Falta poco más de un año para las elecciones de 2027 y en La Plata hay una pregunta que empieza a recorrer despachos, cafés, unidades básicas y oficinas del Palacio Municipal: ¿qué ocurrirá con la intendencia si Julio Alak finalmente decide meterse en la carrera por la Gobernación bonaerense?.
Su candidatura provincial no está confirmada, pero su nombre es demasiado pesado dentro del peronismo de PBA. Si Alak sube un casillero, abajo se desata una batalla al mejor estilo peronista por su herencia. Y candidatos, aspirantes y anotados para recibir algún premio consuelo sobran.
El problema es que la sucesión no se reduce a elegir quién ocupará el despacho principal de 12 y 53. Cada dirigente hace cuentas mirando simultáneamente la intendencia, el Senado provincial, el Concejo Deliberante y hasta lugares menores de la estructura electoral como los consejeros escolares.
En el peronismo platense casi nadie juega una sola ficha cuando puede apostar a tres casilleros. El que hoy se vende como intendente puede terminar negociando una banca; el que reclama el Senado puede conformarse con el Concejo. La rosca recién empieza y las aspiraciones ya desbordan el tablero.
En esa carrera hay un nombre imposible de esquivar: Norberto “Chucho” Gómez, actual secretario General municipal y uno de los dirigentes de mayor confianza política de Alak.
Su relación con el jefe comunal viene de décadas: fue concejal, ocupó responsabilidades importantes en ANSES y regresó al Municipio convertido en una pieza central del esquema oficialista.
Si la sucesión se resolviera solamente por lealtad, antigüedad y confianza, Chucho arrancaría varios metros adelante. Pero una elección municipal exige además instalar un candidato en una ciudad de más de 700 mil habitantes, y allí aparece su principal desafío.
Gómez tiene algo que ninguno de sus competidores debería despreciar: territorio. Desde la Secretaría General mantiene una relación directa con la estructura descentralizada y conoce el funcionamiento político de localidades y barrios donde una elección se gana casa por casa.
Mientras otros candidatos coleccionan fotografías y declaraciones, Chucho conoce la botonera territorial del alakismo. Maneja las delegaciones municipales de Los Hornos, San Carlos, Gonnet, Villa Elvira, Tolosa, City Bell, Hernández, Villa Elisa, Sicardi, El Peligro, Altos de San Lorenzo, Romero, Olmos, Ringuelet, Gorina, Etcheverry, Seguí, Abasto, El Rincón, Castells y Arana forman parte de ese universo que el oficialismo necesita aceitar antes de cualquier elección.
Su mayor fortaleza puede ser también su principal debilidad. Gómez construyó buena parte de su recorrido bajo el paraguas político de Alak y difícilmente avance hacia una candidatura municipal sin la bendición del intendente.
El hombre que mejor conoce la maquinaria todavía necesita demostrar que puede convertirse en la cara de esa maquinaria. Tiene inserción peronista, vínculos internos y territorialidad; le falta transformar ese capital en conocimiento masivo fuera del microclima político.
Otro nombre es Marcelo Galland, presidente del Concejo Deliberante, reelecto al frente del cuerpo después del recambio legislativo de 2025. Su trayectoria no nació dentro del peronismo tradicional y precisamente por eso puede intentar presentarse como una figura más transversal.
Galland tiene despacho, exposición institucional y una ubicación privilegiada para observar cada movimiento del Ejecutivo. Si Alak habilita una sucesión competitiva, difícilmente permanezca indiferente.
A pocos metros aparece Sergio Resa, quien manejó Planeamiento, Obras y Servicios Públicos y desde diciembre pasado ocupa una banca en el HCD. Durante su paso por el Ejecutivo quedó asociado a una de las áreas más visibles de la gestión: plazas, espacios públicos, planificación urbana, nuevo ordenamiento territorial y discusiones sobre el transporte.
Resa tiene algo que cualquier aspirante necesita: gestión que puede mostrar y decisiones que también deberá defender. Su problema es político: deberá construir volumen propio dentro de un peronismo platense donde la historia, las agrupaciones y las lealtades pesan tanto como una obra terminada.
El referente principal del Frente Renovador de La Plata, José Ramón Arteaga, alias Joserra, que actualmente conduce AUBASA, la empresa que maneja las autopistas de PBA, está dispuesto a jugar como sea.
Se sabe muy buen candidato, tiene una estructura importante, ya conoce el armado porque lo intentó allá por 2015 de la mano de Sergio Massa y cree que hizo méritos suficientes para merecer una oportunidad.
