El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores salieron de las fábricas, los frigoríficos y los barrios obreros para exigir la liberación de Juan Domingo Perón, detenido tras una crisis dentro del gobierno militar. La movilización llegó a la Plaza de Mayo, modificó el equilibrio de poder y dio origen a una de las principales tradiciones políticas argentinas. Hoy, sábado 17 de octubre de 2026, se cumplen 81 años de aquella jornada. El Día de la Lealtad recuerda el momento en que una multitud de trabajadores se convirtió en protagonista de una decisión política nacional.
La Argentina estaba gobernada por un régimen militar instalado después del golpe de Estado de junio de 1943. Perón había acumulado influencia como secretario de Trabajo y Previsión, vicepresidente y ministro de Guerra, mientras impulsaba medidas laborales que fortalecieron su relación con numerosos sindicatos. Ese crecimiento político despertó resistencias entre sectores militares, empresariales y opositores que cuestionaban la concentración de poder en sus manos. La disputa terminó con su desplazamiento de los cargos y su detención.
El 13 de octubre, Perón fue trasladado a la isla Martín García, aunque posteriormente quedó alojado en el Hospital Militar de Buenos Aires. La noticia de su arresto generó inquietud entre trabajadores que asociaban su gestión con mejoras salariales y nuevos mecanismos de protección laboral. Para esos sectores, la salida de Perón planteaba también la incertidumbre sobre la continuidad de los derechos y beneficios obtenidos durante los años anteriores. La tensión fue creciendo en sindicatos, establecimientos industriales y barrios populares.
La región de La Plata tuvo un papel destacado en los acontecimientos. Berisso, con sus grandes frigoríficos y una fuerte organización obrera, fue uno de los centros desde donde partieron movilizaciones para reclamar la libertad de Perón. También participaron trabajadores de Ensenada y de otros puntos del cordón industrial bonaerense. La historia del 17 de octubre no se explica únicamente desde el balcón de la Casa Rosada: también comenzó en los lugares donde miles de obreros trabajaban y se organizaban diariamente.
Las columnas que avanzaron hacia Buenos Aires se sumaron a trabajadores procedentes de Avellaneda, Lanús y otros distritos del conurbano. Algunos recorrieron largas distancias, mientras otros atravesaron puentes y accesos para llegar al centro de la Capital. La movilización reunió experiencias sindicales, demandas laborales y un vínculo político que había crecido alrededor de la Secretaría de Trabajo y Previsión. No fue una concentración homogénea ni respondió a una única conducción.
La Confederación General del Trabajo había discutido la convocatoria a una huelga general para el 18 de octubre. Sin embargo, la movilización popular comenzó a desplegarse durante la jornada anterior, impulsada por activistas, delegados y organizaciones obreras. La presión de las bases y de dirigentes sindicales intermedios resultó decisiva para que la protesta adquiriera una magnitud que superó los planes iniciales. La historiografía ha debatido el peso relativo de la organización y la espontaneidad en aquellos acontecimientos.
Durante el 17, la Plaza de Mayo fue recibiendo contingentes de trabajadores que reclamaban la liberación de Perón. La concentración obligó a las autoridades militares a negociar una salida a la crisis. La presencia masiva en las calles alteró una disputa que hasta entonces se desarrollaba principalmente dentro del Gobierno y de las estructuras militares. Ese cambio convirtió la jornada en un acontecimiento decisivo.
Cerca de las once de la noche, Perón apareció ante la multitud reunida frente a la Casa Rosada. Su intervención cerró una jornada de tensión y consolidó el vínculo político con los trabajadores que habían reclamado su libertad. La escena del balcón quedó incorporada a la memoria del peronismo como el símbolo de una relación entre liderazgo político y movilización popular. También marcó el comienzo de una nueva etapa electoral.
Pocos meses después, en febrero de 1946, Perón ganó las elecciones presidenciales. La movilización del 17 de octubre quedó asociada desde entonces con el nacimiento del movimiento peronista y con una transformación duradera del sistema político argentino. El protagonismo de los trabajadores organizados pasó a ocupar un lugar central en la disputa por el poder y en la construcción de una nueva identidad política. Su significado continúa siendo objeto de estudios y debates históricos.
La denominación hace referencia al respaldo que los trabajadores expresaron hacia Perón en el momento de su detención y desplazamiento del Gobierno. Para el peronismo, aquella movilización simboliza la defensa de un liderazgo identificado con conquistas laborales y con la incorporación política de sectores populares. La lealtad se convirtió así en una de las ideas centrales de su identidad, aunque su significado haya sido interpretado de maneras diferentes a lo largo de ocho décadas.
La fecha también forma parte de una discusión histórica más amplia. Algunos estudios destacan la autonomía y la iniciativa de las organizaciones obreras, mientras otros ponen mayor énfasis en el papel de Perón y de las conducciones sindicales. Reconocer esa diversidad de interpretaciones permite comprender mejor la complejidad de una movilización que modificó la política argentina. El acontecimiento no pierde relevancia por admitir distintas lecturas.
Ochenta y un años después, la conmemoración encuentra al peronismo atravesado por una nueva disputa de conducción. Axel Kicillof convocó a un acto del PJ bonaerense en González Catán, La Matanza, mientras sectores vinculados con La Cámpora organizaron actividades propias y la CGT realizó su homenaje el viernes 16 en la sede de Azopardo. La fecha que históricamente simboliza la unidad de los trabajadores y el nacimiento del movimiento vuelve a mostrar las diferencias entre sus principales espacios políticos.
El gobernador bonaerense busca consolidar el Movimiento Derecho al Futuro y ampliar su presencia nacional de cara a 2027. El kirchnerismo mantiene sus propias referencias de conducción y el Frente Renovador conserva autonomía para negociar su posición. Detrás de las distintas convocatorias no hay solamente diferencias de agenda: también existen proyectos y estrategias que todavía no encontraron un acuerdo común. La discusión sobre el futuro del peronismo continúa abierta.
Durante el acto realizado el viernes, los dirigentes de la CGT pidieron al peronismo que avance hacia una mayor unidad y plantearon su intención de participar en la construcción política rumbo a las elecciones de 2027. En el encuentro estuvieron dirigentes sindicales y referentes políticos, y se leyó un mensaje de adhesión de Kicillof. El reclamo de la central obrera mostró que la preocupación por la fragmentación no se limita a los partidos, sino que también alcanza al movimiento sindical.
La CGT, sin embargo, tampoco resolvió acompañar institucionalmente una única convocatoria para este sábado. Los gremios quedaron en libertad de participar de las actividades que consideraran convenientes. La situación refleja las dificultades para articular una posición común incluso entre organizaciones que comparten buena parte de su historia con el peronismo. La conmemoración de 2026 vuelve a poner esa discusión sobre la mesa.
El 17 de octubre de 1945 expresó la capacidad de organización y movilización de sectores trabajadores que buscaban intervenir en decisiones fundamentales para sus condiciones de vida. En 2026, el aniversario coincide con debates sobre empleo, salarios, jubilaciones, producción y representación política. La vigencia histórica de aquella jornada no depende de repetir sus consignas, sino de comprender las demandas sociales que hicieron posible una movilización de semejante magnitud.
Para Berisso, Ensenada y La Plata, la fecha conserva además una dimensión local. La participación de trabajadores de la región forma parte de una memoria obrera que vincula los acontecimientos nacionales con las fábricas, los frigoríficos y los barrios donde se desarrolló la organización sindical. A 81 años, recordar el Día de la Lealtad también significa reconocer a quienes participaron de aquella jornada desde el territorio y contribuyeron a transformar la historia argentina.