La carrera presidencial del peronismo para los comicios de 2027 sumó un protagonista de peso territorial que hasta ahora operaba fundamentalmente como articulador de la liga de mandatarios provinciales.
Gerardo Zamora, histórico conductor político de Santiago del Estero y figura referente del Norte Grande, comenzó a transmitir a sus pares de la oposición su decisión de competir por la candidatura presidencial. Su propuesta busca estructurar una plataforma de corte marcadamente federal que dispute la conducción nacional al eje político bonaerense.
Tras los recientes cónclaves de la dirigencia justicialista en la Ciudad de Buenos Aires —incluyendo reuniones con Sergio Massa, referentes de Córdoba y el riojano Ricardo Quintela—, Zamora dejó trascender que contaría con el compromiso de cuatro gobernadores peronistas y un mandatario de extracción radical para impulsar su postulación.
La movida busca transformar dos décadas de dominio político en su provincia en un polo de atracción capaz de cruzar las fronteras tradicionales del partido.
Una particularidad que distingue a Zamora dentro de la grilla del peronismo reside en su matriz de origen: militó en la Juventud Radical y Franja Morada antes de fundar el Frente Cívico por Santiago, sello con el cual gobernó la provincia en cuatro períodos (2005-2013 y 2017-2025).
El exgobernador pretende convertir esta trayectoria transversal en un activo para captar mandatarios radicales y provinciales distanciados del kirchnerismo y disconformes con la polarización impuesta por la Casa Rosada.
En la ingeniería que diseña el santiagueño sobresale el rol de mediador para reincorporar a la mesa nacional a gobernadores del Norte como el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, quienes mantienen esquemas de negociación directa con el Ejecutivo nacional.
De lograr que estos sectores converjan en una PASO opositora, Zamora obtendría un volumen de negociación decisivo frente a las aspiraciones de Axel Kicillof, quien sostiene su armado principal en las intendencias del conurbano.
La decisión de Zamora coincide con los movimientos de otros referentes provinciales que rehúsan subordinar la sucesión a las disputas de la provincia de Buenos Aires. Ricardo Quintela continúa tejiendo contactos con jefes comunales del conurbano desde La Rioja, Jorge Capitanich mantiene sus intenciones de competir y Sergio Massa articula reuniones con el peronismo cordobés y la Liga de Intendentes para exigir primarias abiertas.
Aunque no se produjo una proclamación pública formal ni se detallaron de forma oficial los nombres de las gobernaciones involucradas, la postulación de Gerardo Zamora reconfigura el tablero de Fuerza Patria.
La irrupción del caudillo santiagueño demuestra que el interior del país reclama protagonismo en la mesa de decisiones para evitar que la candidatura de 2027 vuelva a resolverse a puertas cerradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires.