El experimento territorial del equipo económico nacional tropezó con la rosca del conurbano bonaerense en Tigre. El abogado Miguel "Mike" Schmukler —apoderado local y hombre de confianza de Luis "Toto" Caputo— asumió la conducción de La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires con miras a 2027. Sin embargo, la bendición recibida en Ciudad Autónoma de Buenos Aires no le alcanzó para evitar la rebelión de los concejales libertarios, quienes lo tildan abiertamente de "coordinador fantasma que no conduce".
El dirigente compagina la armaduría electoral norteña con dos funciones institucionales asignadas por el presidente Javier Milei. Schmukler se sienta en el Comité Ejecutivo del FAMP-Fueguina —organismo que financia proyectos en Tierra del Fuego con firma de Diego Santilli— y representa al Ejecutivo en el Consejo Federal Pesquero.
Aunque ambas posiciones revisten carácter ad honorem sin remuneración directa, le otorgan un volumen político que contrasta con su escasa territorialidad.
El lanzamiento formal de su candidatura como armador distrital reunió a la mesa chica del Palacio de Hacienda en Argentina. Figuras centrales de la macroeconomía como José Luis Daza, Federico Furiase, Martín Vauthier y Felipe Núñez posaron junto a Schmukler para enviar una señal inequívoca a los pasillos locales.
La demostración de fuerza buscó obturar las aspiraciones de otros sectores, remarcando que el Ministerio de Economía apadrina la lista.

La foto nacional no frenó el fuego amigo dentro del Concejo Deliberante de Tigre. El edil Diego Avancini disparó duras críticas contra la conducción centralizada desde los despachos porteños, mientras el concejal Juan José Cervetto confirmó sus intenciones de competir por la intendencia. Las diferencias expusieron la falta de unificación de votos en el recinto comunal, demostrando que la cercanía a la Rosada no garantiza tropa.
La disputa en el norte del Conurbano desnuda las tensiones operativas del oficialismo para consolidar candidatos con arraigo barrial. La acumulación de nombramientos en la administración pública nacional suele naufragar cuando choca contra los referentes que caminan los barrios. Para el armado de la Provincia de Buenos Aires, resolver esta crisis resulta crucial para no dilapidar posibilidades electorales, evitando que la interna paralice al bloque.
El verdadero examen para el delegado de la cartera económica será acallar la rebelión legislativa antes del cierre de listas. Con un espacio fracturado y referentes que desconocen su autoridad en Tigre, el poder centralizado enfrenta el límite de sus posibilidades. La rosca comunal volverá a medir si los avales del gabinete nacional alcanzan para doblegar a los dirigentes que manejan el territorio.