derrota. Gobernó La Plata durante 16 años, perdió en 2007 frente a Pablo Bruera, abandonó el municipio, atravesó responsabilidades nacionales y provinciales y volvió a competir dieciséis años después para recuperar la Intendencia.

Eso puede parecer un detalle biográfico, pero políticamente tiene enorme importancia. Un dirigente que perdió el poder y consiguió reconstruirse dispone de una experiencia diferente a quien solamente administró territorios políticamente protegidos. Alak sabe qué significa ganar, gobernar, perder, quedar afuera y volver.

PrimeraPágina reconstruyó hace pocos días toda esa trayectoria en un informe especial por los 35 años de su primera llegada al poder municipal. La conclusión histórica fue contundente: cuando el peronismo platense necesitó recuperar La Plata después de años fuera del gobierno, volvió a recurrir al mismo dirigente que había iniciado el ciclo en 1991.


LOS CUATRO PROBLEMAS QUE ALAK DEBERÁ RESOLVER


Una candidatura competitiva no se construye escondiendo debilidades y Alak posee varias que sus rivales intentarán explotar. La primera es generacional: nació en 1958 y representa una camada muy anterior a Mayra Mendoza, Achával, Otermín o Mariel Fernández. Los adversarios seguramente enfrentarán “experiencia” con “renovación”.

La segunda es que todavía no existe evidencia pública suficiente para afirmar que encabece las preferencias electorales provinciales. Una cosa es disponer del currículum más completo y otra muy diferente convertirse en el candidato con más votos. Los próximos meses deberán mostrar si el respeto de la dirigencia se traduce en intención electoral entre ciudadanos que nunca participaron de una reunión partidaria.

La tercera dificultad es interna: mantener simultáneamente diálogo con Kicillof, Cristina, Massa y el peronismo tradicional puede convertirse en fortaleza mientras nadie obligue a elegir. Cuando la interna endurezca posiciones, Alak tendrá que demostrar que la transversalidad no significa indefinición. En algún momento, probablemente todos los candidatos deberán exhibir con claridad cuál es su esquema nacional.

La cuarta es su propia gestión de La Plata porque gobernar la capital bonaerense ofrece una vidriera extraordinaria, pero también expone diariamente cada problema. Si la ciudad mejora, el municipio puede convertirse en el mejor spot de campaña; si acumula dificultades, sus rivales tendrán un laboratorio concreto para atacarlo. No existe candidatura provincial de Alak separada del resultado cotidiano de su quinto mandato.


ENTONCES, ¿POR QUÉ ALAK?


No porque tenga un aparato municipal más grande que La Matanza; lo tiene Espinoza. No porque represente más puramente a Cristina; ese lugar corresponde hoy a Mayra Mendoza. Tampoco porque sea el rostro más claro de la renovación generacional; Achával, Otermín y Mariel Fernández pueden reclamar ese argumento con mucha mayor comodidad.

No porque controle con mayor intensidad el MDF; Ferraresi aparece más orgánicamente lanzado dentro de ese espacio. No porque tenga la especialización en infraestructura de Katopodis ni la cercanía personal con Kicillof de Bianco. Tampoco porque disponga automáticamente del massismo, que tiene sus propios candidatos y su propia negociación.

La diferencia está precisamente en la suma. Alak es el único de la lista que puede sentarse en la misma biografía política con Duhalde, Cristina Kirchner y Axel Kicillof; que gobernó cinco veces una capital; que integró gabinetes nacional y provincial; que conoce Justicia, municipalismo y partido; y que todavía conserva capacidad para sentar a una mesa a dirigentes que normalmente no comparten espacio.

Eso no lo convierte automáticamente en gobernador. Pero sí permite sostener que, si el criterio es buscar el candidato más completo por experiencia institucional, capacidad de diálogo, conocimiento territorial y posibilidad de sintetizar las distintas familias del peronismo, Alak hoy presenta el currículum más difícil de igualar. Y esa es una afirmación muchísimo más poderosa que cualquier lanzamiento publicitario.


EL DATO QUE PUEDE DEFINIR TODO: ¿QUIÉN PUEDE JUNTAR A LOS QUE PIERDAN?


Las PASO, si existen, resolverán quién gana una interna; no resolverán mágicamente las heridas que deje. El verdadero candidato competitivo será aquel que a la mañana siguiente pueda llamar al segundo, al tercero y al cuarto y conseguir que trabajen junto a él. Buenos Aires ya demostró demasiadas veces que el peronismo dividido convierte una provincia favorable en una derrota posible.

