lunes 12 de octubre de 2026 - Edición Nº5700

Política | 11 Oct

Poder y dogma

Santiago Caputo y las diez verdades incómodas del mileísmo: ¿Siguen vigentes?

El asesor presidencial planteó desmantelar el Estado y combatir la inflación a cualquier precio.


El 5 de septiembre de 2025, el asesor presidencial Santiago Caputo reapareció en la red social X con un manifiesto de diez puntos que denominó Diez verdades incómodas de la era mileísta. Lo hizo mientras Javier Milei enfrentaba tensiones dentro de su propio espacio, especialmente entre funcionarios y referentes de las denominadas Fuerzas del Cielo. El texto no era un programa de gobierno aprobado institucionalmente, pero sí una exposición directa de las prioridades y del lenguaje político de uno de los principales estrategas del oficialismo. Su contenido permite examinar la relación que el mileísmo propone entre libertad, autoridad, instituciones y poder.

La primera afirmación desestima las opiniones de quienes, según Caputo, arruinaron el país, mientras reivindica un compromiso con la sociedad. La formulación establece una frontera entre el proyecto libertario y sus adversarios, una división frecuente en la comunicación política de La Libertad Avanza. El interrogante democrático aparece cuando la descalificación del adversario reemplaza la discusión de sus argumentos, porque una sociedad plural no está integrada únicamente por quienes respaldan al Gobierno. El derecho a cuestionar gestiones anteriores convive con el derecho de esas mismas personas a participar del debate público.


La inflación como prioridad absoluta y el costo de las decisiones


El segundo principio promete combatir la inflación sin admitir límites al costo de esa política y la presenta como la única variable relevante. La estabilidad de precios constituye un objetivo económico importante, especialmente después de largos períodos de deterioro del poder adquisitivo. Pero una política económica también debe evaluarse por sus consecuencias sobre empleo, ingresos, producción, pobreza y acceso a servicios, incluso cuando consiga reducir la inflación. El texto de Caputo no desarrolla cómo se resolverían los conflictos entre esos objetivos.

El tercer postulado propone que el Estado sea desmantelado en lugar de administrado. Esa formulación lleva al extremo una visión que privilegia la reducción de la intervención estatal y la expansión de las decisiones individuales y del mercado. La pregunta decisiva es qué funciones desaparecerían, cuáles permanecerían y quién asumiría las responsabilidades que hoy cumplen las instituciones públicas. Seguridad, justicia, infraestructura y protección de derechos requieren definiciones concretas que el decálogo no proporciona.


El Estado de derecho y una discusión sobre sus límites


Los puntos cuarto y quinto vinculan la legitimidad del Estado de derecho y de la República con la protección de la vida, la libertad y la propiedad. Se trata de derechos centrales en la tradición liberal, aunque el orden constitucional argentino también reconoce garantías sociales, políticas y colectivas. La tensión aparece si la legitimidad de las instituciones se hace depender exclusivamente de una definición particular de los derechos que deben proteger. La Constitución establece procedimientos, límites y controles que no desaparecen cuando un gobierno considera insuficiente el funcionamiento institucional.

La República no solamente protege a los ciudadanos frente a los abusos de un gobernante. También organiza la división de poderes, la representación política, la responsabilidad de los funcionarios y los mecanismos para resolver conflictos dentro de la ley. El debate consiste en determinar si las instituciones son únicamente instrumentos para alcanzar determinados resultados o garantías que también deben respetarse cuando obstaculizan las preferencias del poder de turno. Esa diferencia tiene consecuencias prácticas para cualquier administración.


Represión del delito, diálogo condicionado y disputa política


El sexto principio reclama que el delito sea reprimido en toda circunstancia. La persecución penal es una función legítima del Estado, pero debe desarrollarse conforme a la ley, el debido proceso y el principio de proporcionalidad. La firmeza frente al delito y el respeto de las garantías constitucionales no son objetivos incompatibles: ambos forman parte de un sistema democrático de justicia. El decálogo no especifica qué políticas concretas acompañarían esa declaración.

