El número más contundente para la política argentina no está en el puesto del ranking sino dentro del propio país. Según CB Global Data, seis de cada diez consultados evaluaron negativamente al Presidente: 60,6%, contra 35,5% de valoración positiva y 3,9% sin opinión. La brecha entre imagen positiva y negativa de Milei alcanza así los 25,1 puntos porcentuales.
La medición fue realizada entre adultos argentinos y debe interpretarse como una fotografía de opinión pública de septiembre, no como intención de voto.
El resultado coloca al mandatario argentino en el puesto 14 de 18 presidentes evaluados por la consultora. Inmediatamente por encima aparece el uruguayo Yamandú Orsi, con 37,7%; antes se ubican Rodrigo Paz, de Bolivia, con 41,6%, y José Antonio Kast, de Chile, con 42,9%. Milei quedó en el grupo inferior del relevamiento, aunque no ocupa ni el último ni el penúltimo lugar.
Por debajo del argentino aparecen cuatro mandatarios. Daniel Ortega, de Nicaragua, registra 33,9%; José Raúl Mulino, de Panamá, 32,1%; Delcy Rodríguez, de Venezuela, 28,8%; y Bernardo Arévalo, de Guatemala, cierra el relevamiento con 28,2%. Ese cuadro obliga a corregir cualquier título que presente a Milei como el segundo mandatario con peor imagen de toda Latinoamérica utilizando esta encuesta.
En el otro extremo aparece Claudia Sheinbaum. La presidenta mexicana alcanzó 69% de imagen positiva y desplazó del primer puesto a Nayib Bukele, que registró 66,2%. Tercero aparece el colombiano Abelardo de la Espriella, con 53,6%. Entre el 69% de Sheinbaum y el 35,5% de Milei existe una diferencia de 33,5 puntos en este relevamiento.
El movimiento mensual agrega un dato que evita una lectura demasiado lineal. En agosto Milei registraba 35,1% de imagen positiva y ocupaba el puesto 15; en septiembre llegó a 35,5% y avanzó al 14. Su negativa, además, pasó del 62,8% de agosto al 60,6% actual. Está mal ubicado en la comparación regional, pero el último movimiento registrado por esta consultora fue una pequeña mejora y no una caída.
La evolución de los últimos meses muestra justamente esa dificultad. En abril había registrado 36,2% de positiva; en mayo, 34,8%; en julio, 36,8%; en agosto, 35,1%; y ahora 35,5%. Más que un derrumbe continuo, los datos de CB muestran a Milei moviéndose desde hace meses dentro de una franja relativamente estrecha de valoración positiva.
La ficha metodológica también importa. CB Global Data informó que el trabajo argentino se realizó entre el 7 y el 11 de septiembre, mediante cuestionarios online bajo la metodología denominada CB CAWI Research.
Fueron relevadas 4.060 personas mayores de 18 años, con cuotas por género, nivel socioeconómico, edad y ubicación geográfica. La consultora informa un margen de error de ±1,5 puntos y un nivel de confianza del 95%.
Existe, sin embargo, una limitación que conviene contarle al lector. La ficha publicada no desarrolla en detalle el mecanismo mediante el cual fueron seleccionados y reclutados los participantes del panel online. Un ranking vistoso no elimina la obligación de mirar cómo fueron obtenidos los números que lo construyen. Por eso las diferencias pequeñas, especialmente las variaciones mensuales de décimas, deben interpretarse con prudencia.
En las últimas horas circularon además resultados de AtlasIntel, que también realizó una comparación regional y ubicó a Sheinbaum en el primer lugar con 59%. Esa medición no arroja exactamente el mismo orden ni los mismos porcentajes que CB Global Data. Dos consultoras pueden medir a los mismos presidentes y producir fotografías diferentes porque cambian muestras, fechas, preguntas y metodologías.
La propia información publicada distingue ambos estudios: AtlasIntel coloca a Sheinbaum con 59%, mientras CB Global Data la ubica en 69%. Esa diferencia de diez puntos en la dirigente que encabeza ambos relevamientos muestra por qué no corresponde trasladar posiciones de una encuesta a otra. La comparación válida es siempre dentro del mismo estudio y bajo una metodología común.
Para Milei, entonces, la fotografía comprobable de CB Global Data contiene dos noticias simultáneas. La primera es adversa: permanece entre los cinco mandatarios con menor porcentaje de imagen positiva entre los 18 evaluados.
La segunda introduce un matiz: subió cuatro décimas y avanzó un puesto respecto de agosto. El dato políticamente fuerte es el 60,6% de imagen negativa; el dato metodológicamente correcto es que ocupa el lugar 14, no el penúltimo.