martes 6 de octubre de 2026 - Edición Nº5694

Política | 6 Oct

El vago quiere jubilarse

Espert fue a jubilarse al ANSES con cinco años de aportes: quiere la moratoria que rechazó

11:59 |Espert inició su trámite jubilatorio con sólo cinco años de aportes y busca completar los faltantes mediante las mismas moratorias que él rechazaba y criticaba.


La reciente e indisimulable postal de José Luis Espert sentado en una oficina de la ANSES a finales de septiembre de 2026 no es solo una anécdota burocrática; es la radiografía exacta de la más absoluta decadencia moral y política. El hombre que se erigió durante décadas como el fiscal implacable de la "casta", el cruzado de la ortodoxia fiscal más salvaje y el enemigo acérrimo de todo beneficio previsional que no contara con una estricta y perfecta trazabilidad contributiva, fue cazado in fraganti haciendo exactamente aquello que toda su vida vomitó: mendigar los favores del Estado benefactor para poder jubilarse.

Los números de su desidia laboral y su cinismo expuestos al desnudo son lapidarios. Espert arriba a la edad pasiva acumulando apenas cinco años de aportes efectivos, los únicos formales de su vida, generados insólitamente gracias a las dietas y cargas sociales que le pagó ese mismo Estado al que tanto despreciaba y parasitaba desde su banca legislativa. El resto de su trayectoria —fecunda en consultorías opacas, facturaciones dudosas y una sistemática elusión de responsabilidades contributivas— dejó un bache monumental de un cuarto de siglo. ¿Cómo planea subsanar semejante vacío? Acogiéndose cínicamente a la Ley 27.705, es decir, recurriendo a una moratoria previsional. Sí, a esa misma herramienta de solidaridad social que él mismo descalificó públicamente al sentenciar con soberbia que “la categoría de jubilado está exclusivamente para el que hizo todos los aportes”. Como era previsible ante semejante indigencia contributiva y al depender de un plan de pagos donde las unidades de deuda se le descontarán cuota a cuota, el autodenominado adalid del mérito se subirá al sistema para cobrar la jubilación. La hipocresía hecha expediente.

Pero la miseria de su perfil no se agota en las paredes de la ANSES; forma parte de un prontuario de derrumbe institucional que eyectó a Espert de la escena pública por la puerta de atrás. Su paso por la política nacional terminó pulverizado en medio de un escándalo de dimensiones oscuras: su estrecha e innegable vinculación con el empresario Fred Machado —procesado, detenido y extraditado a los Estados Unidos bajo cargos gravísimos de narcotráfico, fraude y lavado de activos— lo colocó en el centro de la tormenta judicial. Las sucesivas contradicciones de su relato, que pasaron de negar los vínculos a admitir reuniones y servicios profesionales rentados por la organización delictiva, encendieron una dinamita interna insostenible.

Acorralado por la presión política de su propio espacio y con el peso de una investigación por lavado de activos que lo llevó a desfilar por los tribunales federales de San Isidro, Espert no tuvo más remedio que consumar una doble dimisión vergonzosa: se bajó estrepitosamente de su candidatura a diputado nacional en plena contienda electoral y abandonó los restos de su capital político, dejando atrás una banca y una presidencia de comisión que ya le quedaban demasiado grande por el peso de su prontuario.

Hoy, acorralado por la justicia federal y sin fueros ni privilegios, el excandidato transita el ocaso de su existencia pública aferrado a la ventanilla de un organismo estatal. El personaje que prometía dinamitar el gasto público, perseguir subsidios y castigar a los "vivos" que vivían del esfuerzo ajeno termina su recorrido histórico mendigando una moratoria previsional para subsistir. Un epílogo previsible y humillante para quien predicó austeridad con la ajena y practicó el beneficio propio.

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