El sindicalismo argentino recibió este miércoles 14 de octubre de 2026 la noticia de la muerte de Norberto Di Próspero, histórico secretario general de la Asociación del Personal Legislativo (APL) y una de las figuras de mayor trayectoria dentro del Congreso de la Nación. El dirigente, nacido en 1965 en Caseros, provincia de Buenos Aires, había construido una carrera sindical de más de cuatro décadas, con 22 años al frente del gremio. Su fallecimiento cierra una extensa etapa de conducción en una organización que participa directamente de las negociaciones laborales del Parlamento argentino. La noticia fue difundida por el medio especializado Parlamentario.
Di Próspero ingresó a trabajar en la Biblioteca del Congreso en 1984, cuando tenía 19 años y la Argentina atravesaba los primeros meses de la recuperación democrática. Provenía de una familia vinculada al movimiento obrero: su padre, conocido como el Colorado Di Próspero, era trabajador ferroviario y militante peronista. Aquella combinación de tradición familiar, actividad política y trabajo parlamentario marcó el comienzo de una trayectoria que terminaría convirtiéndolo en una referencia sindical nacional. Su primer contacto con el Congreso se produjo gracias al histórico dirigente peronista Lorenzo Pepe.
Cuatro años después, en 1988, fue elegido delegado sindical y comenzó a recorrer los distintos espacios de representación del personal legislativo. Ocupó responsabilidades dentro de la estructura gremial y participó en la organización de la Federación de Empleados Legislativos de la República Argentina (FELRA). Su ascenso no se produjo desde un cargo político electivo, sino desde la estructura laboral de un Congreso que conocía por dentro. Esa experiencia sería determinante para su posterior consolidación como dirigente de APL.
En 2003, Di Próspero impulsó la agrupación Arturo Jauretche y la lista Verde y Blanca, con las que disputó la conducción del sindicato. Finalmente asumió como secretario general de APL el 26 de julio de 2004, cargo para el que fue reelegido sucesivamente. La continuidad de su liderazgo convirtió su nombre en una referencia permanente de las negociaciones entre los trabajadores legislativos y las autoridades del Congreso. Durante su gestión, el gremio amplió sus áreas de trabajo y desarrolló programas vinculados con capacitación, salud y asistencia a sus afiliados.
Su última etapa estuvo marcada por la defensa de las negociaciones paritarias y del Estatuto del Personal del Congreso de la Nación, establecido por la Ley 24.600. En abril de 2026 reclamó que los acuerdos salariales fueran convalidados mediante los mecanismos de negociación colectiva correspondientes. La discusión no era solamente cuánto debían cobrar los empleados, sino quiénes tenían que participar formalmente de las decisiones que afectaban sus condiciones laborales. Esa posición lo mantuvo activo en uno de los debates centrales del sindicalismo parlamentario.
La actividad de Di Próspero no quedó limitada a los edificios de Diputados y el Senado. También ocupó responsabilidades dentro de la Confederación General del Trabajo (CGT) y participó de organizaciones que agrupan a trabajadores legislativos de distintas provincias y países de América Latina. Su recorrido mostró que el sindicalismo parlamentario podía construir representación propia y participar de discusiones laborales de alcance nacional e internacional. La articulación con otros gremios fue uno de los componentes de su gestión.
Desde APL también impulsó iniciativas de formación profesional y defendió el funcionamiento de la Dirección de Ayuda Social para el Personal del Congreso de la Nación (DAS). Su conducción destacó los acuerdos salariales alcanzados durante distintas administraciones y la incorporación de nuevas áreas de atención a los afiliados. La amplitud de esas funciones explica por qué el sindicato se convirtió en un actor relevante dentro de la vida institucional del Congreso. El balance de esa gestión forma parte de la historia reciente de la organización.
En los últimos años, Di Próspero sostuvo una posición pública en defensa de los mecanismos de negociación salarial frente a las autoridades legislativas. En abril de 2026 cuestionó que los incrementos fueran definidos sin la correspondiente convalidación paritaria y volvió a reivindicar la vigencia del estatuto laboral. Para el dirigente, la representación sindical debía conservar un papel efectivo en las decisiones sobre salarios y condiciones de trabajo. Ese reclamo adquirió especial importancia en un contexto de restricciones presupuestarias y discusiones sobre el empleo público.
Durante una asamblea de APL realizada en 2026, su conducción también destacó la preservación de puestos de trabajo y los acuerdos alcanzados en materia salarial y de beneficios. La defensa de la estabilidad laboral fue uno de los argumentos centrales con los que presentó los resultados de su gestión. Esas afirmaciones formaron parte del balance sindical y de las discusiones que atravesaron al personal legislativo durante el año.
Di Próspero mantuvo una identificación histórica con el peronismo, vinculada con su formación familiar y su participación en el movimiento sindical. A lo largo de su carrera debió relacionarse con autoridades parlamentarias de diferentes gobiernos y espacios políticos. Su función exigía negociar con quienes conducían ambas cámaras, independientemente de las diferencias partidarias existentes. Esa característica distinguió buena parte de su actividad como representante de los trabajadores del Congreso.
Su historia personal también estuvo marcada por el retorno de la democracia. Desde aquel ingreso a la Biblioteca en 1984 hasta sus últimos reclamos por las paritarias, atravesó distintas etapas políticas y económicas del país. Pocas trayectorias sindicales permiten observar desde tan cerca más de cuatro décadas de transformaciones institucionales del Parlamento argentino. Su fallecimiento deja abierta una nueva etapa para la organización que condujo durante más de veinte años.
La muerte de su secretario general plantea para APL la necesidad de afrontar una transición institucional después de un período prolongado de conducción. La continuidad de las negociaciones salariales, la defensa del estatuto y la representación de los trabajadores seguirán siendo asuntos centrales para la organización. La sucesión deberá resolverse conforme a las disposiciones estatutarias del gremio, sin anticipar nombres ni decisiones que todavía no fueron comunicadas oficialmente. El futuro de la conducción será definido por sus mecanismos internos.
La noticia también invita a repasar el lugar que ocupan los empleados legislativos dentro del funcionamiento del Congreso. Más allá de las figuras políticas que protagonizan los debates públicos, existe una estructura de trabajadores que sostiene diariamente la actividad parlamentaria. Di Próspero dedicó buena parte de su vida a representar a ese sector, desde sus primeros pasos como delegado hasta sus últimos años al frente de APL. Su trayectoria queda vinculada a la historia del sindicalismo legislativo argentino.