Arteaga es un histórico referente del peronismo platense, fue delegado de Villa Elvira, la localidad más grande del distrito. También ocupó la secretaría del HCD y luego fue durante 18 años concejal. Pocos, salvo Alak o Delgado, conocen tanto y tan al detalle el distrito como él.
Joserra tiene estrechísimos lazos históricos con la UNLP, así como con la enorme mayoría de las instituciones tradicionales de La Plata. No se descarta que si no fuese por dentro del PJ, decida competir desde la estructura partidaria el FR, aliado a otros sectores políticos locales en un gran frente donde haya peronistas, radicales y referentes de instituciones.
El actual titular de Lotería de PBA, Gonzalo Atanasof, es un candidato fuerte del Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof. Es dueño de un apellido histórico para el peronismo platense, que arrancó con su abuelo Raico, diputado en épocas del mejor Perón y de quién heredó su segundo nombre. Hijo de Alfredo, el histórico referente del Sindicato Nacional de Trabajadores Municipales y jefe de Gabinete de la Nación durante la presidencia de Duhalde en 2002-2003.
Gonzalo Atanasof es tal vez uno de los preferidos de Julio Alak, con quien lo une una relación familiar y afectiva. Fue concejal y diputado provincial y siempre soñó con llegar a la intendencia de La Plata. El tolosano trabaja desde hace tiempo en diferentes barrios platenses y aceita las relaciones con las instituciones locales, a la espera de una oportunidad. Se cree que gran parte del sindicalismo local podría apoyar firmemente su candidatura.
El ex diputado y secretario de Desarrollo Social del Municpio, Alberto Delgado, conocido entre la militancia como "el Cabezón", dice estar retirado de las candidaturas pero no deja de armar en los barrios más peronistas y postergados de la ciudad, empujado por una enorme red de militantes de base que lo acompañan desde hace tres décadas.
Delgado es uno de los alakistas más reconocidos y amigo personal del intendente desde la década del '80, cuando comenzaron a militar juntos en el peronismo platense. Aunque se cansó de repetir que no quiere ser, su histórica militancia territorial y su conocimiento profundo de cada uno de los barrios ubicados en las 22 localidades del distrito, lo transforman en un competidor de fuste si decidiera cambiar de opinión al escuchar a sus laderos y ser candidato a intendente de La Plata.
Y después está Carlos Bonicatto. Actual jefe de Gabinete, exdiputado provincial, exdefensor del Pueblo bonaerense y viejo compañero de ruta de Alak. No necesita que nadie le explique cómo funciona el poder municipal porque lleva décadas transitando sus entrañas.
Bonicatto conoce el alakismo desde antes de que varios de los actuales aspirantes tuvieran siquiera una carrera política. Ya estuvo cerca de integrar discusiones sucesorias en otros momentos (2003 y 2007) y su nombre nunca termina de desaparecer cuando se habla del círculo de confianza.
Su dificultad es otra: representar con 80 años una renovación después de tantos años formando parte del mismo dispositivo. En una eventual interna podría ofrecer experiencia, relaciones y conocimiento del Estado, pero necesitaría convertir esas credenciales en una propuesta electoral propia. Conocer cada puerta del Palacio no significa tener los votos para quedarse con la llave principal. En 2027 esa diferencia puede resultar brutal.
Dentro de la administración municipal sobreviven además varios protagonistas de la interna peronista de 2023. Luis Federico Arias, Guillermo Escudero y Paula Lambertini llegaron al gobierno después de aquella competencia y conservan antecedentes suficientes para volver a mirar hacia arriba.
Ninguno necesita que le expliquen cómo se arma una candidatura a intendente porque los tres ya atravesaron ese barro. La cuestión es cuánto capital propio conservaron después de integrarse a una administración conducida precisamente por quien terminó imponiéndose sobre todos ellos.
Arias cuenta con un perfil particularmente reconocible por su pasado judicial; Escudero conserva vínculos con sectores provenientes del bruerismo y Lambertini tiene recorrido político y de gestión.
Gastón Castagnetto, otro de los competidores de 2023, quedó más desdibujado en la discusión sucesoria. La integración que sirvió para cerrar las heridas de aquella interna ahora puede convertirse en una incubadora de nuevas candidaturas. Si Alak deja vacante el territorio, varios de aquellos derrotados tendrán argumentos para pedir revancha.