El séptimo punto considera valioso el diálogo únicamente cuando conduce a una sociedad más libre, mientras el octavo reclama discutir ideas sin perseguir adversarios. Ambas afirmaciones plantean una tensión que merece atención, especialmente por el tono confrontativo del propio manifiesto. Si el diálogo solo se acepta cuando conduce al resultado deseado por una de las partes, el espacio para negociar diferencias puede reducirse considerablemente. En una democracia, los acuerdos también requieren reconocer la legitimidad de posiciones que no se comparten.


Periodistas, críticas y el alcance de la libertad de expresión


El noveno postulado cuestiona que los periodistas puedan considerarse exentos de críticas. En ese punto existe una distinción importante: los funcionarios y dirigentes tienen derecho a cuestionar publicaciones, datos y opiniones periodísticas. Ese derecho convive con la obligación de respetar la libertad de prensa y evitar que el poder estatal utilice sus recursos para intimidar o restringir el trabajo informativo. La crítica pública y las represalias institucionales son conductas diferentes que no deben confundirse.

El décimo punto invita a incorporarse a las Fuerzas del Cielo, denominación de una corriente militante vinculada al oficialismo. Su ubicación al final del texto convierte el manifiesto en una herramienta de identidad y convocatoria, además de una declaración ideológica. El decálogo combina principios filosóficos, prioridades económicas, criterios sobre el ejercicio del poder y una invitación explícita a la militancia. Por eso debe leerse también en el contexto de las disputas por la organización y la influencia dentro del espacio libertario.


Las 10 verdades incómodas de la era mileísta

1- Nos chupa un huevo lo que opinen los que arruinaron el país. Nuestro compromiso es con la sociedad.

2- Vamos a destruir la inflación a cualquier precio. Es la unica variable que importa.

3- El estado no debe ser gestionado, sino desmantelado.

4- Si el estado de derecho no protege la vida, la libertad y la propiedad de los argentinos, entonces el estado de derecho no existe.

5- La República es un medio para proteger esos derechos frente a los arbitrios del monarca. Si no es eso, no es nada.

6- El delito debe ser reprimido siempre y en todo lugar.

7- El diálogo solo es un valor si conduce a un país más libre. Es un medio y no un fin en sí mismo.

8- La política debe discutir ideas, no perseguir al adversario. El que a hierro mata a hierro muere.

9- La libertad de expresión no significa que los periodistas son seres privilegiados que no pueden ser criticados.

10- Todos son bienvenidos a las Fuerzas del Cielo.

— Santi C. (@slcaputo) September 5, 2025


El documento que permite discutir qué Estado propone el mileísmo


Las diez afirmaciones expresan una concepción política en la que la libertad económica, la propiedad privada, el orden y la reducción del Estado ocupan un lugar central. Sus defensores pueden interpretar esa orientación como una ruptura necesaria con las prácticas de gobiernos anteriores. Sus críticos, en cambio, encuentran motivos para cuestionar la amplitud del pluralismo, la protección de derechos sociales y el lugar reservado a los controles institucionales. Ambas lecturas deben contrastarse con las políticas efectivamente implementadas y sus resultados verificables.

El documento también expone una cuestión que excede a Santiago Caputo: cómo transformar consignas generales en decisiones públicas sometidas a controles democráticos. Una declaración sobre inflación, seguridad o libertad de expresión no alcanza por sí sola para conocer el alcance de una política. La verdadera evaluación del mileísmo depende de las medidas que adopta, los procedimientos que respeta y los efectos que esas decisiones producen sobre la población. El decálogo ofrece una base para formular esas preguntas, no una respuesta definitiva.


Lo que tenés que saber sobre el decálogo de Santiago Caputo


  • Autor: Santiago Caputo, asesor presidencial.

  • Fecha de publicación: 5 de septiembre de 2025.

  • Medio: Cuenta personal de X.

  • Contexto: Tensiones internas de La Libertad Avanza.

  • Ejes: Inflación, reducción del Estado, propiedad, seguridad, República, diálogo y libertad de expresión.

  • Destinatarios políticos: Referentes y militantes del universo libertario.

  • Carácter del documento: Manifiesto político, no norma jurídica ni programa formal aprobado por el Gobierno.

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