La Legislatura bonaerense atraviesa un estado de hibernación forzada que ya preocupa a los distintos sectores políticos de La Plata y el Conurbano.
A cinco semanas de que el gobernador Axel Kicillof inaugurara el período de sesiones ordinarias, el recinto de la calle 7 sigue sin actividad real. El motivo del "empantanamiento" es la puja por la caja de cristal del sistema electoral: la comisión de Reforma Política y del Estado.
Esta comisión es la aduana obligatoria para cualquier proyecto que pretenda tocar las reglas de juego en la Provincia de Buenos Aires. En un 2026 marcado por la crisis económica, los legisladores parecen más ocupados en el "reparto de sillas" que en las leyes de emergencia.
La disputa no es menor: quien presida esa mesa controlará el ritmo de debates explosivos como la Boleta Única de Papel (BUP), la eliminación de las PASO y el polémico regreso de las reelecciones indefinidas para intendentes.
El bloque de La Libertad Avanza (LLA), que hoy ostenta 20 bancas en la Cámara de Diputados, reclama la presidencia de Reforma Política bajo un argumento histórico: "siempre le correspondió a la oposición". El espacio libertario le exige al presidente de la Cámara, Alejandro Dichiara, conducir el 25% de las comisiones, proporcional a su peso legislativo.
Sin embargo, el peronismo no está dispuesto a ceder el control de una oficina que podría habilitar o sepultar las ambiciones territoriales de los jefes comunales.
El oficialismo sabe que este año se juega la supervivencia del sistema de votación actual y no quiere que la llave de la reforma quede en manos de los alfiles de Javier Milei.
Lo que tenés que saber sobre la parálisis legislativa
Tiempo muerto: Van cuatro meses del año y cinco semanas de ordinarias sin sesiones de comisiones.
El botín: La comisión de Reforma Política define cómo votarán los bonaerenses en el futuro.
Los proyectos: En danza están la Boleta Única (BUP), el fin de las PASO y el desdoblamiento electoral.
Antecedentes: El año pasado la comisión terminó en escándalo tras cruces entre el kicillofismo y la UCR.
La importancia de esta comisión radica en que es el epicentro de los intereses cruzados. Mientras LLA, el PRO y la UCR insisten con la Boleta Única para transparentar el cuarto oscuro y ahorrar costos en impresión, sectores del peronismo kicillofista miran con atención la ley que limita las reelecciones de los intendentes, buscando una hendija legal para permitir nuevos mandatos.
Además, el debate sobre el desdoblamiento electoral —separar las elecciones bonaerenses de las nacionales— sobrevuela cada despacho de La Plata. Sin el funcionamiento de esta comisión, todos estos proyectos son hoy "letra muerta", lo que garantiza un status quo que, paradójicamente, parece beneficiar a quienes no quieren cambios drásticos en el corto plazo.
👉 "La Argentina que viene necesita reglas claras, pero en la Provincia hoy no hay siquiera quien abra la puerta para discutirlas", deslizan desde los bloques opositores ante la falta de acuerdos con el oficialismo.