miércoles 21 de octubre de 2026 - Edición Nº5709

Deportes | 21 Oct

Cuentas bajo lupa

Gimnasia llega a la asamblea con $22.640 millones de pasivo y un balance bajo sospecha

14:23 |El ejercicio mezcla las gestiones de Cowen y Anacleto. Crecen los cuestionamientos por su elaboración.


El Club de Gimnasia y Esgrima La Plata llega este miércoles 21 de octubre de 2026 a su Asamblea General Ordinaria, convocada para las 18 horas en la sede social de calle 4, con un balance que ya genera cuestionamientos y una discusión política que atraviesa a la institución. Los números difundidos indican un pasivo de $22.640 millones y un déficit de $1.982 millones, correspondientes al ejercicio cerrado el 30 de junio. La pregunta que sobrevuela la asamblea no es solamente cuánto debe Gimnasia, sino cómo se confeccionaron las cuentas y qué responsabilidad corresponde a cada conducción. La presentación se produce en medio de críticas sobre el profesionalismo utilizado para elaborar la documentación.

Un ejercicio, dos presidentes y responsabilidades que deben separarse

El período contable comprendido entre el 1.º de julio de 2025 y el 30 de junio de 2026 abarca parte de la administración de Mariano Cowen y los primeros meses de la presidencia de Carlos Anacleto. Esa superposición obliga a distinguir qué compromisos fueron asumidos durante cada gestión, cuáles se arrastraban de ejercicios anteriores y qué decisiones impactaron sobre el cierre. Cargarle la totalidad de un resultado económico a una sola conducción, sin identificar fechas, operaciones y responsables, sería una simplificación que los socios tienen derecho a cuestionar. La Comisión Directiva actual deberá explicar con claridad cómo se construyeron las cifras presentadas.

Cuestionamientos por la confección del último balance

En las últimas horas comenzaron a circular críticas sobre el grado de profesionalismo con el que habría sido elaborado el balance, a partir de comentarios difundidos en La Redonda. El planteo apunta a la necesidad de revisar la calidad de la información presentada y los criterios empleados para ordenar las cuentas del club. Un balance institucional no puede convertirse en una herramienta de disputa política: debe ser un documento técnico, consistente y verificable. Hasta contar con el detalle de los errores señalados, no es posible determinar si se trata de fallas formales, diferencias de interpretación contable o problemas de mayor gravedad.

Los cuestionamientos también incluyen una acusación política más delicada: la sospecha, expresada desde sectores críticos de la conducción, de que la presentación de las cuentas podría buscar perjudicar la imagen de la administración anterior ante los socios. La intencionalidad denunciada no está acreditada, pero la existencia de ese señalamiento vuelve todavía más importante que la Comisión Directiva explique cada cifra y permita contrastarla con la documentación respaldatoria. La transparencia es la mejor respuesta posible cuando aparecen dudas sobre la utilización política de los números.

Un pasivo de $22.640 millones que exige explicaciones

La cifra más impactante del balance difundido es el pasivo de $22.640 millones, una magnitud que obliga a examinar su composición antes de extraer conclusiones sobre la situación financiera. No es lo mismo una obligación exigible de inmediato que una deuda de largo plazo, una previsión contable o un compromiso sujeto a condiciones particulares. Sin conocer los vencimientos, los acreedores y el origen de cada partida, el monto global sirve para dimensionar las obligaciones, pero no alcanza para describir por sí solo la capacidad de pago del club. Los socios necesitan esa información para evaluar la gestión.

El resultado negativo de $1.982 millones también merece una explicación detallada. Un déficit contable puede incluir operaciones sin salida inmediata de efectivo y no equivale necesariamente al dinero faltante en caja. La conducción tiene la responsabilidad de mostrar qué ingresos y gastos determinaron ese resultado, qué parte corresponde a cada período de gestión y cuáles fueron los principales factores de deterioro. Presentar una cifra millonaria sin ese desglose alimentaría interpretaciones contrapuestas en lugar de ofrecer certezas.

