Hay dirigentes que necesitan ocupar permanentemente el centro de la escena y otros que construyen su influencia lejos de los reflectores. Andrés “Cuervo” Larroque pertenece a esa segunda categoría, aunque su trayectoria excede ampliamente la imagen de un organizador político.
Ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, exdiputado nacional y protagonista de distintas etapas del peronismo, hoy es una pieza clave del proyecto de Axel Kicillof. Su recorrido invita a preguntarse si el peronismo ha sabido aprovechar plenamente su experiencia, su militancia y su capacidad política.
Larroque desarrolló buena parte de su carrera en la militancia y la organización política, mucho antes de convertirse en ministro bonaerense. Fue uno de los fundadores y principales referentes de La Cámpora, llegó a la Cámara de Diputados de la Nación y participó de discusiones centrales del mejor kirchnerismo.
Su experiencia combina trabajo territorial, actividad parlamentaria y responsabilidades ejecutivas, tres dimensiones que no siempre se encuentran reunidas en un mismo dirigente. Esa trayectoria explica por qué su figura conserva relevancia aun después de los cambios y las disputas internas del peronismo.
A diferencia de otros dirigentes cuya visibilidad depende principalmente de sus declaraciones públicas, Larroque ha dedicado una parte importante de su actividad a organizar equipos y construir espacios políticos.
Ese trabajo suele ser menos visible que una candidatura o una exposición televisiva. Pero la organización territorial, la formación de cuadros y la articulación de sectores sociales también son formas concretas de ejercer liderazgo. Reducir su figura a la de un armador sería dejar fuera una parte sustancial de su carrera.
El planteo de que no alcanza con oponerse a Javier Milei expresa una preocupación central para cualquier alternativa de gobierno. La ciudadanía puede estar disconforme con las políticas nacionales y, al mismo tiempo, exigir respuestas claras sobre cómo mejorar su situación.
El rechazo al oficialismo no sustituye un proyecto económico, social y productivo que pueda ser explicado y llevado a la práctica. Esa discusión forma parte de la construcción política que Larroque acompaña junto a Kicillof.
El gobernador bonaerense formuló públicamente una idea semejante en septiembre de 2026, cuando pidió construir una alternativa nacional con propuestas y objetivos de largo plazo. Larroque participa de ese proceso desde su función ministerial y desde la organización política: es literalmente el jefe nacional de campaña de "Kicillof Presidente".
Su experiencia puede aportar algo especialmente valioso: conectar las discusiones sobre el futuro del país con los problemas que aparecen diariamente en los barrios y las organizaciones sociales.
En la política argentina, la capacidad de conducción suele confundirse con la exposición pública. Quien encabeza una lista, concentra las cámaras o protagoniza una interna recibe buena parte de la atención, mientras otros dirigentes sostienen el trabajo organizativo.
La trayectoria de Larroque permite discutir esa mirada limitada del liderazgo y reconocer el valor de quienes construyen estructuras políticas duraderas. Su perfil público combina intervenciones firmes con tareas que rara vez ocupan los titulares.
La importancia de un dirigente no debería medirse solamente por el cargo al que aspira, sino también por las responsabilidades que asumió y por los resultados que puede mostrar. Ese criterio ofrece una manera más completa de examinar su carrera.
Desde el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad, Larroque tiene responsabilidades directas sobre políticas sociales en la provincia de Buenos Aires. Su cartera interviene en programas alimentarios, acompañamiento comunitario y distintas iniciativas destinadas a sectores vulnerables.
La gestión de esas políticas lo mantiene en contacto con una realidad que difícilmente pueda comprenderse desde las oficinas públicas o las sedes partidarias. Ese contacto con organizaciones sociales y gobiernos locales constituye una experiencia relevante para cualquier discusión sobre un futuro programa de gobierno.
