martes 15 de septiembre de 2026 - Edición Nº5673

Política | 15 Sep

GUERRA TOTAL EN EL PJ

Mayra rompió todos los puentes con Kicillof: lo acusó de “desleal” con Cristina y de dividir al peronismo | VIDEO

17:32 |La diputada provincial Mayra Mendoza descargó una durísima batería de reproches contra el gobernador Axel Kicillof durante una entrevista en Sakura. Lo acusó de desagradecimiento hacia Cristina Kirchner, de haber partido al peronismo bonaerense al crear el Movimiento Derecho al Futuro y de manejar recursos con discrecionalidad entre municipios. Ya no parece una interna por espacios de poder: Mayra llevó la pelea al terreno más sensible del peronismo, la lealtad. Y lanzó una advertencia para quienes buscan despegarse del kirchnerismo rumbo a 2027.


La interna bonaerense acaba de perder otra capa de maquillaje. Mendoza habló en el streaming Sakura y, aunque durante algunos pasajes evitó pronunciar el apellido del gobernador, dejó perfectamente identificado al destinatario. “No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido”, disparó. En el idioma del peronismo, acusar de deslealtad no es una crítica: es tocar uno de los nervios históricos del movimiento.

El centro del reproche vuelve a ser Cristina. Mendoza recordó que la expresidenta abrió oportunidades políticas para buena parte de la generación que posteriormente ocupó lugares centrales en el kirchnerismo. “Todos tuvimos oportunidades, algunos más que otros”, sostuvo. La factura que La Cámpora le pasa a Kicillof es brutalmente sencilla: llegó con Cristina y ahora pretende construir poder sin Cristina.

Mendoza fue todavía más lejos cuando reconstruyó el momento de la ruptura. Para ella, el quiebre se produjo cuando Kicillof decidió construir el MDF después de conseguir su reelección como gobernador. “Tomó la decisión de dividir al peronismo”, afirmó. La tesis camporista ya no habla de diferencias internas: coloca sobre Kicillof la responsabilidad política de haber partido el PJ bonaerense.

El gobernador había presentado su nuevo espacio como una herramienta para actualizar ideas, ampliar el peronismo y construir una perspectiva hacia el futuro. Pero desde el cristinismo la lectura fue exactamente inversa desde el comienzo. El MDF nació como plataforma de Kicillof y La Cámpora lo leyó como una declaración de independencia. Ningún intendente ni ministro identificado con el camporismo figuró entre los apoyos iniciales del nuevo armado.

La pelea tiene además un capítulo bastante menos ideológico: la caja. Mendoza sostuvo que desde el sector del gobernador existe “discrecionalidad con algunos municipios” y volvió a poner bajo sospecha política el reparto de recursos provinciales. Cuando una interna peronista pasa de discutir conducción a discutir plata para los intendentes, la rosca deja de ser abstracta y baja directamente al territorio.

Quilmes viene denunciando precisamente eso. Máximo Kirchner ya había reclamado públicamente que Kicillof destinara al distrito los mismos recursos que, según su planteo, recibe La Plata. “Ojalá el gobernador ponga la misma plata en Quilmes que pone en la ciudad de La Plata”, había disparado. La comparación convirtió al municipio de Julio Alak en parámetro de una pelea por fondos que ahora Mayra vuelve a colocar sobre la mesa.

La relación, de todos modos, estaba rota bastante antes de este reportaje. En abril Mendoza había utilizado un grupo de WhatsApp de intendentes para cruzar con ironía a Carlos Bianco, después de que el ministro fuera operado de urgencia en Barcelona. “Hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador”, escribió entonces sobre la relación entre Kicillof y Cristina. Aquella chicana privada que terminó filtrándose anticipaba la acusación pública que acaba de formular ahora.

También hubo reproches porque Kicillof no pidió por Cristina durante su apertura de sesiones legislativas. Y en los últimos días volvió la tensión por la organización de la movilización de la Noche de los Lápices. No estamos frente a un exabrupto aislado de Mayra: existe una secuencia de choques que lleva meses acumulando combustible. Cada episodio termina regresando al mismo punto: quién conduce al peronismo y qué lugar ocupa Cristina en esa construcción.

Pero la exintendenta agregó ahora otra frase especialmente venenosa. Frente al intento de algunos dirigentes de sacarse de encima la identificación kirchnerista, sentenció “Esa mancha no se borra más”. La ironía encierra una advertencia para 2027: Kicillof puede construir otra marca política, pero La Cámpora piensa recordarle permanentemente de dónde salió.

Ahí aparece el verdadero problema electoral. Kicillof necesita ampliar su frontera si pretende transformarse en una opción presidencial competitiva, mientras el cristinismo exige que cualquier proyecto peronista conserve a Cristina como referencia política central. Uno necesita ensanchar; los otros exigen reconocer primero quién construyó la casa. Esa contradicción empieza a resultar mucho más difícil de administrar que una simple discusión de candidaturas.

La paradoja es que ambos sectores necesitan eventualmente volver a encontrarse. Kicillof controla la Gobernación y construyó territorialidad propia; La Cámpora conserva estructura, dirigentes, intendencias y capacidad militante, mientras Cristina continúa siendo una referencia determinante del kirchnerismo. Pueden lastimarse durante meses, pero separados corren el riesgo de hacerle el trabajo electoral a sus adversarios. El interrogante es cuánto daño quedará acumulado cuando llegue el momento de volver a sentarse.

Y en esa grieta interna empiezan a ganar valor quienes todavía pueden hablar con ambos lados. Intendentes, dirigentes sindicales y figuras con vínculos cruzados pueden convertirse en piezas fundamentales cuando llegue la hora de ordenar candidaturas. Cuanto más se rompen Kicillof y La Cámpora, más cotiza el peronista capaz de atravesar los dos campamentos sin que le disparen. Allí empieza otra rosca, mucho más silenciosa, que PP viene siguiendo de cara a la sucesión bonaerense.

Mendoza acaba de ponerle palabras a lo que hasta hace un tiempo se intentaba disimular. Ya no discutió una lista, una elección desdoblada o un funcionario: habló de lealtad, agradecimiento, Cristina, recursos y división. Cuando dentro del peronismo empiezan a preguntarse quién fue leal y quién traicionó el origen, la pelea dejó de ser táctica: se volvió identitaria. Y esas heridas suelen ser muchísimo más difíciles de cerrar.


Lo que tenés que saber sobre la pelea Mayra-Kicillof


Mayra Mendoza es actualmente diputada provincial y mantiene la presidencia del PJ de Quilmes; la intendencia está interinamente en manos de Eva Mieri. Acusó a Kicillof de deslealtad y desagradecimiento hacia Cristina, responsabilizó al MDF por dividir al peronismo y denunció discrecionalidad en el trato a los municipios. El choque dejó de girar únicamente alrededor de candidaturas: ahora se discute quién tiene legitimidad para conducir el peronismo que viene.

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