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Se recibió en la Antártida y lo festejó nadando: un estudiante de la UNLP disfruto del mar antártico

Actualidad 12 de diciembre de 2021 Primera Pagina Primera Pagina
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Maximiliano Rocchi tiene 34 años y acaba de aprobar el último final de la carrera de Zoología, perteneciente a la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP. La curiosidad es que lo hizo desde la Antártida, de manera remota, casi como remate de una vida que se sintetiza en viajes y amor por los animales.

Maximiliano tiene 34 años y ayer se recibió de Licenciado en Biología, con orientación en Zoología. Antes de viajar a la Antártida, y llenando todos los papeles y estudios para viajar, rindió su anteúltimo final. "No llegaba a rendir el ultimo y se dio que el final anterior lo preparé con mi amigo con el que me recibí acá. Decidimos hacerlo acá".

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Estudiaban cuando podían: "entre trabajo y trabajo, íbamos leyendo, preparamos el tema, y entre los dos lo fuimos sacando. La última semana no trabajamos y estuvimos mil horas con las hojas, las carpetas, charlando. No se hablaba de otra cosa que no sea el final", manifestó Maximiliano y profundizó que fue gracias a la pandemia, y por la modalidad virtual, que pudieron recibirse.

"La pandemia habilitó el poder rendir online y es un golazo, para mi y para un montón de gente que vive en el interior y alquila. Poder rendir de tu casa es lo mejor. aprovechando todo eso, dijimos de rendirla en diciembre, le metimos garra y lo rendimos. Estamos muy contentos después de tantos años", dijo al respecto. Pero, ¿quién es Maximiliano y cómo llegó a recibirse en la Antártida?

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El amor por los animales y la naturaleza

Sin dudas, la zoología es una carrera poco tradicional pero, en el caso de Maximiliano, tiene que ver con su infancia y con sus sueños desde que era un niño. Criado en Bariloche, y con un padre que trabajó en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), siempre estuvo rodeado de animales: guanacos, cabras, ovejas, llamas, liebres y hasta la mara.

"Vivir en un parque nacional hace que siempre estés en contacto con animales, o tenés carteles y noticias el tema. Siempre me gustó lo relacionado a la biología o a los animales en general. Yo desde allá, de chico quería estudiar paleontología y pensé que era muy difícil. Por eso me puse en la cabeza estudiar veterinaria y me fui a La Plata a estudiarla", nos contó Maximiliano.

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En la ciudad de las diagonales estaban sus amigos y su sueño: estudiar una carrera que esté relacionada a los animales. Con toda la ilusión y unos años apostando a la veterinaria en la Universidad Nacional de La Plata, se dio cuenta que no era realmente lo que quería. La UNLP es un pañuelo, dicen. Y es un poco así, porque los jóvenes que no se encuentran en una carrera, suelen charlar con otros y ahí, en la charla, cuando muchas veces descubren lo que realmente desean.

Así es como en 2010 Maximiliano encontró, luego de charlar con una amiga, la carrera de Zoología: "me metí a ver que pasaba, y empecé a cursar. Ahí conocí a Jorge, que es con el que nos recibimos hoy, así que la carrera toda junta con él. Cursamos un montón de materias pero fue en tercer año que dije 'esto me gusta'. Antes no sabia de que se trataba".

Y es que la zoología no es una carrera tradicional o de las más populares dentro del estudiantado. Sobre esto, el joven expresó que "cualquier persona alejada de la carrera o de la facultad, si le decís que estudias zoología, lo primero que se le viene a la cabeza es un zoológico. Te dicen 'ah, vas a trabajar en un zoológico'. Y en zoología podes hacer millones de trabajos. Muchas personas no saben bien que hace un biólogo. En realidad estamos en todos lados pero capaz no es tan visible para el resto de la sociedad".