Las dificultades económicas no son solamente indicadores: afectan a familias, trabajadores, jubilados y comunidades que necesitan respuestas. La posibilidad de transformar ese conocimiento territorial en políticas públicas concretas es una de las capacidades que merece analizarse en la trayectoria de Larroque. Su trabajo ofrece una perspectiva diferente de la de los dirigentes dedicados exclusivamente a la competencia electoral.
Las internas del peronismo han estado atravesadas durante años por disputas de conducción, candidaturas y representación. En ese contexto, dirigentes con experiencia de organización y gestión no siempre ocupan el lugar más visible de las discusiones.
Larroque reúne antecedentes suficientes para que su papel sea considerado más allá de su cercanía con Kicillof o de su función como organizador territorial. Reconocer esa posibilidad no requiere descalificar a otros dirigentes ni atribuirles ambiciones personales que no demuestra.
Su paso por La Cámpora, su actividad legislativa y su actual responsabilidad ministerial, permiten examinarlo como un cuadro político con experiencia en distintos niveles de decisión. También existen aspectos de su gestión y de sus posiciones que merecen debate público, como ocurre con cualquier funcionario.
El Movimiento Derecho al Futuro busca ampliar la organización política vinculada al gobernador bonaerense y construir una propuesta nacional. Larroque participa de esa tarea con una experiencia que incluye militancia, vínculos territoriales y conocimiento de la administración pública.
La proyección nacional de Kicillof también ofrece un escenario para reconsiderar los papeles que desempeñan los dirigentes de su entorno. Larroque tiene una identidad política propia y una trayectoria que no comienza ni termina con su relación con el gobernador.
El peronismo puede encontrar en esa experiencia un recurso para ampliar su debate interno, formar equipos y construir propuestas que respondan a demandas concretas. Esa posibilidad depende de decisiones políticas futuras, no de una candidatura ya definida.
La imagen de Larroque como organizador político describe una parte de su trabajo, pero no agota su trayectoria. Su experiencia parlamentaria, su responsabilidad actual en la gestión bonaerense y su participación en la construcción del Movimiento Derecho al Futuro ofrecen elementos para una evaluación más amplia.
El verdadero reconocimiento a un dirigente consiste en examinar todo lo que ha hecho y no limitarlo al papel que otros le asignan dentro de una estructura. Desde esa perspectiva, su figura merece un lugar importante en la discusión sobre la renovación del peronismo.
La pregunta sobre el futuro de Larroque permanece abierta. Su trayectoria permite considerar nuevas responsabilidades políticas, aunque no existe una definición pública que autorice a anticipar qué cargo podría ocupar.
Más allá de los nombres, su principal aporte al debate actual puede ser ayudar a transformar la organización y la experiencia territorial en propuestas capaces de responder a los problemas de la población. Esa es una tarea que trasciende cualquier interna y cualquier elección.
Nació el miércoles 26 de enero de 1977 en Buenos Aires. Fue uno de los miembros fundadores de La Cámpora, agrupación de la cual fue Secretario General, puesto al que accedió en medio del conflicto del campo, a mediados de 2008. Tras dejar la conducción de La Cámpora, lanzó la agrupación "La Patria es el otro".
Fue presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, en 1996. Luego comenzó a militar en los barrios postergados del sur de la Ciudad de Buenos Aires.
En 2001 integró el Frente Nacional contra la Pobreza (FreNaPo), y luego de las jornadas del 19 y 20 de diciembre, cofundó el Frente Barrial 19 de Diciembre e impulsó la creación de comedores comunitarios en Villa Lugano, Bajo Flores y Villa Soldati.
En 2010 fue designado al frente de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, área en la que ya se desempeñaba como director desde el año 2009 y que depende de la Jefatura de Gabinete de la Nación.
Fue Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires con el Frente para la Victoria por dos períodos entre 2011 y 2019. En ese año es electo Diputado Nacional por la Provincia de Buenos en representación del Frente de Todos.
En mayo de 2020, renuncia a la banca en el Congreso Nacional para asumir como Ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, en lugar de Fernanda Raverta.