Por: Peronistas, libertarios y radicales compartieron un asado y pusieron la reforma electoral sobre la mesa
La escena tuvo bastante más de política bonaerense que una sesión formal: senadores y diputados provinciales de espacios enfrentados electoralmente se sentaron el miércoles 23 de septiembre alrededor de un asado en el Centro Cultural El Amor y La Igualdad, a pocas cuadras de la Legislatura bonaerense, en La Plata. La convocatoria reunió dirigentes del peronismo, La Libertad Avanza, PRO, radicalismo y otros bloques. Entre carne, conversaciones informales y una hora y media de sobremesa, oficialismo y oposición encontraron asuntos sobre los cuales empezar a negociar. El objetivo declarado fue agilizar proyectos empantanados entre ambas cámaras; el plato político fuerte terminó siendo la reforma electoral.
La convocatoria nació del senador Sergio Berni, jefe del bloque de Fuerza Patria, quien reunió a los referentes de las bancadas de la Cámara alta. Del lado de Diputados intervino su presidente, Alejandro Dichiara. Entre los presentes estuvieron Carlos Curestis y Juan Osaba por LLA; Alejandro Rabinovich, Pablo Petrecca y Alex Campbell por PRO; Marcelo Leguizamón por UCR-Hechos; Diego Garciarena por UCR+Cambio Federal; y Carlos Kikuchi, Sergio Vargas y Martín Rozas por Unión y Libertad. La foto no mostró una alianza: mostró que bloques enfrentados encontraron una mesa común para negociar el funcionamiento de la Legislatura. Por el peronismo también participaron Alexis Guerrera, Mario Ishii, Facundo Tignanelli, Mariano Cascallares, Juan Pablo De Jesús y Rubén Eslaiman.
El detonante fue bastante menos sofisticado que la ingeniería electoral: senadores venían protestando porque proyectos aprobados en la Cámara alta quedaban durmiendo en Diputados. Según participantes consultados por LA NACION, se acordó acelerar aquellas iniciativas que ya tienen consenso y evitar que expedientes con media sanción permanezcan meses —o incluso años— esperando el tratamiento de la otra cámara. La Legislatura decidió discutir cómo dejar de trabarse a sí misma. Como ejemplo apareció una iniciativa vinculada con excombatientes de Malvinas que habría permanecido alrededor de dos años en tratamiento pese al consenso político existente.
Pero rápidamente apareció el asunto que puede modificar las reglas de la política bonaerense: las reelecciones de los intendentes. Los legisladores hablaron sobre una eventual vuelta a las reelecciones indefinidas, aunque no alcanzaron ninguna definición. Cuando la conversación llegó a cuánto tiempo puede permanecer un jefe comunal en el poder, el asado dejó de ser solamente una reunión para destrabar expedientes. También se discutió la continuidad de las PASO y la eventual incorporación de la Boleta Única de Papel en la Provincia. Las fuentes de la reunión coinciden en que fueron conversaciones preliminares, no acuerdos legislativos cerrados.
La oposición llevó además sus propias facturas pendientes con el gobierno de Axel Kicillof. Una fuente opositora citada por LA NACION sostuvo que, antes de avanzar con determinadas discusiones, el Ejecutivo debería cumplir compromisos asumidos el año pasado, especialmente la conformación de una bicameral vinculada con la distribución de fondos municipales y la integración de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que mantiene cuatro vacantes. La posibilidad de nuevos consensos quedó así atada a deudas políticas que cada bloque pretende cobrar antes de firmar acuerdos mayores. Es la posición atribuida a sectores opositores presentes, no un compromiso que haya asumido el Ejecutivo durante el almuerzo.
Hubo además una ausencia temática que resultó llamativa por el momento en que se produjo la reunión. Un día antes había tomado estado público que la Cámara de Diputados había archivado en mayo expedientes administrativos relacionados con el denominado caso Chocolate, protagonizado por Julio Rigau. Según todas las fuentes consultadas por LA NACION, el asunto no fue mencionado durante el encuentro. Mientras afuera volvía a explotar uno de los escándalos que golpeó la imagen de la Legislatura, adentro nadie puso Chocolate sobre el mantel. El dato comprobable es ese silencio durante la reunión; no permite inferir por sí mismo un acuerdo para ocultar o proteger a nadie.
Tampoco estuvieron todos. Nuevos Aires, la Coalición Cívica y Derecha Popular quedaron afuera del encuentro de Diputados, mientras que los bloques de izquierda directamente no fueron convocados. El diputado del PTS Christian Castillo, precisamente, había sido el único legislador que se opuso al archivo de las resoluciones administrativas entre las que se encontraban actuaciones vinculadas al caso Chocolate. La fotografía del consenso fue amplia, pero estuvo lejos de contener a toda la Legislatura. Esa composición también importa a la hora de dimensionar qué capacidad tendría la mesa para transformar las conversaciones informales en leyes.
"Fue todo distendido, espontáneo. Fue como un asado de fin de semana, entre amigos”, describió uno de los legisladores que comieron asado en La Plata.
La reunión dejó, por ahora, un compromiso concreto: repetir estos encuentros periódicamente y facilitar el tránsito de proyectos consensuados entre Diputados y Senado. La reforma electoral quedó en una etapa mucho más embrionaria. PASO, Boleta Única y reelecciones entraron al menú, pero ninguna salió del asado convertida en acuerdo. Para modificar esas reglas harán falta proyectos, mayorías legislativas y votaciones formales; la conversación del miércoles puede abrir negociaciones, pero no reemplaza ninguno de esos pasos. LA NACION
La escena, de todos modos, dejó una postal poco frecuente. Dirigentes que se cruzan con dureza en el recinto compartieron una mesa en un centro cultural identificado con el peronismo y describieron el clima como distendido. Uno de los asistentes lo comparó con un asado entre amigos. En la política bonaerense las diferencias públicas pueden ser enormes y, aun así, la negociación sigue ocurriendo cuando se apagan los micrófonos. La prueba concreta llegará cuando haya que comprobar cuántos de los proyectos demorados efectivamente avanzan y qué sucede cuando las conversaciones alcancen temas mucho más divisivos, como las reglas electorales.
El encuentro ocurrió el miércoles en un centro cultural de La Plata y fue impulsado por Sergio Berni junto con referentes de Diputados. Participaron dirigentes del PJ, LLA, PRO, radicalismo y otros bloques. Hubo acuerdo para acelerar proyectos con consenso que quedan frenados entre ambas cámaras. También se discutieron reelecciones de intendentes, PASO y Boleta Única, pero sin definiciones. El caso Chocolate, pese a estar nuevamente en agenda, no fue tratado según las fuentes presentes.