El escenario político de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires comenzó a reconfigurar sus líneas de alineamiento de cara al ciclo electoral de 2027. El exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reactivó un esquema de presencia territorial y armado político tendiente a disputar nuevamente la conducción del Poder Ejecutivo de la capital en la República Argentina.
Su hoja de ruta contempla la conformación de una coalición transversal de centro con terminales en el peronismo porteño alineado con Juan Manuel Olmos y en el radicalismo que responde a Emiliano Yacobitti.
Sin embargo, la estrategia tropieza con una métrica insoslayable: el punto de partida del proyecto se fija en el 8,08% de los votos que su sello, Volvamos Buenos Aires, obtuvo en los comicios legislativos de mayo de 2025. Larreta proyecta un ballottage sostenido sobre una base electoral propia del 8%.
Los cálculos diseñados por el entorno larretista contemplan que, en una eventual segunda vuelta frente a la boleta oficialista de La Libertad Avanza (que en 2025 encabezó Manuel Adorni con el 30,1%) o la del PRO (que cosechó el 15,9% con Silvia Lospennato), la candidatura de Rodríguez Larreta podría absorber el voto útil del electorado progresista y del Partido Justicialista. No obstante, esta hipótesis anticipa acuerdos que hoy no tienen correlato institucional.
Tanto el espacio conducido por Leandro Santoro y Mariano Recalde (que se consolidó como segunda fuerza porteña con más del 27% de los sufragios) como la UCR de Yacobitti conservan aspiraciones e identidades propias, sin que exista compromiso de ceder la cabecera de un frente electoral a la figura del exmandatario. Ni el PJ ni la UCR han cerrado un pacto para entregar sus estructuras a Larreta.
La articulación del larretismo se despliega en dos niveles paralelos. En el plano de la mesa política, la mesa chica que integran Emmanuel Ferrario, Guadalupe Tagliaferri, Pablo Avelluto y Jorge Telerman sumó aproximaciones operativas con la legisladora Claudia Negri —cercana al tándem Olmos-Yacobitti— y con el titular del gremio de Médicos Municipales, Carlos Rojo.
En el plano territorial, Rodríguez Larreta adoptó una agenda fija de recorridas en escuelas públicas los días martes y hospitales porteños los días viernes. La estrategia busca capitalizar el desgaste de la administración comunal actual y reposicionarse como un perfil de gestión experimentado. Larreta busca puentes con el peronismo y gremios de la Ciudad.
Las sombras que proyecta el armado remiten al precedente de las primarias de 2023, cuando Larreta cayó en la interna de Juntos por el Cambio frente a Patricia Bullrich a pesar de exhibir una amplia red de apoyos dirigenciales y un importante despliegue de recursos. Dirigentes del PRO y de La Libertad Avanza cuestionan la premisa de que los acuerdos de cúpula garanticen la transferencia automática de votantes, advirtiendo que la atomización del espacio de centro dificulta la construcción de una candidatura competitiva.
La viabilidad de la aspiración larretista dependerá de su capacidad real para transformar una mesa de diálogo en un programa formal de gobierno sin quedar relegado por las fuerzas mayoritarias, demostrando que la ingeniería de alianzas requerirá confirmaciones de cara a 2027.