Del déficit a un superávit proyectado de $5.707 millones

Otro dato que llama la atención es la proyección de $5.707 millones de superávit para el ejercicio 2026-2027, frente al déficit informado para el período que acaba de cerrarse. La diferencia entre ambos resultados requiere conocer las hipótesis utilizadas para elaborar el nuevo presupuesto, especialmente en materia de ingresos, gastos y compromisos financieros. Una previsión favorable no constituye una recuperación económica ya conseguida: es una estimación que debe estar respaldada por supuestos claros y verificables. La Asamblea tendrá que evaluar si esas expectativas resultan consistentes con las obligaciones del club.

La discusión presupuestaria tampoco puede quedar separada de la realidad deportiva e institucional. Los recursos destinados al fútbol profesional, el funcionamiento de las instalaciones, las disciplinas amateurs y el mantenimiento cotidiano forman parte de las decisiones que condicionan las cuentas. Cada peso proyectado para el próximo ejercicio representa una prioridad que los socios tienen derecho a conocer y discutir. La aprobación de un presupuesto implica evaluar tanto sus objetivos como los medios previstos para financiarlos.

El antecedente de una asamblea que ya había marcado diferencias

La discusión actual tiene un antecedente cercano. En la asamblea de octubre de 2025, los socios de Gimnasia desaprobaron la memoria y el presupuesto, pero aprobaron los estados contables correspondientes a aquel ejercicio. Esa diferenciación demostró que la evaluación de la gestión institucional y la consideración de la información financiera pueden producir resultados distintos. Aprobar un balance no equivale necesariamente a respaldar todas las decisiones políticas de una Comisión Directiva, del mismo modo que rechazar una memoria no demuestra automáticamente una irregularidad contable. La distinción vuelve a ser relevante ante la reunión de este miércoles.

Las preguntas que la Comisión Directiva debe responder

La Asamblea General Ordinaria incluye el tratamiento de la memoria, los estados contables, el informe de la Comisión Revisora de Cuentas y el presupuesto del próximo ejercicio. En ese marco, resulta necesario explicar qué documentación respalda las principales partidas, qué criterios contables se aplicaron y cómo se distribuyen temporalmente las obligaciones registradas. La discusión no debería limitarse a un enfrentamiento entre dirigentes: el centro tiene que estar en el derecho de los socios a recibir información completa y comprensible. Cualquier observación técnica debería quedar asentada y recibir una respuesta precisa.

También corresponde aclarar si los cuestionamientos sobre la confección del balance fueron examinados por los profesionales intervinientes y por los órganos de control institucional. Si existieran errores, debería identificarse su alcance y el procedimiento previsto para corregirlos. Reconocer y subsanar una inconsistencia contable es una obligación institucional; utilizar una acusación no comprobada para desacreditar adversarios sería otra cosa muy diferente. Ambas cuestiones deben mantenerse separadas hasta que existan pruebas suficientes.

Gimnasia necesita cuentas claras, no una guerra de relatos

El club llega a una nueva asamblea con obligaciones millonarias, un resultado deficitario y una proyección presupuestaria que anticipa un cambio significativo para el próximo ejercicio. A esa discusión económica se suma una controversia política sobre la confección del balance y la forma en que se presentan las responsabilidades de las distintas administraciones. La mejor manera de despejar sospechas no es imponer una versión sobre otra, sino exhibir los documentos, explicar los criterios y permitir que los socios controlen las cuentas. Esa exigencia alcanza tanto a quienes gobernaron antes como a quienes administran hoy.

La conducción de Carlos Anacleto tiene la responsabilidad actual de presentar y explicar la documentación sometida a consideración, mientras que las decisiones tomadas durante la gestión de Mariano Cowen deben analizarse a partir de sus propios antecedentes y fechas. Ninguna de las dos etapas debería quedar exenta de un examen serio. Gimnasia no necesita que el balance sea utilizado para repartir culpas anticipadas: necesita saber exactamente qué pasó con su dinero, cuánto debe, a quién le debe y cómo piensa afrontar sus compromisos. La asamblea será una oportunidad concreta para empezar a responder esas preguntas.

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