La paradoja económica en la Provincia del Neuquén expuso en septiembre de 2026 la brecha más filosa del modelo energético nacional: mientras Vaca Muerta alcanzó un récord histórico de 685.316 barriles diarios de petróleo, el 65% de los comercios de la capital provincial registró una caída en sus ventas.
La gestión del gobernador Rolando Figueroa enfrenta el desafío de gestionar una provincia donde la bonanza de los pozos petroleros no logra perforar el mostrador de las Pymes locales.
El informe elaborado por el Observatorio Económico de ACIPAN reveló que dos de cada tres negocios neuquinos vendieron menos unidades durante el primer semestre, sufriendo una contracción promedio del 5,4%.
En los pasillos del comercio minorista prima la cautela porque los salarios petroleros conviven con ingresos que no cubren los costos locales, generando un escenario de consumo retraído frente a la escalada de alquileres y servicios en la capital provincial.
La dimensión del fenómeno no convencional es colosal al representar el 74% del crudo que produce la Argentina, inyectando regalías por $361.388 millones a las arcas provinciales.
Sin embargo, los datos de los supermercados muestran un retroceso real del 3,6% y un desplome del 6,5% en los patentamientos de autos, confirmando que la millonaria caja hidrocarburífera no genera un derrame automático sobre la economía urbana.
El clima de negocios para fin de año refleja la incertidumbre del sector PYME, donde el 42,3% de los empresarios prevé cerrar el período en peores condiciones que el ciclo anterior. Mientras la administración de Javier Milei celebra los dólares proyectados por el sector exportador, la realidad diaria de los neuquinos expone que los récords de producción de crudo no llenan las cajas registradoras de los barrios.
El impacto del desequilibrio económico también se traslada al tablero político territorial, donde las encuestas de CB Global Data otorgan a Rolando Figueroa un 54,2% de imagen positiva frente al 46,2% del Presidente.
La diferencia de ocho puntos demuestra que la sociedad neuquina distingue la gestión provincial del ajuste económico nacional, exigiendo respuestas concretas para achicar la brecha entre el circuito petrolero y el resto de la actividad productiva.
El debate de fondo en la provincia patagónica no pasa por negar la riqueza que genera el yacimiento no convencional, sino por determinar su alcance real en la calidad de vida cotidiana.
El desafío de la política neuquina pasa por transformar la abundancia del subsuelo en estabilidad comercial, evitando que el éxito del petróleo consolide una economía dividida entre privilegiados y postergados.