Por eso Massa insiste en la unidad y por eso los propios candidatos mantienen, al menos públicamente, un pacto de no agresión. El desafío no consiste solamente en tener votos propios: consiste en no fabricar tantos anticuerpos que después resulte imposible recibir los votos ajenos. Aquí se describe con claridad ese problema de fondo.

Y allí vuelve a aparecer Alak. Duhalde puede hablar con él; Kicillof puede hablar con él; dirigentes cristinistas pueden hablar con él; intendentes de La Liga pueden hablar con él; peronistas moderados pueden hablar con él y hasta referentes radicales aceptan compartir escenarios institucionales. En una fuerza fragmentada, quizás ese sea su capital político más valioso.


LA PLATA COMO CAPITAL POLÍTICA, NO SOLAMENTE ADMINISTRATIVA


Alak está intentando además devolver a La Plata una centralidad que durante años pareció quedar relegada frente a los grandes municipios del Conurbano. La Gobernación está a pocas cuadras de su despacho, las cámaras legislativas también, allí tienen sede organismos judiciales, universidades, gremios, colegios profesionales y buena parte de la burocracia provincial. Gobernar La Plata significa vivir diariamente dentro del ecosistema de poder bonaerense.

Kicillof señaló algo parecido cuando acompañó su asunción en 2023: no podía pensarse un proyecto provincial sin el liderazgo de su capital. Alak intenta transformar esa condición institucional en plataforma política hacia los 135 municipios. La estrategia explica la sucesión de congresos, reuniones, homenajes y encuentros que convierten a La Plata en estación obligada de dirigentes nacionales y provinciales.

Primera Página lo adelantó cuando describió la reunión con Pichetto, Monzó y Bossio como una construcción desde la capital hacia la Provincia. La hipótesis del alakismo es sencilla: si La Plata recupera capacidad para convocar, su intendente deja de ser exclusivamente un jefe comunal y pasa a ocupar naturalmente una mesa provincial.


EL FACTOR URTUBEY: DESDE AFUERA EMPEZARON A MIRARLO


La visita de Juan Manuel Urtubey agregó una dimensión inesperada porque el exgobernador salteño elogió públicamente a Alak como uno de los dirigentes reconocidos del país y sugirió que los bonaerenses y los argentinos deberían “compartirlo”. Primera Página informó además que, en conversaciones reservadas, Urtubey fue mucho más lejos y planteó incluso una eventual candidatura presidencial de Alak. Esa versión debe entenderse como información política del medio y no como lanzamiento formal alguno.

Lo verdaderamente importante no es imaginar hoy a Alak en una boleta presidencial, sino observar qué atributos vio un dirigente del interior. Gestión, relación con la militancia, identidad peronista tradicional, apertura hacia sectores externos y vínculo histórico con Cristina fueron algunos de los argumentos señalados. Son exactamente las cualidades que podrían hacer funcionar una candidatura bonaerense de síntesis.


LA CARRERA RECIÉN EMPIEZA, PERO ALAK YA CORRIÓ VARIAS VUELTAS


Falta muchísimo para las definiciones y sería poco serio presentar como resuelta una interna que ni siquiera tiene reglamento definitivo. No sabemos todavía si habrá PASO, qué ocurrirá con las reelecciones municipales, qué candidatura nacional encabezará el peronismo ni cómo terminará la disputa entre Kicillof y Cristina. Cada una de esas variables puede modificar por completo el tablero.

Pero las campañas políticas no comienzan cuando se imprimen las boletas. Comienzan cuando alguien decide construir relaciones que solamente tendrán explicación electoral varios meses después. Y en ese terreno Alak arrancó temprano.

Duhalde en La Plata. Zurro en Pehuajó. Kicillof en La Plata y en los plenarios. Pereyra y Watson en Varela. Pichetto, Bossio y Monzó en el Palacio Municipal. Susbielles en Bahía Blanca. Radicales alrededor de Alfonsín. Urtubey hablando incluso de proyección nacional. Demasiadas estaciones para pensar que se trata únicamente de una agenda protocolar de intendente.


EL CANDIDATO QUE NO NECESITA INVENTARSE UNA BIOGRAFÍA


Mayra deberá demostrar que puede trascender La Cámpora. Ferraresi, que puede transformar músculo territorial en consenso general. Espinoza, que puede salir de La Matanza y de sus problemas judiciales. Achával, Otermín y Mariel Fernández, que la renovación viene acompañada de volumen suficiente. Katopodis, que su capacidad de gestión puede convertirse en liderazgo electoral. Bianco, que puede construir poder propio.

