domingo 25 de octubre de 2026 - Edición Nº5713

Política | 25 Oct

Brasil histórico

Lula vuelve a hacer historia: remontó, derrotó al bolsonarismo y se encamina a su cuarto mandato

21:10 |Datafolha proyecta su reelección tras una remontada extraordinaria. Brasil se acerca a una definición histórica.


Lula protagoniza una remontada que ya ocupa un lugar en la historia brasileña

Luiz Inácio Lula da Silva, a sus 80 años, protagonizó este domingo 25 de octubre de 2026 una de las remontadas electorales más significativas de la historia reciente de Brasil. Después de perder la primera vuelta frente a Flávio Bolsonaro, el presidente brasileño consiguió revertir la diferencia y alcanzar el 51,62% de los votos válidos con el 91,95% de las secciones escrutadas, frente al 48,38% de su adversario.

El antiguo obrero metalúrgico que llegó a la Presidencia desde el sindicalismo volvió a demostrar una capacidad política excepcional para reunir mayorías cuando su continuidad parecía amenazada. El instituto Datafolha ya proyectó su reelección, aunque la proclamación oficial todavía corresponde al Tribunal Superior Electoral.

Del sindicalismo a una cuarta presidencia: una trayectoria extraordinaria

Nacido en Garanhuns, Pernambuco, Lula llegó a la política nacional desde las fábricas metalúrgicas del cinturón industrial de San Pablo. Fue dirigente sindical durante la dictadura militar, participó de la fundación del Partido de los Trabajadores y construyó una trayectoria que transformó la representación política de los trabajadores brasileños. Su historia personal y política constituye uno de los ejemplos más relevantes de ascenso social y construcción democrática en América Latina. La eventual confirmación de su cuarto mandato no consecutivo ampliaría una trayectoria presidencial que comenzó en 2003 y que ya tuvo un regreso extraordinario en 2023.

Lula gobernó Brasil entre 2003 y 2010, período asociado con políticas de inclusión social, expansión del consumo y programas de transferencia de ingresos como Bolsa Família. Su gestión también estuvo atravesada por controversias y conflictos políticos que marcaron al PT. El reconocimiento de su aporte a la reducción de la pobreza y a la ampliación de oportunidades no exige desconocer las dificultades ni los cuestionamientos que enfrentaron sus gobiernos. Su relevancia histórica reside en haber colocado la cuestión social en el centro de la agenda política de la mayor economía latinoamericana.

Perdió la primera vuelta, pero no perdió la capacidad de construir una mayoría

El 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, contra el 45,16% de Lula. La diferencia superaba los dos millones de sufragios y dejaba al mandatario ante un desafío electoral considerable. La reacción de Lula fue la de un dirigente experimentado: comprendió que no alcanzaba con conservar el apoyo del Partido de los Trabajadores y que debía ampliar su convocatoria hacia sectores que no habían acompañado su candidatura inicialmente. El balotaje le ofreció esa oportunidad.

La segunda vuelta exigió disputar cada voto, reconstruir acuerdos y movilizar a quienes habían permanecido al margen de la primera elección. Lula consiguió revertir una ventaja inicial importante de su adversario y pasó al frente durante el escrutinio. La remontada confirma que su liderazgo conserva una capacidad de convocatoria que trasciende el núcleo histórico del PT y puede articular apoyos en un escenario de fuerte polarización. La proyección favorable de Datafolha terminó de consolidar la expectativa de continuidad presidencial.

El Nordeste volvió a ser decisivo para el líder del PT

El Nordeste brasileño, una región profundamente vinculada con la historia personal y política de Lula, volvió a tener un papel fundamental en el recuento. A medida que ingresaban los votos de sus estados, el presidente recuperó terreno frente a Bolsonaro y consiguió ampliar su ventaja. La fortaleza electoral de Lula en una región marcada históricamente por grandes desigualdades sociales muestra la persistencia de un vínculo político construido durante décadas. Ese respaldo se combina con apoyos en otras regiones que también resultaron necesarios para revertir la primera vuelta.

El peso del Nordeste no debe interpretarse como una división absoluta entre regiones progresistas y conservadoras. Brasil presenta diferencias sociales, económicas y electorales mucho más complejas. Pero el comportamiento de esa región vuelve a colocar en el centro de la escena a sectores populares que identifican al lulismo con políticas de inclusión y presencia estatal. Su participación fue decisiva para explicar la evolución del escrutinio.

Una victoria proyectada que frena el regreso de la familia Bolsonaro

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, llegó al balotaje con la posibilidad concreta de recuperar para su espacio político el control del Palacio del Planalto. Su victoria en la primera vuelta había fortalecido las expectativas de la derecha brasileña. La remontada de Lula representa un golpe político de enorme magnitud para ese proyecto y demuestra que el bolsonarismo, aunque conserva un respaldo electoral considerable, no logró transformar su ventaja inicial en una mayoría definitiva. El resultado proyectado marca un límite electoral a su intento de regreso al Ejecutivo.

Jair Bolsonaro permanece condenado por su participación en una conspiración golpista posterior a su derrota electoral de 2022. Su hijo encabezó la candidatura de un espacio que mantiene fuerte presencia territorial y parlamentaria. La continuidad proyectada de Lula adquiere una dimensión democrática particular frente a una corriente política cuyo principal referente fue condenado por intentar quebrar el orden constitucional. Eso no convierte a todos los votantes de Flávio en partidarios de un golpe de Estado, pero sí sitúa la elección dentro de un contexto institucional de enorme trascendencia.

