jueves 1 de octubre de 2026 - Edición Nº5689

Política | 1 Oct

Ni preso frena

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12:59 |Desde Batán, Javier Cerfoglio quedó bajo sospecha por llamados al director de un documental.


Por: Perpetua por matar a Magalí Vera: ahora apuntan al femicida por hostigamiento

Javier Cerfoglio, de 41 años, cumple prisión perpetua en el penal de Batán por el femicidio de Magalí Vera, de 34, cometido el 1 de diciembre de 2024 en Necochea. Pero la historia volvió a sacudir a la familia: Fabián Pérez Battaglini, el cineasta que realizó un documental sobre la víctima, denunció una serie de llamados anónimos durante la madrugada y señaló directamente al condenado. La sentencia cerró el juicio, pero no consiguió devolverle tranquilidad al entorno de Magalí. La atribución de esas comunicaciones a Cerfoglio proviene del realizador y no está judicialmente acreditada.

Cerfoglio fue condenado a prisión perpetua el 13 de abril de 2026 por un crimen cuya reconstrucción judicial descartó la versión de un accidente. Después de abandonar una fiesta de casamiento junto a su esposa, la atacó y posteriormente provocó que el vehículo terminara en el río Quequén; la investigación estableció que Vera murió por asfixia por sumersión. Lo que inicialmente podía parecer un siniestro terminó revelando un femicidio por el que Cerfoglio recibió la máxima pena prevista. La prueba reunida permitió reconstruir las horas finales de la víctima y establecer su responsabilidad penal.

Ahora el nombre de Magalí volvió a ocupar espacio público por “El sueño de Magalí”, el documental dirigido por Fabián Pérez Battaglini y producido por Marina Turletto. La película fue estrenada a sala llena en el Teatro Municipal de Necochea y luego llegó al Congreso de la Nación, con el acompañamiento de legisladores de distintos espacios. La intención del proyecto es correr a Magalí del lugar de simple víctima de un expediente y recuperar a la mujer que existió antes del crimen. Su vida como madre, hija, amiga y miembro de la comunidad constituye el centro de la producción.

La película, sin embargo, encontró resistencia antes de llegar a las pantallas. Cerfoglio y su padre promovieron acciones judiciales para intentar impedir su exhibición, entre otros argumentos por la situación del hijo adolescente que la víctima y el condenado tuvieron en común. El documental finalmente pudo proyectarse. Ni la prisión perpetua consiguió sacar al condenado de la disputa alrededor de cómo será contada públicamente la historia de Magalí. Ese conflicto es ahora uno de los elementos que rodean los episodios denunciados por el realizador.

Pérez Battaglini aseguró que durante varios días recibió dos llamadas nocturnas desde un número oculto, aproximadamente a las 2 y a las 4.30, y que al atender la comunicación se interrumpía. El director atribuyó personalmente esos contactos a Cerfoglio y sostuvo que nunca había atravesado una situación semejante durante su trayectoria audiovisual. “Es él, no hay duda”, afirmó. Esa convicción constituye el testimonio del cineasta: hasta el momento, la información disponible no acredita mediante una pericia telefónica que las llamadas hayan salido del penal o hayan sido realizadas por el condenado.

La preocupación excedió al director. Los diputados Federico Pelli, de La Libertad Avanza, y Aldo Leiva, de Unión por la Patria, quienes acompañaron la iniciativa para exhibir el documental en el Congreso, manifestaron inquietud por las condiciones de seguridad alrededor de la presentación. El documental consiguió algo que quienes intentaron detenerlo no pudieron evitar: trasladar la historia de Magalí desde Necochea hasta uno de los principales escenarios institucionales del país. Allí volvió a escucharse su nombre, esta vez desde una producción dedicada a reconstruir su vida.

La familia de Vera también atravesó otras derivaciones después de la condena. Cerfoglio llegó a acusar a sus exsuegros y excuñados de haber organizado supuestamente un plan para matarlo dentro de prisión. Mientras tanto, el vínculo entre las familias quedó profundamente quebrado y el hijo adolescente de la pareja permanece bajo el cuidado de sus abuelos paternos. Después del femicidio no quedó solamente una condena: quedó una familia atravesada por un conflicto que continúa incluso con Cerfoglio detrás de las rejas. Ese costado explica por qué cualquier episodio posterior vuelve a encender las alarmas del entorno de Magalí.

La película busca precisamente evitar que toda esa trama termine devorándose a la persona que está en el centro de la historia. Magalí era repostera y aquella noche había asistido junto a Cerfoglio a un casamiento, donde había preparado y regalado la torta para los novios. Horas después fue asesinada. Entre aquella mujer que llegó a una fiesta llevando una torta y la víctima que encontró la Justicia existe una vida que el documental decidió recuperar. Ese contraste es también la razón por la que su familia acompañó la producción.

La nueva denuncia agrega una pregunta especialmente delicada: qué capacidad real puede tener una persona condenada para continuar interfiriendo, directa o indirectamente, sobre quienes rodean un caso desde el interior de una cárcel. No existe todavía prueba pública que permita adjudicar a Cerfoglio los llamados denunciados por Pérez Battaglini, y convertir esa sospecha en certeza sería adelantarse a una investigación técnica. Pero dos comunicaciones nocturnas repetidas durante varios días, después de los intentos judiciales contra la película, alcanzaron para encender una alarma que merece ser esclarecida.

La prisión perpetua estableció la responsabilidad penal por el femicidio. Lo que ocurre ahora pertenece a otro terreno y exige la misma precisión: Cerfoglio está condenado por matar a Magalí, pero no está probado que sea el autor de los llamados que denuncia el cineasta. Una condena firme permite llamarlo femicida; una sospecha posterior no autoriza a adjudicarle un nuevo hecho sin pruebas. Esa diferencia no debilita la historia: permite contar con toda su crudeza aquello que la Justicia ya estableció y separar con claridad aquello que todavía debe demostrar.

Lo que tenés que saber sobre el caso Magalí Vera

Magalí Vera, de 34 años, fue asesinada el 1 de diciembre de 2024 en Necochea. Su esposo, Javier Cerfoglio, fue condenado a prisión perpetua el 13 de abril de 2026 y cumple la pena en Batán. El documental “El sueño de Magalí” reconstruye la vida de la víctima y fue proyectado tanto en Necochea como en el Congreso. Su director denunció llamados anónimos de madrugada y afirmó estar convencido de que provienen de Cerfoglio, aunque esa autoría no está acreditada públicamente.

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