La contienda política en el municipio más poblado de la Séptima Sección Electoral comenzó a calentarse antes de tiempo en la Provincia de Buenos Aires. El intendente Maximiliano Wesner —referente de La Cámpora— prepara su terreno para buscar la reelección en la Argentina, mientras La Libertad Avanza y el PRO buscan coordinar estrategias.
Sin embargo, la campaña en Olavarría enfrentará un escenario marcado por la paralización de hornos cementeros, despidos en canteras y persianas bajas. La recesión impone la agenda electoral.
El impacto más severo se concentra en la planta de Loma Negra, donde la compañía resolvió mantener apagado el principal horno de L’Amalí hasta noviembre. Con más de 700.000 toneladas de clínker acumuladas a la intemperie, la firma optó por frenar la producción debido a los altos costos energéticos y el freno en la obra pública nacional.
Aunque la cementera registró ganancias por $50.418 millones de pesos en el primer semestre, su resultado operativo cayó un 8,5% real, reflejando que el corazón industrial del distrito perdió velocidad.
La crisis del sector minero salpicó a las pymes de la región. La cantera Galasur efectivizó la desvinculación de 19 trabajadores amparándose en la caída vertiginosa de la demanda, mientras centrales sindicales contabilizaron 142 despidos en solo tres meses sumando servicios de transporte y logística.
Asimismo, relevamientos de la Municipalidad de Olavarría certificaron el cierre de más de 25 comercios minoristas durante el primer trimestre, registrando una contracción del 13% en el indicador económico comunal. Los despidos ahogan las finanzas familiares.
En el plano estrictamente electoral, el intendente oficialista conserva un diferencial positivo de +21,6 puntos en mediciones seccionales. Sin embargo, la dirigente libertaria Celeste Arouxet —quien obtuvo el 28,15% en 2023— y el exintendente del PRO Ezequiel Galli (28,06%) reanudaron reuniones en la tradicional Casa Amarilla.
Un hipotético acuerdo entre libertarios y amarillos podría poner en jaque al peronismo, siempre que logren capitalizar el malestar social generado por la parálisis económica.
La disputa por el Palacio San Martín no se resolverá en los despachos porteños sino en el mostrador de los comercios locales. Para Maximiliano Wesner, la dificultad radicará en desmarcar su gestión territorial del contexto nacional que afecta al cemento, la minería y el transporte. Con capacidades operativas fabriles por debajo del 50%, los candidatos deberán ofrecer respuestas concretas a una comunidad golpeada antes de salir a pedir el voto para 2027.