lunes 19 de octubre de 2026 - Edición Nº5707

Política | 19 Oct

Mundo astral

Karina Milei aprendió telepatía para hablar con los perros del Javo: insólita revelación

14:51 |Una médium aseguró que la funcionaria fue su alumna y sospecha que terminó reemplazándola.


La historia de Javier Milei, sus perros clonados y las supuestas comunicaciones telepáticas sumó un capítulo inesperado el 14 de octubre de 2026, cuando Celia Melamed, la mujer que asegura haber trabajado durante dos años con las mascotas del Presidente, habló con The New York Times. La entrevistada reveló que Karina Milei, actual secretaria general de la Presidencia, participó en 2019 de un taller para aprender a comunicarse mentalmente con animales. La mujer que hoy ocupa uno de los cargos más influyentes del Gobierno habría recibido clases de telepatía interespecie antes de convertirse en una figura central del poder nacional. El relato reabrió la curiosidad sobre las creencias y relaciones personales que rodean al mandatario.

La profesora de los perros presidenciales rompió el silencio

Melamed se presenta como médica veterinaria y comunicadora telepática de animales. Según contó al diario estadounidense, conoció a Javier Milei aproximadamente una década atrás, cuando Conan, su mastín inglés original, atravesaba sus últimos días de vida. El economista que años después llegaría a la Casa Rosada buscó entonces la ayuda de una mujer que afirmaba poder interpretar los pensamientos y emociones de su perro. La entrevistada aseguró que durante aquella primera sesión percibió sensaciones físicas que interpretó como mensajes del animal, aunque no existe evidencia científica que demuestre la eficacia de ese procedimiento.

La especialista recordó incluso una escena del primer encuentro. Milei se presentó vestido de traje y, según su testimonio, se disculpó por su apariencia porque estaba acostumbrado a participar en programas de televisión. Melamed aseguró que ni siquiera sabía quién era aquel economista que había llegado hasta ella preocupado por su mascota. Con el tiempo, la relación profesional se extendió a otros encuentros vinculados con Conan y los perros clonados que el actual Presidente incorporó a su vida.

Karina, la alumna que habría aprendido demasiado bien

La revelación más significativa de la entrevista estuvo relacionada con Karina Milei. Melamed sostuvo que la hermana del Presidente asistió durante un fin de semana de 2019 a un curso de telepatía interespecie y que mostró una facilidad especial para desarrollar la práctica, siempre según la interpretación de la instructora. La actual responsable de la Secretaría General de la Presidencia aparece así en un relato que hasta ahora estaba concentrado casi exclusivamente en Javier Milei y su relación con Conan. Después del taller, de acuerdo con la entrevistada, Karina continuó enviándole mensajes para solicitar recomendaciones.

El vínculo habría cambiado poco después. Melamed afirmó que Javier Milei dejó de contratar sus servicios y deslizó que Karina podría haber asumido personalmente la tarea de comunicarse con los perros de su hermano. Ese supuesto reemplazo es una conjetura de la médium: no hay una confirmación independiente de que la funcionaria realizara sesiones de telepatía con las mascotas presidenciales. La diferencia es fundamental, porque una cosa es el testimonio sobre la asistencia a un curso y otra presentar como comprobada una actividad que la propia fuente solamente supone.

Conan, cinco clones y la hipótesis de la reencarnación

La entrevista también volvió sobre la particular relación del Presidente con Conan, el perro original que murió en 2017. Milei encargó cinco clones de su mastín inglés, llamados Conan, Milton, Murray, Robert y Lucas, y ha expresado públicamente creencias personales vinculadas con sus mascotas. La historia adquiere una dimensión todavía más singular cuando aparece la idea de que uno de los animales clonados sería una reencarnación del perro fallecido. Esa posibilidad pertenece al terreno de las creencias personales y no cuenta con respaldo científico.

Consultada por esa interpretación, Melamed dijo que la consideraba probable porque, según relató, experimentó una sensación de familiaridad al intentar comunicarse con uno de los clones. También explicó que cada perro tenía una personalidad distinta, pese a compartir material genético. La clonación animal es una técnica biológica real; la supuesta transferencia de una conciencia o una identidad espiritual entre animales es una afirmación completamente diferente. Confundir ambas cuestiones implicaría presentar una creencia como si fuera un resultado demostrado.

Una dedicatoria que muestra la confianza de Milei

Como recuerdo de su relación con el entonces economista, Melamed mostró un libro que, según contó, recibió con una dedicatoria de Milei. La inscripción lo habría firmado como un reconocimiento a quien lo ayudó durante una etapa emocionalmente difícil. El gesto, de ser auténtico, permite dimensionar la importancia personal que el mandatario atribuía a aquella experiencia, pero no demuestra que las sesiones produjeran una comunicación real con los animales. La propia entrevistada recordó que, tras el primer encuentro, Milei parecía sentirse mejor.

El relato también ofrece detalles sobre el trabajo actual de Melamed. Desde su departamento en Buenos Aires realiza sesiones en las que observa fotografías de mascotas, cierra los ojos y asegura percibir emociones o sensaciones que interpreta como mensajes. Por ese servicio cobra alrededor de 35 dólares la hora, según declaró al diario estadounidense. También afirmó haber formado a centenares de personas y haber tenido una lista de espera de aproximadamente dos meses cuando se difundió su relación con el Presidente.

De las creencias privadas a las preguntas sobre el poder

La participación de Karina Milei en un curso de comunicación animal, si se confirma, corresponde a una actividad privada anterior a su llegada al Gobierno. No hay pruebas en esta historia de que esas prácticas hayan determinado decisiones de gestión, nombramientos, políticas públicas o el uso de recursos estatales. El interés político del episodio no autoriza a convertir una creencia personal en una acusación sobre el funcionamiento del Estado sin evidencia concreta. Sí permite conocer aspectos poco habituales de las relaciones y experiencias compartidas por dos figuras que hoy concentran importantes responsabilidades institucionales.

El dato adquiere relevancia porque Karina Milei no es una integrante secundaria del entorno presidencial. Como secretaria general de la Presidencia, ocupa un cargo formal de alto nivel y tiene responsabilidades políticas y administrativas que deben evaluarse por sus actos de gobierno. La vara para juzgar su desempeño no puede ser una supuesta habilidad paranormal, sino la transparencia de sus decisiones, el cumplimiento de sus funciones y la rendición de cuentas. Las revelaciones de Melamed alimentan la curiosidad pública, pero no reemplazan ese examen institucional.

La entrevista deja una historia difícil de encontrar en la biografía de cualquier otro presidente argentino: un economista que buscó ayuda para comunicarse con su perro, una especialista que asegura haber trabajado con sus clones y una hermana que, según esa misma fuente, aprendió la técnica. La escena parece escrita para una sátira política, pero el rigor periodístico exige separar lo que la entrevistada contó, lo que solamente sospecha y lo que la ciencia puede comprobar. Esa distinción permite contar una historia extraordinaria sin fabricar certezas.

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