La batalla por la reforma del sistema electoral en Argentina ingresó en una fase decisiva dentro del Senado de la Nación Argentina. El gobierno que encabeza Javier Milei apura las negociaciones para conseguir 37 votos que le permitan suspender o eliminar definitivamente las PASO rumbo a 2027. La mesa ejecutiva de la Casa Rosada —integrada por Karina Milei, Diego Santilli, Patricia Bullrich y Martín Menem— despliega un agresivo poroteo en los despachos provinciales, ofreciendo modificar el esquema de boletas a cambio del respaldo de las bancadas aliadas. La Rosada busca 37 senadores.
El anzuelo más codiciado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la habilitación de listas de adhesión, una modalidad acotada de las tradicionales colectoras. Dirigentes de la Unión Cívica Radical condicionan sus bancas a que gobernadores como Alfredo Cornejo o Maximiliano Pullaro puedan acoplar sus estructuras locales a la boleta presidencial libertaria sin regalar sus cargos territoriales. En el semáforo oficialista, mandatarios como Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Alberto Weretilneck figuran en verde, pero los gobernadores no garantizan votos automáticos.

El debate sobre las primarias provocó una fisura en el Partido Justicialista. Mientras el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el referente Sergio Massa defienden las primarias para resolver las candidaturas mediante el voto popular, sectores alineados con Cristina Kirchner comenzaron a evaluar las ventajas de suspenderlas.
Sin el filtro de las urnas abiertas, el armado electoral volverá a dirimirse en los congresos partidarios, donde quien tiene la lapicera define la lista.
El mapa trazado por los operadores gubernamentales ubica en amarillo a los mandatarios Martín Llaryora, Claudio Vidal, Gustavo Sáenz y Gustavo Melella, considerados negociables por la jefatura de Gabinete.
En la vereda opuesta, caciques como Gildo Insfrán, Ricardo Quintela y Osvaldo Jaldo se abroquelan en el rechazo. La falta de un pacto orgánico entre la conducción K y la bancada oficialista deja expuesto que cada senador cotizará su voto individualmente.
La paradoja del discurso oficial resulta evidente en las discusiones de pasillo. Mientras el Poder Ejecutivo argumenta austeridad presupuestaria para no financiar el aparato de los partidos, la modificación de las normas busca fragmentar a la oposición.
Para las provincias, la ausencia de las primarias garantiza blindar el control de los municipios sin interferencias nacionales. El oficialismo intenta cambiar el tablero antes de ingresar de lleno al año preelectoral, priorizando la convivencia con las castas provinciales.
La resolución del proyecto dependerá del margen de maniobra que conserve el bloque libertario en la Cámara Alta. Si el oficialismo no logra el consenso definitivo para la derogación, la Casa Rosada impulsará una suspensión temporal exclusivamente para los comicios de 2027.
Las negociaciones secretas continuarán durante las próximas semanas en los despachos porteños, donde el intercambio de favores legislativos determinará quién conservará el poder en las provincias