La narrativa del "cruzado contra la casta" de Manuel Adorni suma un capítulo sombrío que contradice su actual discurso antisindical.
Documentos oficiales del Ministerio de Trabajo revelan que, en 2019, el hoy Jefe de Gabinete buscó un atajo al poder intentando convertirse en la segunda autoridad del Sindicato Argentino de Empleados de Delivery y Afines (SAEDA).
Sin embargo, lo más inquietante no es su ambición gremial, sino el entramado de "cadetería" que utilizó para habilitar su candidatura.
Para cumplir con la ley sindical, que exige ser trabajador del rubro, Adorni figuró como empleado de TESIR SRL, una firma de logística creada en 2018.
El trasfondo de esta empresa es explosivo: sus socios fundadores, Pedro Luis Salvatierra Quiroz (peruano) y Jacinto Gómez Bogado (paraguayo), poseen antecedentes judiciales vinculados a la tenencia y tráfico de estupefacientes.
👉 "Adorni necesitaba figurar como repartidor para ser jefe sindical; para ello, se valió de una estructura conectada con el narcotráfico", señala la investigación que hoy pone en jaque la integridad del funcionario nacional.
La aventura sindical de Adorni en pleno auge de apps como Rappi y PedidosYa no prosperó, pero dejó un rastro documental incómodo.

Mientras el SAEDA nunca logró consolidarse, la trayectoria de Adorni dio un giro radical de la mano de Javier Milei, pasando de buscar la caja de los repartidores a disfrutar de una vida de elite: propiedades en Caballito, casas en countries y viajes de lujo a Aruba, Punta del Este y el Llao Llao.
La pieza clave, TESIR SRL, no fue un dato lateral. Fue la plataforma formal que el actual Jefe de Gabinete utilizó para intentar manejar un sindicato en un rubro que en 2020 era tierra de nadie.
La vinculación de sus "empleadores" con causas de narcotráfico eleva la discusión de lo ético a lo penalmente sensible.

Aunque la documentación no señala una ilegalidad directa de Adorni en el tráfico de drogas, sí confirma que el hoy número dos del Gobierno nacional eligió construir su base de poder dentro de un circuito donde operaban actores con antecedentes penales graves.
En un contexto donde el oficialismo pregona la transparencia y el combate contra las "mafias", el hallazgo de Adorni vinculado a una empresa de logística manejada por personas investigadas por narcotráfico resulta, cuanto menos, un punto ciego difícil de explicar para la retórica libertaria.
"Cuando el camino para construir poder sindical pasa por estructuras vinculadas al narco, la discusión deja de ser técnica para volverse institucional", advierten sectores de la oposición.