Alak tiene otro problema: convencer a los bonaerenses de que toda la experiencia que ya posee todavía sirve para lo que viene. Es una dificultad diferente y quizás políticamente más sencilla de explicar.

Y probablemente allí esté la razón por la cual, entre más de diez aspirantes, su nombre vuelve una y otra vez. Mientras otros candidatos están construyendo una historia para llegar a la Gobernación, Alak tiene que convencer al peronismo de que toda su historia lo estaba preparando precisamente para esa oportunidad.

No necesita inventar una carrera provincial porque ya fue ministro bonaerense. No necesita demostrar que puede administrar un Ejecutivo porque gobernó La Plata cinco veces. No necesita acreditar conocimiento nacional porque fue ministro de Cristina durante más de seis años. No necesita estrenar relaciones con intendentes porque lleva décadas construyéndolas. Su candidatura no necesita fabricar antecedentes: necesita ordenar políticamente los que ya tiene. 


LA GRAN PREGUNTA QUE EL PJ TENDRÁ QUE CONTESTAR


¿Quiere el peronismo bonaerense un candidato de facción o un candidato de síntesis? Si busca representar con pureza una de sus internas, hay nombres más adecuados que Alak. Mayra expresa mejor al cristinismo duro; Ferraresi está más sumergido en el despliegue kicillofista; Massa tiene su propia estructura; los intendentes jóvenes encarnan mejor la renovación.

Pero si la pregunta es quién tiene más posibilidades de sentar a una misma mesa a todos ellos después de la pelea, el análisis cambia. La historia política, las relaciones acumuladas y la heterogeneidad de sus interlocutores colocan a Alak en una posición singular. Esa es su verdadera candidatura.

No es el más joven. No es el más mediático. No gobierna el municipio más grande. No controla la organización interna más disciplinada. Pero tiene probablemente aquello que Buenos Aires más necesita cuando el peronismo entra en guerra consigo mismo: oficio para unir piezas que parecen incompatibles.

Y en una provincia donde cada elección se juega simultáneamente en el Conurbano, el interior, las grandes ciudades, el aparato municipal y las tribus partidarias, ese oficio puede valer una Gobernación. Porque la carrera hacia 2027 acaba de mostrar diez nombres. Pero cuando se termina el desfile y empiezan a compararse antecedentes, Julio Alak corre con otra cilindrada.


LOS PRECANDIDATOS, CARA A CARA

Julio Alak: cinco veces intendente de La Plata; exministro de Justicia de Nación y Provincia; experiencia partidaria, municipal, provincial y nacional; vínculos con diversas corrientes del PJ y apertura hacia dirigentes externos. Su principal desafío es convertir experiencia en renovación y volumen electoral provincial.

Jorge Ferraresi: estructura territorial fuerte, despliegue sostenido por las secciones y pertenencia clara al MDF. Su desafío es ampliar más allá del kicillofismo y transformar la recorrida en liderazgo provincial.

Gabriel Katopodis: gestión, infraestructura, experiencia municipal y ministerios nacional y provincial. Su desafío es transformar un perfil ejecutivo muy sólido en construcción electoral propia.

Fernando Espinoza: controla políticamente el distrito de mayor peso electoral bonaerense. Su desafío es provincializar una identidad fuertemente concentrada en La Matanza.

Mayra Mendoza: vínculo directo con Cristina, identidad política definida y estructura camporista. Su desafío es ampliar hacia sectores del peronismo que mantienen fuertes diferencias con La Cámpora.

Mariel Fernández: candidatura explícita, militancia territorial y diálogo con distintos sectores. Su desafío es alcanzar conocimiento y estructura provincial comparable con los candidatos de mayor recorrido.

Federico Achával: renovación generacional, gestión de Pilar y presencia en La Liga y Peronismo Federal. Su desafío es convertir potencial en implantación provincial.

Federico Otermín: capacidad negociadora y vínculos cruzados dentro del peronismo. Su desafío es abandonar el perfil de articulador para construir centralidad propia si decide competir.

Leonardo Nardini: fuerte desempeño electoral en Malvinas Argentinas, gestión municipal y experiencia provincial. Su desafío es transformar el enorme respaldo local en conocimiento bonaerense.

Carlos Bianco: conocimiento profundo del Estado bonaerense y máxima cercanía política con Kicillof. Su desafío es construir territorialidad y legitimidad electoral propias.

Juan Andreotti: representación potencial del Frente Renovador y respaldo de una organización provincial experimentada. Su desafío es trascender la identidad massista y adquirir escala bonaerense.

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