viernes 25 de septiembre de 2026 - Edición Nº5683

Política | 25 Sep

Herdando la provincia

El poder queda en familia: Pablo Valdés hereda el saqueo en Corrientes

13:03 |Juan Pablo Valdés sucedió a su hermano Gustavo en Corrientes, mientras persisten cuestionamientos por obra pública y el caso Loan.


La provincia de Corrientes sobrevive bajo las garras de una dinastía feudal que, lejos de garantizar la república, opera como una empresa familiar de blindaje y saqueo. Con la asunción de Juan Pablo Valdés en diciembre de 2025 —heredero directo del exgobernador y actual senador Gustavo Valdés—, el clan radical no hizo más que institucionalizar la decadencia, perpetuando un sistema donde los resortes del Estado, la policía provincial y la justicia adicta se confabulan para proteger los negociados del poder y silenciar cualquier atisbo de verdad.

La gestión del clan está manchada de expedientes escandalosos y cifras obscenas. En el plano de la obra pública, la administración de Gustavo Valdés direccionó contratos viales monumentales hacia empresas de perfil nacional como Panedile, propiedad del imputado arrepentido en la Causa Cuadernos Carlos "Hugo" Dragonetti, traccionando anticipos financieros estatales por $7.000 millones sobre presupuestos globales que treparon hasta los $37.100 millones. A esto se suma el colapso ético evidenciado en la Dirección de Catastro, epicentro de sumarios internos por la venta fraudulenta y falsificación de títulos de tierras fiscales y costeras de altísimo valor turístico en las riberas del Paraná.

El manejo oscuro de la fuerza policial —históricamente funcional a los intereses de la familia gobernante— estalló por los aires con la desaparición del niño Loan Peña. Aquella tragedia infantil destapó una red de protección institucional que derivó en una formal denuncia federal en los tribunales de Comodoro Py contra Gustavo Valdés por encubrimiento, abuso de autoridad y entorpecimiento de la investigación, señalando directamente al poder político y a comisarios locales (como Walter Maciel) por desviar deliberadamente las pistas iniciales. La podredumbre del clan también salpicó el plano personal con la denuncia penal contra el patriarca Manuel Valdés por parte de Violeta Yegros, exponiendo supuestos delitos de abuso y violencia amparados por el silencio cómplice de la política lugareña. Nombres claves como el del ministro Carlos José Vignolo —arquitecto administrativo de esta matriz de control— completan un organigrama donde la lealtad familiar se premia y la disidencia se persigue con causas por injurias y peculado en tribunales provinciales a medida.

Mientras Juan Pablo Valdés sonríe en los actos oficiales y finge gobernar una provincia moderna, Corrientes agoniza en la miseria más absoluta, convertida en un triste latifundio donde el hambre de los barrios y la desolación de los rincones rurales son el costo exacto de mantener el lujo obsceno, los privilegios intocables y la eterna impunidad de su apellido.

Corrientes no es una provincia libre; es un feudo asfixiado por la matriz mafiosa de los hermanos Valdés, donde las infancias se desvanecen bajo la complicidad policial, los dineros públicos se evaporan en contratos amigos y la impunidad familiar se erige como única ley vigente.

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