martes 20 de octubre de 2026 - Edición Nº5708

Política | 20 Oct

Escándalo PRO

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16:30 |La diputada libertaria lanzó la acusación ante Trebucq. Dijo conocer mujeres que recibieron las imágenes. Una acusación explosiva contra el jefe de Gobierno porteño.


Por: Lemoine acusó a Jorge Macri de mandar “fotopijas”: una denuncia pública que exige respuestas

La diputada nacional Lilia Lemoine acusó públicamente a Jorge Macri de enviar fotografías sexuales a mujeres durante una entrevista con Esteban Trebucq en el programa Tremenda mañana, del streaming Bondi, el 5 de marzo de 2025. El video volvió a circular y recuperó una acusación de enorme gravedad contra el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No se trata de un comentario menor: una legisladora nacional atribuyó al mandatario porteño una conducta sexual presuntamente no solicitada. Sin embargo, la afirmación no equivale a una denuncia judicial ni demuestra por sí misma que los hechos hayan ocurrido.

La conversación comenzó cuando Lemoine relató que un amigo de Jorge Macri le enviaba mensajes de manera insistente y fotografías en las que aparecía junto al dirigente del PRO. La diputada sugirió que ambos compartían determinadas costumbres y el conductor quiso saber qué responsabilidad tenía el jefe porteño en el comportamiento de su conocido. Lo que parecía una anécdota sobre mensajes molestos terminó convertido en una acusación directa contra uno de los funcionarios más importantes del país. Trebucq tuvo que repreguntar varias veces para confirmar a quién se refería.

“No, Jorge Macri”: la aclaración que dejó expuesta la acusación

Lemoine sostuvo que el jefe de Gobierno era conocido por enviar mensajes a mujeres y distinguió su supuesto comportamiento del de su amigo. En un momento afirmó que este último no le había mandado una fotografía sexual, a diferencia de lo que le atribuía a Macri. La legisladora no dejó la acusación librada a una interpretación del periodista: cuando Trebucq preguntó si hablaba del amigo, ella aclaró que se refería a Jorge Macri. El intercambio quedó registrado y fue reproducido por medios nacionales y provinciales.

La frase más contundente llegó cuando Lemoine afirmó que Macri tendría la costumbre de enviar “foto pija” a mujeres. Ante las preguntas del conductor sobre cómo conocía esa supuesta conducta, respondió: “Me crucé con gente que las recibió”. Ese es el corazón de la historia: la diputada dijo conocer a presuntas destinatarias, pero no identificó a esas mujeres ni exhibió pruebas durante la entrevista. La diferencia entre un testimonio comprobable y una acusación sin respaldo público resulta decisiva.

Una acusación que no puede despacharse como chisme

Si un funcionario enviara imágenes sexuales a mujeres sin que ellas las hubieran solicitado, se trataría de una conducta que merece un examen serio, especialmente por la posición de poder que ocupa. El consentimiento y las circunstancias concretas de cada envío son fundamentales para evaluar lo ocurrido. El cargo público no otorga privilegios sobre la intimidad ajena, pero tampoco elimina el derecho de una persona a responder frente a una acusación que todavía no fue acreditada. Por eso, la denuncia pública de Lemoine requiere información verificable y no solamente repercusión en las redes.

El jefe de Gobierno tiene responsabilidades institucionales que exceden su vida privada. Lo que merece escrutinio público no es su intimidad sexual, sino la posibilidad de que haya existido una conducta invasiva hacia otras personas. La pregunta relevante no es qué hace Jorge Macri en su vida personal, sino si alguna mujer recibió material sexual que no había pedido y si existen testimonios o registros capaces de acreditarlo. Hasta ahora, las publicaciones consultadas documentan las declaraciones de Lemoine, no la existencia comprobada de esos envíos.

