Fernando Bouvier, intendente de Arrecifes surgido del PRO, atraviesa un escenario político complejo a poco más de dos años de haber asumido el gobierno municipal. Después de ganar la Intendencia en 2023 por apenas 388 votos frente al peronista Patricio Gabilondo, sufrió una derrota significativa en las legislativas de septiembre de 2025.
La diferencia entre aquella victoria ajustada y el resultado posterior expone un retroceso electoral que obliga al oficialismo local a revisar su relación con los vecinos. A ese escenario se sumaron un prolongado conflicto salarial, cuestionamientos por aumentos de tasas y una revisión integral del gabinete.
Bouvier había llegado al Palacio Municipal con una promesa de renovación después de imponerse en las PASO al entonces intendente radical Javier Olaeta. Abogado, docente, comerciante y exconcejal, representaba una alternativa dentro del espacio que gobernaba el distrito.
La expectativa de cambio quedó sometida rápidamente a las exigencias de administrar un municipio con dificultades presupuestarias y demandas de servicios. Su primera gestión transcurre ahora entre la necesidad de mostrar resultados y la presión política de sectores que disputan el rumbo local.
Las elecciones municipales del 7 de septiembre de 2025 dejaron cifras precisas. Fuerza Patria obtuvo el 42,73% de los votos para concejales, con 7.124 sufragios, mientras que La Libertad Avanza alcanzó el 27,40%, con 4.568 votos, en una lista vinculada con la gestión de Bouvier.
La diferencia de 15,33 puntos porcentuales marcó un contraste considerable con el ajustado triunfo que lo había llevado a la Intendencia. Patricio Gabilondo encabezó la nómina peronista, que obtuvo tres bancas, frente a las dos de la alianza libertaria.
El resultado también mostró diferencias entre los tramos de la boleta. En la categoría de diputados provinciales, La Libertad Avanza alcanzó el 33,10% en Arrecifes, pero su lista municipal quedó en el 27,40%. Esa brecha de 5,70 puntos sugiere que una parte de los votantes diferenció su elección provincial de la propuesta local.
Aunque el escrutinio no permite determinar por sí solo las razones individuales del corte de boleta, la diferencia constituye un dato relevante para evaluar el desempeño electoral del oficialismo.
La relación con La Libertad Avanza no evitó nuevas tensiones. El 7 de abril de 2026, el espacio libertario de Arrecifes difundió un comunicado en rechazo a aumentos de tasas impulsados por Bouvier, particularmente sobre Red Vial, Alumbrado, Barrido y Limpieza y Servicios Sanitarios.
La crítica resultó políticamente significativa porque provino de un sector con el que el intendente había compartido una estrategia electoral pocos meses antes. Los libertarios cuestionaron además el manejo de los recursos municipales y sostuvieron que el endeudamiento no se reflejaba suficientemente en obras y servicios.
El Ejecutivo, por su parte, aplicó actualizaciones contempladas en la Ordenanza Fiscal e Impositiva 2026, que habilitaba determinados ajustes según la evolución del Índice de Precios al Consumidor.
La controversia no se limita a la legalidad de las subas: también comprende la discusión sobre la capacidad contributiva de los vecinos y la calidad de los servicios que reciben. La existencia de una autorización normativa no impidió que el tema generara desacuerdos dentro del espacio político que había acompañado al intendente.
Durante 2025, la administración de Bouvier enfrentó un extenso conflicto con trabajadores municipales que afectó distintos servicios, entre ellos la recolección de residuos y prestaciones vinculadas con el hospital local, hasta que se alcanzó un acuerdo. El propio intendente reconoció posteriormente que aquella situación había complicado los tiempos previstos para reorganizar su equipo.
El conflicto laboral se convirtió en uno de los episodios más exigentes de la gestión, por sus consecuencias sobre el funcionamiento cotidiano del municipio. También dejó planteada la discusión sobre salarios, recursos y sostenimiento de los servicios esenciales.
El 1 de junio de 2026, Bouvier solicitó a todos los integrantes de su gabinete que pusieran sus renuncias a disposición. La medida fue presentada como una evaluación de objetivos, resultados y necesidades de cambio en cada área. El pedido constituyó una señal política de revisión interna después de la derrota electoral y de los conflictos administrativos del año anterior.
Según la información difundida entonces, los funcionarios formalizaron sus renuncias para permitir al intendente decidir eventuales modificaciones, aunque eso no significaba necesariamente la salida de todo el equipo.
Bouvier reconoció dificultades financieras y señaló que el sistema sanitario absorbía una proporción muy elevada de los recursos municipales, estimada por él entre el 60% y el 65% del presupuesto. Esa presión se relaciona con la importancia del Hospital Municipal Santa Francisca y la demanda de prestaciones de salud en una ciudad sin clínicas privadas, según explicó la administración local.
El peso del gasto sanitario condiciona las posibilidades de inversión en otras áreas y obliga a discutir cómo se distribuyen los recursos disponibles. La cifra requiere examinar las partidas presupuestarias para establecer exactamente qué conceptos incluye.
La gestión también informó iniciativas para ampliar prestaciones mediante un eventual convenio con el Hospital Privado SADIV de San Pedro. En octubre de 2026, además, comunicó que había obtenido autorización provincial para retomar trabajos de limpieza y saneamiento del río Arrecifes, en las inmediaciones del puente General San Martín.
Estas gestiones muestran actividades concretas de la administración, aunque su impacto deberá evaluarse a partir de las obras ejecutadas y los servicios efectivamente mejorados. La autorización para intervenir en el río, por ejemplo, no equivale por sí sola a la finalización de los trabajos.
La situación del intendente reúne dificultades de distinta naturaleza: un retroceso electoral comprobable, tensiones con aliados, conflictos laborales y restricciones presupuestarias. Cada una tiene causas y posibles respuestas diferentes, pero todas inciden en el debate sobre la continuidad del proyecto municipal.
El desafío inmediato de Bouvier consiste en mostrar resultados de gestión y reconstruir acuerdos políticos sin reducir la discusión a una explicación de la derrota de 2025. El escenario de 2027 dependerá de decisiones y acontecimientos que todavía no están definidos.
Arrecifes ofrece así un caso relevante para observar las dificultades de las administraciones locales que combinan identidades partidarias tradicionales con acuerdos electorales recientes. El PRO, La Libertad Avanza y el peronismo mantienen posiciones distintas dentro del distrito, mientras los vecinos continúan demandando servicios y respuestas.
La gestión de Bouvier será examinada por su capacidad para sostener las prestaciones municipales, ordenar las cuentas y cumplir los compromisos asumidos. El resultado de 2025 constituye un antecedente político importante, pero no reemplaza esa evaluación