El impacto del programa económico nacional golpea las persianas del principal cordón manufacturero de Argentina. Un contundente relevamiento de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) confirmó que durante la gestión de Javier Milei se destruyeron 30.748 puestos de trabajo formales en el sector fabril bonaerense.
La sangría representa una contracción del 5,7% de la nómina industrial en la Provincia de Buenos Aires, afectando a rubros clave del entramado productivo como calzado, textiles, plástico y metalurgia. La recesión arrasa con el empleo registrado.
El informe de la entidad empresaria detalla que la pérdida de puestos laborales se aceleró durante el último año relevado, borrando 18.222 empleos tan solo en doce meses (caída del 3,5%). Hacia fines del período evaluado, la nómina formal se redujo a 509.739 trabajadores, encendiendo las alarmas en el parque industrial del conurbano y los distritos del interior.
La caída consecutiva demuestra la parálisis del consumo interno provocada por el ajuste impulsado desde la Casa Rosada. Treinta mil familias perdieron su sustento.
La sangría golpeó con saña a las cadenas de valor con mayor uso de mano de obra intensiva. Los rubros de caucho, plástico, textil y calzado sufrieron pérdidas de hasta 4.000 operarios por sector, mientras que la metalurgia registró la baja de 2.142 contrataciones formales.
Las cámaras empresarias acusan directamente a la apertura irrestricta de importaciones promovida por el Ministerio de Economía de Luis Caputo, una política que introduce bienes terminados del exterior en detrimento de la producción regional en la Provincia de Buenos Aires. Las Pymes no pueden competir con la importación.

La contracción laboral encuentra su correlato directo en el Estimador Mensual Industrial del INDEC. Los registros del organismo arrojaron para agosto una contracción del 3,2% interanual y un desplome acumulado del 13,8% en comparación con los parámetros de 2023.
La crisis obligó a la cúpula de la UIPBA a encabezar cumbres de emergencia en Quilmes junto a dirigentes de la CGT, buscando coordinar acciones de contención ante el cierre diario de talleres y la parálisis de líneas de montaje. Empresarios y gremios se unen contra el ajuste.
Las políticas de desregulación impulsadas por la administración central amenazan con desmantelar parques industriales enteros en el conurbano. Mientras el gobernador Axel Kicillof reclama la restitución de programas de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas, el Poder Ejecutivo nacional insiste en que el ordenamiento macroeconómico saneará el mercado de manera natural.
Sin embargo, la brecha entre los discursos oficiales y las planillas de aportes patronales expone un escenario de vaciamiento productivo, donde cada persiana que baja no se vuelve a levantar.
El deterioro del empleo registrado repercute sobre el comercio, la logística y los servicios del territorio bonaerense. Durante mayo, la provincia acumuló la pérdida de otros 5.046 puestos asalariados privados generales, ratificando la tendencia recesiva de la actividad económica.
Si la gestión nacional no recalibra los aranceles de importación ni reactiva el mercado interno, el entramado industrial continuará expulsando operarios квалиificados, liquidando décadas de desarrollo fabril en la Argentina.