El olor, las aguas servidas y las clases suspendidas volvieron a desnudar este jueves 17 de septiembre 2026 el deterioro de la infraestructura escolar en La Plata. En Poblet, el pozo ciego del predio que comparten el Jardín 988, la Primaria 20 y la Secundaria 48 volvió a rebalsar y afectó también terrenos vecinos. Más de 500 alumnos quedaron atrapados en un problema que lleva cinco años sin una solución definitiva. La comunidad educativa apunta a las respuestas insuficientes del Consejo Escolar de La Plata, presidido por el peor funcionario de La Plata: Iván Maidana.
No apareció ayer ni sorprendió a nadie. Las primeras denuncias formales citadas por los vecinos datan de noviembre de 2021 y desde entonces la respuesta recurrente habría consistido en mandar camiones atmosféricos para vaciar los pozos, una salida que apenas compra algunos días antes del próximo desborde. Cinco años después, el parche terminó exactamente donde terminan los parches: con chicos perdiendo clases. Los vecinos reclaman una obra estructural porque Poblet carece de red cloacal y el crecimiento de la matrícula terminó haciendo todavía más evidente la insuficiencia del sistema existente.
El reclamo de las familias golpea directamente sobre la conducción política del organismo encargado de intervenir en la infraestructura escolar. Desde la comunidad educativa aseguran que las actuaciones fueron escasas y precarias y describen visitas que no resolvieron el problema de fondo. Maidana preside un Consejo Escolar que conocía el conflicto y hoy debe explicar por qué la solución definitiva nunca llegó. Hay competencias que requieren intervención de otras áreas provinciales, algo que el propio funcionario había señalado anteriormente respecto de pozos absorbentes; precisamente por eso también corresponde saber qué expedientes, pedidos y obras impulsó su gestión para destrabar este caso.
El episodio tampoco cae sobre una gestión sin antecedentes. PrimeraPágina.info informó en junio de 2025 que un alero se desplomó en el Jardín 982 de Altos de San Lorenzo y que una autoridad del establecimiento atribuyó lo ocurrido a filtraciones y falta de mantenimiento. En mayo de 2026, el propio archivo de Primera Página registró otro episodio: una pesada ventana cayó sobre una auxiliar en una escuela platense. Cuando los episodios dejan de ser aislados y empiezan a repetirse, la discusión ya no pasa solamente por reparar: pasa por prevenir. Y esa es una obligación básica de cualquier conducción que administra infraestructura escolar.
Hay una frase de Maidana que hoy vuelve como un búmeran político. En octubre de 2025, durante una exposición ante el Concejo Deliberante de La Plata, sostuvo que la situación edilicia escolar no era crítica y destacó una inversión de $1.100 millones en obras de gas, además de 266 estufas instaladas, 73 calderas reparadas y otras 28 incorporadas. El problema es que una gestión no se mide solamente por cuánto anuncia que gastó, sino por las condiciones concretas en las que los chicos pueden entrar a un aula. En aquella reunión, concejales opositores reclamaron además mayor transparencia y seguimiento del presupuesto educativo.
La conducción de Maidana quedó nuevamente cuestionada en agosto de 2026, aunque por un frente completamente distinto. Aspirantes a cargos auxiliares denunciaron presuntas designaciones por fuera del orden de mérito y reclamaron explicaciones al Consejo Escolar; uno de los casos denunciados involucraba un puntaje de 65,80 frente a aspirantes que, según los reclamantes, superaban los 100 puntos. Aquellas acusaciones no están judicialmente probadas, pero agregaron otro conflicto político y administrativo a una conducción que ya venía acumulando reclamos. El organismo tiene la posibilidad —y la obligación institucional— de despejar esas denuncias mostrando actas, listados y fundamentos de cada designación.
Mientras la rosca administrativa discute competencias, partidas y expedientes, en Poblet la escena es bastante menos abstracta: pozos que rebalsan, olor persistente, terrenos alcanzados por líquidos cloacales y familias que no saben cuándo reaparecerá el problema después del próximo desagote. La distancia entre el escritorio y la escuela se mide acá en días de clases perdidos. Y después de cinco años de reclamos, la explicación de que un atmosférico volverá a vaciar el pozo ya no responde la pregunta central: cuál es la obra definitiva, quién debe ejecutarla y cuándo va a comenzar.
Maidana tiene además una responsabilidad política específica: preside el organismo al que la comunidad educativa reclama respuestas, aunque algunas obras estructurales necesiten autorización o intervención provincial. Eso impide atribuirle personalmente cada deficiencia edilicia de La Plata, pero tampoco permite borrar su función detrás de la burocracia. Presidir también significa gestionar lo que no puede resolverse con una firma propia y rendir cuentas cuando esa gestión fracasa. Poblet necesita conocer qué hizo el Consejo Escolar durante estos años, cuántas intervenciones realizó, qué solución definitiva solicitó y ante qué dependencia está eventualmente trabada.
El cuadro adquiere todavía mayor peso porque no se trata de una escuela vacía ni de una discusión contable. Por el predio pasan diariamente más de 500 chicos entre diferentes niveles y turnos, mientras la zona continúa creciendo y existen familias esperando una vacante. Una escuela rodeada por desbordes cloacales no necesita relato de gestión: necesita una solución sanitaria que funcione. Después de cinco años, cada nuevo desborde deja menos margen para justificar respuestas transitorias y aumenta la obligación de exhibir qué se hizo con cada reclamo presentado.
El próximo movimiento debería ser documental. Iván Maidana y el Consejo Escolar pueden informar cuándo recibieron formalmente el reclamo, cuántas veces contrataron atmosféricos, cuánto costaron esas intervenciones, qué organismo debe autorizar la obra estructural y qué expedientes fueron iniciados para conseguirla. Si durante cinco años hubo gestión, los papeles deberían demostrarla; si los papeles no aparecen, el problema será todavía mayor. Porque las familias de Poblet ya aportaron la prueba que ningún funcionario puede esconder detrás de una planilla: las clases tuvieron que suspenderse.
- Las instituciones reciben diariamente a más de 500 alumnos.
- Los vecinos sostienen que los desbordes se repiten desde hace cinco años.
- Las primeras denuncias formales citadas públicamente datan de 2021.
- Los atmosféricos desagotan los pozos, pero el problema vuelve a aparecer.
- La comunidad reclama una obra definitiva y cuestiona las respuestas del Consejo Escolar.
- Maidana preside el organismo, aunque determinadas obras requieren intervención de otras dependencias provinciales.
El problema afecta al Jardín 988, la Primaria 20 y la Secundaria 48.