Materias, cursos, pasantías con ácaros, con control biológico para plagas —con el objetivo de dejar el uso de pesticida— y con anfibios, fueron algunas de las situaciones que atravesó desde que comenzó a estudiar. Pero había algo que nunca imaginó, que ni siquiera sabía que existía o que podría ocurrirle: viajar a la Antártida.

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La Antártida siempre estuvo cerca

—¿Cómo fue que llegaste a la Antártida?

—El viaje de la Antártida se hace por medio del Instituto Antártico Argentino y la Dirección Nacional del Antártico que tienen vinculo con las universidades. Entre esas, la UNLP. Yo soy ayudante de materias y estoy en extensión de la Facultad, asique estoy vinculado más allá de ser estudiante. Así, tenés la posibilidad de poder venir a hacer trabajos de técnico para diversos investigadores.

—¿Qué haces allá?

—Tuve la suerte que me seleccionen para venir a trabajar con mamíferos. Fui a trabajar con focas a Base Primavera, estuvo espectacular. Trabajé con ballenas, aves, de todo. Después, en las otras campañas que hice trabajé con elefantes marinos, en Base Carlini, y la verdad es que es un lujo, algo único.

Recibirse en un paisaje blanco como el de la Antártida, es una anécdota y una experiencia que no todos tienen. Sin embargo, también muestra lo lejano, lo frio, lo solitario. "La verdad recibirme acá son muchos sentimientos encontrados. La felicidad de recibirte, sumado a que sea en este lugar, pero por otro extrañar a la familia, a la pareja, a los amigos, y después de tantos años no compartir con ellos esta alegría. Pero ya volveré a festejar".

En la Antártida, Maximiliano encontró una pequeña familia que, igualmente, le hicieron disfrutar de una recibida increíble. Carteles, banderines, corte de pelo y zambullida en el mar Antártico, ¿Quién más puede contar esa historia?

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La fotografía, su lado b

Pero como si el estudio, el trabajo y su amor a los animales fuera poco, Maximiliano es un amante de la fotografía. A pesar de que no sabe cómo nació esta pasión, es una manera de retratar todo lo que ven sus ojos. "Cuando se dio la posibilidad de venir para la Antártida, pensé que no podía venirme con una camarita compacta como la que tenia. Ahí me compre una de mis primeras cámaras y siempre fui armándome un poco más. Ahora ya tengo una mucho mejor y voy aprendiendo cosas, pero todo siempre fue de manera autodidacta", contó el joven.

Por un lado es un hobby, y por el otro también lo hace porque le gusta la fotografía de la naturaleza y los animales, y como una salida económica. Sobre esto, manifestó que "antes de venirme a la Antártida hacia cuadros de esas fotos que sacaba, almanaques, stickers, y me retribuían económicamente. Con eso, por ejemplo, me compre un flash. De a poquito me fui armando". En su cuenta de Instagram, comparte muchas de las imágenes que saca.

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La vuelta y un futuro con sueños

"Vuelvo a La Plata en marzo y con mi pareja y mis mascotas —dos gatas llamada Pandora y Amelie— nos vamos al sur, esperando a los resultados de las becas doctorales para mi y para mi novia, y si no ver que trabajo poder conseguir.

Y es que Maximiliano, a lo largo de toda la carrera aprendió sobre grupos de animales que nunca había prestado atención. Dinosaurios, aves primitivas, las primeras tortugas, anfibios y mucho más. Los reptiles y anfibios, son de lo que más le gustó, porque "hay mucho desconocimiento en toda esa área y con bastantes problemas de conservación en el mundo".

¿Su nueva meta? Trabajar con una rana que está en peligro de extinción en Bariloche. "Tire becas, estoy cruzando los dedos para que salga y hacer un trabajo con una rana única en el mundo", finalizó el joven que, aunque creyó que era imposible, viajó a la Antártida, conoció animales que nunca había visto, sacó fotos increíbles, se recibió y festejó metiéndose al Antártico. Fuentes: lamovidaplatense.com e infocielo.com

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