lunes 19 de octubre de 2026 - Edición Nº5707

Política | 19 Oct

Rosca 2027

Ocho intendentes desafían la grieta entre Kicillof y Cristina y preparan su propio juego

13:20 |Ocho intendentes desafían la grieta entre Kicillof y Cristina y preparan su propio juego.


La guerra interna del peronismo bonaerense tiene un tercer actor que Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Máximo Kirchner no pueden ignorar: los intendentes que se niegan a quedar atrapados entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y La Cámpora. En octubre de 2026, ocho municipios del Gran Buenos Aires exhiben estrategias propias mientras se acelera la disputa por las candidaturas de 2027. La pelea por la conducción del peronismo no se resuelve solamente en los despachos de La Plata o en las reuniones del kirchnerismo: también se juega en los municipios donde se administran presupuestos, se construyen listas y se movilizan votos. La discusión excede las lealtades personales y pone sobre la mesa quién tendrá capacidad real de negociar el próximo armado electoral.

Los distritos señalados son San Fernando, Tigre, Esteban Echeverría, Ezeiza, Moreno, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas y Merlo. Sus intendentes llegaron al poder a través de distintas expresiones del peronismo, pero actualmente no se encuadran de manera orgánica en ninguno de los dos sectores que protagonizan la confrontación principal. No conforman un bloque homogéneo ni persiguen necesariamente el mismo objetivo: los une, sobre todo, la decisión de preservar margen de maniobra frente a las conducciones partidarias. Esa autonomía puede adquirir valor cuando comience la negociación de candidaturas y acuerdos provinciales.

La Liga de Intendentes: unidos para que no les armen las listas desde arriba

Una parte de esa estrategia se expresa en la denominada Liga de Intendentes, donde confluyen Gastón Granados, de Ezeiza; Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Mariel Fernández, de Moreno; y Gustavo Menéndez, de Merlo, junto con otros jefes comunales. La articulación busca fortalecer una posición común frente a los armadores provinciales y nacionales. La lógica es sencilla: un intendente que negocia solo puede recibir condiciones; varios que se sientan juntos pueden discutirlas. En esa mesa se cruzan la representación electoral, los recursos para obras públicas y la necesidad de conservar protagonismo en cada distrito.

El dato político es que la Liga no se presenta como una nueva conducción formal del peronismo ni como un frente electoral ya constituido. Funciona, por ahora, como un espacio de coordinación entre dirigentes que administran territorios con demandas y equilibrios propios. Su capacidad de influencia dependerá de si logra sostener posiciones comunes cuando aparezcan las discusiones más difíciles: candidaturas, distribución de recursos y acuerdos con otros sectores. La unidad municipal suele resultar más sencilla cuando se trata de defender intereses compartidos que cuando llega el momento de repartir lugares.

Fernando Gray: el intendente que nunca hizo las paces con La Cámpora

En Esteban Echeverría, Fernando Gray representa una posición diferente y más confrontativa. Su enfrentamiento con Máximo Kirchner se remonta a la disputa por la conducción del Partido Justicialista bonaerense, proceso que el intendente cuestionó incluso en el ámbito judicial. Gray no necesita explicar por qué toma distancia del kirchnerismo duro: convirtió esa diferencia en una parte reconocible de su identidad política. Desde entonces, procura sostener una referencia peronista con autonomía respecto de La Cámpora.

Su apuesta hacia 2027 pasa por ofrecer una alternativa dentro del universo justicialista, con mayor énfasis en la gestión municipal y una identidad política propia. Esa búsqueda, sin embargo, todavía debe demostrar hasta dónde puede proyectarse más allá de Esteban Echeverría. Tener una posición crítica frente a Máximo Kirchner no equivale automáticamente a disponer de una estructura provincial capaz de disputar la conducción. Gray conserva una voz diferenciada, pero la construcción de un espacio competitivo requiere aliados, organización y una propuesta que trascienda el conflicto interno.

Julio Zamora: Tigre, Massa y una independencia que no se negocia fácilmente

En Tigre, Julio Zamora mantiene una trayectoria marcada por las disputas con el Frente Renovador y los sectores del kirchnerismo que intentaron disputarle el control del municipio. Su supervivencia política estuvo ligada a la capacidad de sostener una construcción local propia frente a adversarios con fuerte presencia nacional. Zamora conoce el costo de depender de una estructura ajena y por eso administra con cautela cada acercamiento. Su prioridad sigue siendo preservar la autonomía territorial y evitar quedar subordinado a una interna que no controla.