Brasil reafirma una tradición de democracia y justicia social

El significado político de la elección va más allá de la continuidad de un presidente. Lula representa una tradición que vincula el crecimiento económico con políticas públicas destinadas a reducir la pobreza, ampliar el acceso a derechos y fortalecer la integración social. Su probable reelección expresa el respaldo de una mayoría electoral a una propuesta que reivindica la función del Estado como herramienta de desarrollo y protección social. Ese mandato deberá traducirse en resultados concretos frente a las dificultades económicas y sociales que todavía enfrenta Brasil.

La defensa de la democracia también ocupó un lugar importante en su trayectoria reciente. Después de regresar al poder en 2023, Lula debió afrontar las consecuencias institucionales de los ataques del 8 de enero contra las sedes de los poderes públicos en Brasilia. La posibilidad de iniciar un nuevo mandato representa una continuidad democrática significativa después de uno de los períodos de mayor tensión institucional de la historia contemporánea brasileña. El respeto por los resultados electorales y por las instituciones seguirá siendo una obligación para todas las fuerzas políticas.

Un mensaje de alcance continental

Brasil no es solamente el país más poblado y la mayor economía de América Latina. Su orientación política influye sobre el Mercosur, las negociaciones comerciales, las relaciones con Estados Unidos y Europa y los debates internacionales sobre desarrollo y ambiente. La continuidad de Lula fortalecería la presencia de un liderazgo progresista de alcance global en un continente donde las derechas han conseguido importantes avances electorales. La repercusión de su triunfo proyectado excede ampliamente las fronteras brasileñas.

Lula mantiene una trayectoria internacional vinculada con la cooperación Sur-Sur, los BRICS, la integración regional y la defensa de una mayor autonomía diplomática para los países en desarrollo. Su gobierno también ha impulsado compromisos relacionados con la protección de la Amazonia y la reducción de la deforestación. La permanencia de Brasil bajo su conducción permitiría sostener una agenda internacional que combina intereses económicos nacionales, cooperación multilateral y protagonismo del Sur Global. Esa orientación deberá seguir enfrentando tensiones internas y externas.

Milei y Trump, frente a una señal política que llega desde Brasilia

La remontada brasileña tiene una lectura particular para Javier Milei y Donald Trump, dirigentes ideológicamente más cercanos al bolsonarismo que al Partido de los Trabajadores. La eventual derrota de Flávio Bolsonaro frustraría las expectativas de una mayor convergencia política entre los gobiernos de derecha de la región. El resultado proyectado demuestra que el avance conservador no es irreversible y que las fuerzas progresistas conservan capacidad para competir y ganar elecciones democráticas de enorme magnitud. No obstante, Milei y Trump no participaron como candidatos y el desenlace brasileño no debe presentarse como una derrota electoral directa de ninguno de ellos.

Para la Argentina, la continuidad de Lula también significa la posibilidad de mantener una relación bilateral con un interlocutor conocido, aunque atravesada por diferencias ideológicas con el gobierno de Milei. Brasil es el principal socio comercial argentino y un actor indispensable para el funcionamiento del Mercosur. La importancia de la relación económica obliga a ambos presidentes a preservar canales de cooperación aun cuando sus visiones políticas sean profundamente diferentes. El comercio, la industria y el empleo dependen de vínculos institucionales estables.

Lula demuestra que la experiencia política todavía importa

La campaña brasileña volvió a enfrentar dos formas diferentes de construir liderazgo. Flávio Bolsonaro apeló a la continuidad del proyecto político de su padre, mientras Lula puso en juego su trayectoria de gobierno, su experiencia negociadora y su vínculo histórico con amplios sectores sociales. La remontada permite destacar una cualidad central del mandatario: su capacidad para adaptarse a escenarios adversos sin abandonar una identidad política construida durante décadas. Esa experiencia resultó especialmente importante en una elección extremadamente polarizada.

A sus 80 años, Lula afronta además el desafío de proyectar una nueva etapa de gobierno en un país con demandas sociales y económicas complejas. La experiencia no reemplaza la necesidad de ofrecer soluciones, pero puede facilitar la construcción de acuerdos y la administración de conflictos. El respaldo electoral proyectado reconoce su capacidad política y, al mismo tiempo, le exige demostrar que su liderazgo todavía puede producir mejoras concretas en la vida cotidiana de los brasileños. Ese será el principal examen de un eventual cuarto mandato.

Una remontada histórica que espera su confirmación definitiva

Con más del 91% de las secciones escrutadas, una ventaja cercana a 3,7 millones de votos y una proyección de victoria de Datafolha, Lula se encuentra ante la posibilidad de consolidar una nueva página de su extensa trayectoria política. El resultado representa una recuperación extraordinaria respecto de la primera vuelta y coloca al bolsonarismo ante una derrota que parecía improbable apenas tres semanas atrás. La magnitud política de la remontada ya es evidente: un presidente de 80 años, surgido del movimiento obrero, volvió a reunir una mayoría electoral frente a uno de los desafíos más importantes de su carrera. La confirmación definitiva corresponde al Tribunal Superior Electoral.

Si la proyección se ratifica, Brasil habrá elegido prolongar la conducción de un dirigente que marcó profundamente su historia democrática y social. El triunfo no eliminará las divisiones políticas ni las dificultades económicas, pero otorgará un nuevo mandato a un liderazgo que ha sobrevivido a derrotas, persecuciones políticas denunciadas por sus seguidores, procesos judiciales y transformaciones profundas del escenario nacional. Lula se encamina a conseguir algo excepcional: convertir una derrota inicial en una nueva victoria y demostrar que su historia política todavía tiene capítulos por escribir. Brasil y América Latina esperan ahora la confirmación oficial de ese desenlace.

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