lunes 19 de octubre de 2026 - Edición Nº5707

Información General | 19 Oct

Pantallas al fin

Del FOMO al ROMO: radiografía del hartazgo digital y el dilema de desconectar

08:00 |Las alertas de EE.UU. y Argentina aceleran el cambio de hábitos para frenar el desgaste por pantallas.


La rosca del ecosistema virtual argentino mutó en un laberinto asfixiante de estímulos sin pausa. Mientras la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia y los Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos alertan sobre el desgaste cognitivo, millones de usuarios quedan atrapados entre el FOMO y el ROMO. Quienes transitan los pasillos laborales porteños o las aulas bonaerenses comprenden que el miedo a perderse la última tendencia devora el descanso nocturno con una violencia cotidiana inusitada. La batalla ya no cuenta minutos frente al panel de vidrio, sino el costo de recuperar la soberanía de la atención.

Nadie escapa al reflejo automático de destrabar el cristal ante el menor zumbido en el bolsillo. El denominado FOMO canaliza la urgencia enfermiza de confirmar presencia en tertulias ajenas y novedades efímeras. La rosca digital funciona bajo un mecanismo perverso donde la tiranía del algoritmo penaliza a quien decide soltar la conversación pública durante apenas unas horas. Quien apaga el dispositivo siente el vacío de la exclusión social, como si marginarse del murmullo colectivo equivaliera a esfumarse del mapa.

La evidencia científica le puso números inapelables a esta carnicería atencional que corroe las jornadas productivas. Una investigación de Computers in Human Behavior analizó a 21.473 personas para medir el descalabro vincular y la sobrecarga constante. Los pasillos académicos confirmaron lo que cualquier ciudadano padece a diario: la dependencia compulsiva a las plataformas fragmenta la memoria y el rendimiento laboral sin distinción de jerarquías. La alerta dejó de ser una advertencia pedagógica para convertirse en un problema de productividad estructural de alcance nacional.

Frente a esa trinchera de notificaciones permanentes comenzó a tallar una resistencia que gana terreno: el ROMO. Esta corriente transforma el alivio de apagar el aparato en una victoria política contra la histeria colectiva. Los analistas del comportamiento constatan que elegir el apagón deliberado representa el único escudo eficaz contra la histeria colectiva de las redes sociales. Perderse la última primicia o el meme del momento ya no genera culpa, sino una tregua indispensable para preservar la salud.

La pugna entre estar informado o preservar la lucidez divide a familias enteras en el territorio nacional. En las mesas familiares de Buenos Aires, las pantallas compiten palmo a palmo con las miradas y la cena. Los manuales sanitarios recomiendan acuerdos de veda nocturna porque el celular en la mesa dinamita la convivencia cotidiana y clausura el diálogo familiar sin retorno posible. No se trata de un debate técnico para especialistas, sino de fijar reglas de supervivencia elemental antes de que la rutina colapse por completo.

El nuevo estatus social no se mide por la cantidad de seguidores acumulados, sino por la capacidad de silenciar el mundo virtual. Los operadores de la atención montaron un negocio fabuloso sobre la debilidad ajena, pero el hastío impuso un límite imprevisto. En las calles queda en claro que apagar las notificaciones es hoy el acto de rebeldía individual más lúcido frente al bombardeo incesante. La decisión final está en el bolsillo de cada usuario: ceder la cabeza a la vorágine o blindar el propio tiempo.

Lo que tenés que saber sobre FOMO, ROMO y desconexión

  • El fenómeno del FOMO: Corresponde a la sigla en inglés de miedo a perderse algo y describe la inquietud por quedar al margen de conversaciones, tendencias o acontecimientos en línea.
  • La respuesta del ROMO: Representa el alivio de desconectarse deliberadamente, priorizando el bienestar mental y evitando la sobreinformación en tiempo real.
  • El respaldo estadístico: Un análisis publicado en Computers in Human Behavior sobre 21.473 casos vinculó la hiperconexión con trastornos del sueño y desgaste de la atención.
  • Pautas institucionales: Documentos de Argentina y Estados Unidos recomiendan restringir pantallas durante las comidas y erradicar los dispositivos de la habitación antes de dormir.
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