El interrogante para 2027 es si buscará participar de un armado provincial más amplio o volverá a privilegiar una estrategia electoral centrada en Tigre. Ninguna de esas opciones aparece todavía como una definición cerrada. La fortaleza local puede darle margen para negociar, pero también impone límites cuando se intenta trasladar ese poder a una disputa de alcance bonaerense. Por eso, Zamora observa los movimientos del peronismo sin comprometer anticipadamente su futuro.

Leonardo Nardini quiere jugar en una liga más grande

El caso de Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, presenta otra particularidad: sus aspiraciones políticas se proyectan hacia la Gobernación bonaerense. El dirigente busca posicionarse dentro de la discusión sucesoria provincial y exhibir su experiencia de gestión como una credencial para competir. A diferencia de quienes concentran sus esfuerzos en conservar poder municipal, Nardini pretende que su territorio funcione como plataforma para una candidatura de mayor alcance. Esa ambición lo obliga a mantener vínculos y capacidad de negociación con distintos sectores del peronismo.

La eventual competencia por la Gobernación dependerá de decisiones que todavía no están tomadas, incluida la definición de las candidaturas presidenciales y el mecanismo de selección de postulantes. Instalar un nombre en la conversación política es apenas el primer paso; construir una candidatura exige reunir apoyos fuera del distrito de origen. Nardini aparece así como uno de los intendentes que buscan intervenir activamente en el reparto de poder de 2027.

Juan Andreotti: el massismo conserva su propio territorio

En San Fernando, Juan Andreotti representa una construcción vinculada con el Frente Renovador de Sergio Massa. Su espacio forma parte de las coaliciones peronistas, pero conserva una identidad propia y una estrategia municipal diferenciada. La autonomía de Andreotti no nace de una ruptura con el peronismo, sino de una pertenencia política que mantiene su propio liderazgo y capacidad de negociación. En ese esquema, el vínculo con Massa resulta central para comprender sus movimientos.

San Fernando es uno de los distritos que el massismo suele presentar como referencia de gestión local. Esa identidad le permite a Andreotti intervenir en las negociaciones sin incorporarse al MDF ni quedar bajo la conducción de La Cámpora. El Frente Renovador tiene incentivos para preservar sus intendencias y su representación legislativa, cualquiera sea la fórmula que finalmente se discuta para 2027. La posición de Andreotti debe leerse dentro de esa estrategia más amplia.

Cristina, Kicillof y una discusión que los intendentes no quieren pagar

Mientras el kirchnerismo insiste en la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner, el sector de Kicillof impulsa la proyección nacional del gobernador. La confrontación se profundizó con declaraciones como las de Mayra Mendoza, quien sostuvo que sin Cristina como candidata volvería a imponerse Milei. Ese enfrentamiento coloca a los intendentes ante una disyuntiva incómoda: tomar partido por una conducción o conservar libertad para negociar cuando el escenario electoral esté más claro. Los ocho distritos analizados muestran que una parte del peronismo territorial prefiere la segunda opción.

La autonomía municipal, sin embargo, tampoco garantiza neutralidad permanente. Cuando se acerque el cierre de listas, cada jefe comunal deberá decidir cómo defender sus intereses, qué alianzas priorizar y qué candidaturas acompañar. La indefinición puede ser una ventaja durante la negociación, pero deja de serlo cuando llega el momento de comprometer recursos políticos y asumir costos electorales. Esa es la tensión que atraviesa hoy a los intendentes que se mantienen por fuera de los dos grandes alineamientos.

La llave de 2027 puede estar en los municipios

El poder de estos ocho intendentes no debe confundirse con una alianza electoral consolidada ni con una tercera fuerza peronista ya organizada. Existen diferencias de trayectoria, pertenencia partidaria y ambiciones personales que dificultan presentar sus movimientos como una estrategia única. Pero comparten un activo que ninguna conducción puede fabricar de un día para el otro: presencia territorial, conocimiento de sus distritos y estructuras municipales propias. En una elección provincial, esos recursos pueden ser decisivos para sostener campañas y negociar representación.

La disputa entre Cristina y Kicillof seguirá ocupando los titulares, pero el armado de 2027 también dependerá de lo que ocurra lejos de esa confrontación. Los intendentes de San Fernando, Tigre, Esteban Echeverría, Ezeiza, Moreno, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas y Merlo tienen proyectos distintos y un interés común en no quedar relegados. El desafío para las conducciones peronistas será construir acuerdos que incorporen a esos territorios sin reducirlos a simples ejecutores de decisiones tomadas desde arriba. Ahí se medirá cuánto pesa realmente la unidad que todos reclaman.

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