El secretario de Gobierno, Guillermo “Nano” Cara, merece también algo de atención. Llegó al gabinete después de desistir de competir por la intendencia en 2023 y hoy ocupa una de las áreas políticas más sensibles de la administración.
Además, en la estructura partidaria renovada durante 2026 quedó como secretario general del PJ platense. Cara no necesita esconder que quiere ser: su construcción política hace tiempo dejó de ser la de un simple funcionario municipal. Tiene contactos y una ubicación desde donde puede intervenir cotidianamente en la rosca.
La pregunta es hasta dónde puede crecer sin chocar con otros integrantes del propio dispositivo oficialista. Una sucesión ordenada requiere un candidato; una sucesión sin árbitro puede producir cinco.
Si Alak abandona el tablero municipal para jugar en la Provincia, cada metro de poder que hoy parece compartido empezará a tener dueño. Cara será uno de quienes intentarán demostrar que acumuló suficiente estructura para reclamar una porción grande.
Su decisión dependerá del armado nacional y provincial. Una eventual candidatura en fórmulas superiores podría sacarla del tablero local; una negociación frustrada podría devolverla rápidamente al distrito.
La Plata puede ser para algunos el objetivo máximo y para otros el formidable plan B. Esa diferencia también marcará la intensidad con que cada aspirante empiece a caminar durante los próximos meses.
Y queda La Cámpora, que difícilmente observe desde la tribuna cómo el alakismo decide por sí solo quién administrará la capital provincial. Allí la referencia principal continúa siendo Florencia Saintout, con peso propio dentro del kirchnerismo y experiencia electoral en la ciudad.
También aparece Ariel Archanco, diputado provincial y expresidente del PJ local. Aun con la credibilidad de un vendedor de autos usados, el tipo se anima a todo. Para La Cámpora, discutir La Plata significa disputar mucho más que una intendencia: significa tener poder político en la capital de la Provincia.
Saintout ya fue candidata a intendenta y conserva estructura, militancia y presencia dentro del oficialismo provincial (es ministra de Cultura de Kicillof). Archanco tiene recorrido partidario y legislativo, aunque necesitaría aumentar considerablemente su nivel de instalación para encabezar una competencia municipal.
La tensión entre alakismo, camporismo y el resto de las tribus peronistas puede convertirse en la verdadera primaria antes de la primaria. Todo dependerá de cómo llegue el PJ bonaerense a 2027 y, sobre todo, de qué lugar ocupe Alak en ese reparto.
Porque detrás de once nombres existe una sola llave. Alak hoy conduce el Municipio, preside el PJ platense y participa activamente del armado provincial que rodea a Axel Kicillof.
Su nombre figura como el principal de los dirigentes mencionados dentro del Movimiento Derecho al Futuro para una eventual sucesión bonaerense, junto con otros intendentes y figuras del espacio. Aunque también podría ser una prenda de unidad por su estrechísima relación con Cristina.
Pero estar en la conversación no equivale a ser candidato. Esa precisión es central para entender todo lo que viene. Si finalmente permanece en La Plata, buena parte de esta carrera puede congelarse o transformarse. Si decide competir por la Gobernación, en cambio, el peronismo platense deberá resolver una sucesión que hace décadas gira alrededor de su figura.
El día que Alak confirme que quiere subir un piso, en 12 y 53 comenzará otra elección. Chucho Gómez, Galland, Resa, Bonicatto, Delgado, Cara, Arias, Escudero, Lambertini, Tolosa Paz, Saintout, Archanco y otros que todavía no muestran las cartas empezarán entonces a descubrir cuánto poder tienen de verdad y cuánto dependía del hombre que ocupaba el centro del tablero.
Julio Alak no confirmó una candidatura a gobernador para 2027. Su nombre, sin embargo, aparece mencionado fuertemente en la discusión por la sucesión bonaerense. Si finalmente compite, se abriría una pelea de enorme volumen por la intendencia de La Plata.
En el núcleo más próximo aparecen Norberto “Chucho” Gómez, Marcelo Galland, Sergio Resa, Carlos Bonicatto, al igual que Aberto Delgado y Guillermo Cara. También conservan antecedentes y aspiraciones Luis Federico Arias, Guillermo Escudero y Paula Lambertini. Victoria Tolosa Paz sigue siendo una figura imposible de descartar y La Cámpora cuenta con Florencia Saintout y Ariel Archanco.
La variable decisiva será la decisión de Alak. Hasta entonces hay aspirantes, movimientos y acumulación territorial, pero todavía no existe una sucesión formalmente abierta.