La política argentina puede estar preparando uno de esos giros que años atrás parecían imposibles: Elisa Carrió, histórica adversaria del kirchnerismo, podría competir por una banca de diputada nacional en la Ciudad de Buenos Aires dentro de un armado vinculado con Axel Kicillof. Según las conversaciones políticas que trascendieron, dirigentes de la Coalición Cívica y del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) analizan una eventual confluencia electoral para 2027. Lilita, que dedicó buena parte de su carrera a combatir al kirchnerismo, aparece ahora en las conversaciones sobre una alianza con uno de sus principales dirigentes. El punto de coincidencia sería la oposición al gobierno de Javier Milei.
El eventual entendimiento reúne dos trayectorias políticas muy diferentes. Carrió fue una de las voces más persistentes contra los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, impulsó denuncias judiciales y participó de la construcción de Cambiemos, la alianza que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015. Kicillof, por su parte, fue ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y construyó su carrera dentro de ese espacio político. La posibilidad de verlos compartir una estrategia electoral muestra hasta qué punto la confrontación con Milei está reordenando las conversaciones entre dirigentes que durante años estuvieron enfrentados. Una coincidencia contra el Gobierno, sin embargo, no elimina automáticamente sus diferencias históricas.
El acercamiento tendría una característica particular: no se trataría de una incorporación de Carrió al Partido Justicialista, sino de una candidatura articulada con el espacio que Kicillof intenta proyectar a nivel nacional. La distinción importa porque permitiría explorar una cooperación electoral sin exigir que cada participante abandone su identidad partidaria. Esa es una de las cuestiones que deberán resolver los dirigentes si las conversaciones avanzan.
“Sería para enfrentar a Peter Thiel, es decir, a Milei”
La frase atribuida a dirigentes cercanos a Carrió ofrece una explicación sobre el sentido político del acercamiento: “Sería para enfrentar a Peter Thiel, es decir, a Milei”. La referencia apunta al empresario tecnológico estadounidense, identificado con inversiones en empresas como Palantir y con posiciones políticas que Carrió cuestiona. Lilita está vinculando su enfrentamiento con el Presidente a una discusión más amplia sobre el poder económico, la tecnología y la influencia de grandes empresarios internacionales. Esa interpretación forma parte de su discurso político y no supone que Thiel dirija al Gobierno argentino.
La dirigente ya había mencionado a Thiel al cuestionar la flexibilización de las restricciones para la compra de tierras por extranjeros. El 30 de septiembre de 2026, criticó el fallo de la Corte Suprema que dejó vigente parte del régimen impulsado mediante el DNU 70/2023 y pidió al Congreso que interviniera. Carrió convirtió la cuestión de la tierra y la integridad territorial en uno de sus principales argumentos contra las decisiones del oficialismo. Ese tema ofrece un punto de contacto con sectores que también cuestionan el programa económico de Milei.
La coincidencia no implica necesariamente una visión compartida sobre todas las políticas públicas. La Coalición Cívica y el peronismo bonaerense mantienen diferencias en materia económica, institucional y de organización del Estado. El desafío de cualquier acuerdo será determinar si una agenda común sobre determinados asuntos alcanza para sostener una propuesta electoral sin borrar esas divergencias. La definición requerirá más que una consigna de oposición al Presidente.
El gobernador bonaerense viene planteando que el peronismo debe ser la columna vertebral de una construcción nacional, pero que por sí solo no alcanza para conformar una propuesta más amplia. Durante un plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro, convocó a sectores políticos y sociales que no necesariamente pertenecen al PJ. La eventual incorporación de una dirigente de la trayectoria de Carrió sería una expresión especialmente visible de esa estrategia de ampliación. También obligaría a discutir los límites políticos y programáticos del nuevo espacio.
La construcción nacional de Kicillof está atravesada por sus diferencias con sectores del kirchnerismo y por la necesidad de extender su presencia fuera de la provincia de Buenos Aires. En ese contexto, la Ciudad constituye un distrito relevante para desarrollar alianzas y candidaturas propias. Una candidatura de Carrió permitiría explorar una relación con un espacio que conserva identidad y antecedentes electorales independientes del peronismo. Pero esa posibilidad todavía depende de conversaciones y decisiones partidarias que no fueron anunciadas oficialmente.
La hipótesis electoral ubica a Carrió como posible candidata a diputada nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No sería una incursión inédita: la dirigente chaqueña ya ocupó bancas en representación del distrito y desarrolló allí buena parte de su actividad política nacional. La propuesta aprovecharía su trayectoria en una jurisdicción donde la Coalición Cívica tiene antecedentes de competencia electoral y organización partidaria. El formato de la eventual alianza y el lugar que ocuparía en la lista permanecen sin definir.
En 2025, la Coalición Cívica presentó en la Ciudad candidaturas encabezadas por Hernán Reyes para Diputados y Marcela Campagnoli para el Senado. Carrió participó del lanzamiento de esa campaña y cuestionó públicamente a La Libertad Avanza. Ese antecedente muestra que su partido conserva una estructura electoral propia, un elemento importante para cualquier conversación sobre una futura coalición. Una negociación con el MDF debería contemplar también a esos dirigentes y a las autoridades partidarias.
La posibilidad de un entendimiento entre Carrió y Kicillof aparece mientras el PRO y La Libertad Avanza mantienen conversaciones sobre su relación electoral hacia 2027. Carrió criticó públicamente el acercamiento entre ambos espacios y formuló cuestionamientos contra Mauricio Macri y dirigentes de su entorno. La dirigente que participó de la construcción de Cambiemos hoy mantiene una posición claramente enfrentada con el oficialismo libertario y cuestiona decisiones de antiguos aliados. Ese desplazamiento ayuda a comprender por qué circulan hipótesis de acuerdos que antes resultaban improbables.
Para el MDF, la eventual alianza también plantearía dificultades. La figura de Carrió conserva una historia de enfrentamientos con Cristina Kirchner, dirigentes peronistas y funcionarios que integraron gobiernos anteriores. Un acuerdo de este tipo obligaría a distinguir entre la cooperación electoral presente y las diferencias políticas del pasado, sin pretender que estas últimas desaparecieron. La reacción de los distintos sectores del peronismo sería un elemento importante de cualquier negociación.
La hipótesis de una candidatura de Elisa Carrió con respaldo del espacio de Axel Kicillof instala una novedad en la discusión opositora. Reúne a una dirigente con extensa trayectoria parlamentaria y a un gobernador que busca ampliar su construcción nacional más allá del peronismo. El eventual entendimiento pondría a prueba la posibilidad de organizar acuerdos entre fuerzas con antecedentes muy distintos alrededor de una agenda común frente a Milei. Su concreción dependerá de negociaciones políticas y de las decisiones de cada partido.
Mientras tanto, la frase sobre Peter Thiel sintetiza el argumento que, según los dirigentes citados, anima las conversaciones. Carrió viene vinculando sus críticas al Gobierno con debates sobre soberanía, propiedad de la tierra y poder económico, mientras Kicillof propone una alternativa nacional al oficialismo. La coincidencia sobre determinados cuestionamientos abre una conversación, pero todavía no define una candidatura ni una plataforma compartida. La incógnita es si esa conversación llegará a convertirse en un acuerdo electoral para 2027.