Lemoine también debe explicar qué sabe

La diputada nacional no es una comentarista anónima de redes sociales. Integra el Congreso y formuló una acusación concreta contra el titular del Ejecutivo porteño en una entrevista pública. Si conoce mujeres que recibieron fotografías sexuales no solicitadas, su testimonio podría contribuir a esclarecer los hechos; si no dispone de pruebas, también debe hacerse responsable de la gravedad de sus palabras. La condición de legisladora vuelve especialmente importante distinguir entre información comprobada, testimonios indirectos y versiones.

Trebucq insistió en saber si la propia Lemoine había recibido alguna imagen semejante. Ella respondió que no y aseguró que Macri no se atrevería a enviársela. La diputada se presentó como conocedora de relatos de otras mujeres, no como destinataria directa de las supuestas fotografías. Ese detalle, lejos de ser secundario, determina qué puede afirmarse periodísticamente y qué sigue pendiente de corroboración.

El PRO y los libertarios, otra pelea con una acusación delicada

Las declaraciones se produjeron en marzo de 2025, cuando las tensiones electorales entre sectores de La Libertad Avanza y el PRO atravesaban la política porteña. Lemoine mantenía posiciones críticas hacia Jorge Macri y su administración. Ese contexto político ayuda a entender la repercusión del episodio, pero no permite concluir que la acusación sea verdadera ni falsa. Una disputa partidaria puede explicar por qué se formula una declaración; no reemplaza la necesidad de comprobar su contenido.

Tampoco alcanza con responder que se trata de una pelea entre dirigentes. La afirmación se refiere a posibles conductas hacia mujeres que, de existir, merecen ser escuchadas con respeto y sin exposición innecesaria. Ni el enfrentamiento entre el PRO y los libertarios justifica ignorar un eventual hostigamiento, ni la gravedad del señalamiento autoriza a dar por culpable a Macri sin evidencia. La obligación periodística es exigir respuestas y buscar documentación.

Jorge Macri tiene derecho a responder y la sociedad a conocer los hechos

La acusación instala preguntas concretas que siguen siendo relevantes: ¿Jorge Macri niega haber enviado fotografías íntimas no solicitadas? ¿Lemoine está dispuesta a precisar qué testimonios conoce? ¿Existe alguna presentación formal relacionada con los episodios que describió? El esclarecimiento exige mucho más que una frase viral: requiere testimonios directos, comprobación de los mensajes y la posibilidad de que las personas involucradas den su versión. Sin esos elementos, cualquier sentencia categórica sería prematura.

El video puede resultar escandaloso, pero la investigación debe ir más allá del impacto de una expresión vulgar. Una diputada acusó a un jefe de Gobierno de una conducta potencialmente invasiva y aseguró haber conocido a mujeres que la habrían padecido. Lo que está en juego no es una interna partidaria ni un intercambio de provocaciones: es la necesidad de saber si una acusación grave tiene sustento real. Y esa respuesta no puede construirse a fuerza de insinuaciones.

Una frase viral no es una prueba, pero tampoco reemplaza las preguntas

Jorge Macri no puede ser presentado como autor comprobado de esos envíos únicamente porque Lilia Lemoine lo haya afirmado ante una cámara. Al mismo tiempo, una declaración pública de semejante alcance justifica solicitar precisiones a sus protagonistas. La contundencia periodística no consiste en condenar sin pruebas, sino en impedir que una acusación seria se diluya entre bromas, operaciones y peleas de campaña. Es allí donde debe concentrarse la investigación.

La escena entre Lemoine y Trebucq dejó una acusación explícita, un conductor sorprendido y una serie de preguntas todavía abiertas. Más de un año después, el video puede seguir circulando, pero su antigüedad debe quedar clara para no presentarlo como una novedad. La cuestión de fondo sigue siendo la misma: si existen mujeres que recibieron imágenes sexuales no solicitadas, sus testimonios merecen ser escuchados; si la acusación carece de sustento, también corresponde aclararlo. Ni el poder político ni el escándalo mediático deben sustituir a los hechos.

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