miércoles 14 de octubre de 2026 - Edición Nº5702

Política | 12 Oct

Consumo por las nubes

Un informe de Fundar reveló que Argentina es el país más caro de la región en ropa y restaurantes

Informe de Fundar: Argentina tiene la ropa y los restaurantes más caros de América Latina. Comer afuera cuesta 53% más que la media regional y vestirse 37% más.


 

El relato de la competitividad internacional que difunde el Gobierno nacional volvió a chocar contra la realidad de las vitrinas. Un informe elaborado por la fundación Fundar y publicado el 10 de octubre de 2026 determinó que la Argentina gobernada por Javier Milei presenta los valores en dólares más elevados de América Latina en dos rubros sensibles del consumo cotidiano: indumentaria y gastronomía.

Pese a los recortes estadísticos celebrados por la cartera de Luis Caputo, salir a comer en el país resulta un 53% más caro que el promedio continental, mientras que vestirse insume un 37% por encima de la media regional. Argentina encabeza el podio de costos.

La medición en divisas expone las severas distorsiones estructurales que persisten en la economía local. El consumidor argentino paga por prendas idénticas o equivalentes hasta el doble del valor registrado en mercados de Chile, Brasil o Perú.

Aunque el rubro textil registró un abaratamiento relativo del 4,1% durante julio, esa desaceleración no logró desbancar a la plaza nacional del primer puesto del ranking de carestía en América del Sur. Comprar ropa en el país sigue siendo un lujo.


El impacto en la gastronomía y el freno al turismo receptivo


El encarecimiento en el sector de servicios golpea de lleno a la industria sin chimeneas. La cuenta en un restaurante porteño o del interior supera holgadamente las tarifas cobradas en destinos competidores del continente.

La combinación de alquileres comerciales dolarizados, presión impositiva, costos de servicios públicos e insumos básicos mantiene desalineados los precios locales, ahuyentando el gasto del turismo internacional que arriba a Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias. El turismo pierde atractivo por los costos.


Atraso cambiario, impuestos y el éxodo de compras a países vecinos


Desde el sector industrial de la Provincia de Buenos Aires argumentan que los impuestos y los costos inmobiliarios representan más del 50% del valor final de las prendas. A este cuadro se suma la dinámica cambiaria impulsada por el Ministerio de Economía: cuando la inflación en pesos supera el ritmo de depreciación de la divisa, el país se encarece en dólares. La consecuencia inmediata es el éxodo de consumidores hacia plazas fronterizas o plataformas de comercio exterior, perjudicando la facturación del comercio PYME local.

Los datos del relevamiento desarticulan la premisa oficial de que la desaceleración de la inflación nominal resuelve automáticamente las distorsiones del consumo.

Aunque el nivel general de precios se ubicó en julio un 1,7% por debajo del promedio latinoamericano gracias a tarifas y bienes básicos más accesibles, el castigo al bolsillo en indumentaria y esparcimiento erosiona los ingresos. Luis Caputo enfrenta el desafío de desmantelar la mochila de costos internos sin provocar un colapso en la actividad y el empleo, en un mercado que continúa cobrando precios astronómicos.

El balance de Fundar confirma que la estabilización macroeconómica no equivale a un país accesible para la ciudadanía. Las correcciones relativas implementadas desde diciembre de 2023 resultaron insuficientes para equiparar la competitividad de los comercios nacionales con la región.

Mientras la Casa Rosada celebra los indicadores fiscales, la economía real contrapone una factura en dólares que ahoga a las familias y limita la proyección del país, demostrando que la transformación competitiva sigue pendiente.

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