Por: Escándalo narco en Morón: la interpelación a Lucas Ghi expone una interna feroz y el oportunismo político de Sabbatella
El mapa político de la zona oeste del conurbano bonaerense se encuentra sumido en un verdadero sismo institucional y partidario en este 2026.
La alarmante acusación contra una alta funcionaria municipal, señalada como presunta integrante de una red de narcotráfico, desató una crisis de gobernabilidad en el municipio de Morón.
Lejos de abroquelarse para defender la gestión, las internas del peronismo local estallaron por el aire: Nuevo Encuentro, el espacio conducido por el exintendente Martín Sabbatella, decidió votar en sintonía con La Libertad Avanza (LLA) para exigir la interpelación del actual intendente Lucas Ghi.
El detonante de la crisis institucional tiene nombre y apellido: Luna Suyai Ortigoza, quien se desempeñaba como Directora del Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad del municipio.
Ortigoza fue formalmente acusada de formar parte de una banda dedicada al tráfico de estupefacientes.
Tras una serie de allanamientos ordenados por las autoridades judiciales, las fuerzas policiales hallaron medio kilo de droga en su domicilio particular, situación que derivó en la inmediata fuga de la funcionaria, quien actualmente permanece en condición de prófuga.
La gravedad del hecho fue capitalizada de forma inmediata por el bloque de concejales de La Libertad Avanza, quienes presentaron un pedido formal de interpelación en el Concejo Deliberante para obligar a Lucas Ghi a dar explicaciones cara a cara sobre el rol de Ortigoza y sus nexos con distintas áreas municipales.
Lo que causó estupefacientes en el mundillo político fue que la iniciativa libertaria prosperó gracias al apoyo directo y los votos de los ediles de Nuevo Encuentro, la fuerza que lidera Martín Sabbatella.
De esta manera, la disputa por el control político y administrativo del distrito quedó expuesta en el recinto, confirmando que la interna peronista local nunca se cerró y que las diferencias entre el sabbatellismo y el intendente son irreconciliables.
El caso Ortigoza dejó al desnudo la profunda fragilidad política de Lucas Ghi. En un contexto muy particular en el que los centros de salud de Morón denuncian falta de insumos y el laboratorio municipal agoniza
El intendente no solo falló de manera categórica en los filtros de idoneidad y control de su propio gabinete —colocando a una persona hoy vinculada al narcotráfico al frente de un área tan sensible como Políticas de Género—, sino que demostró una preocupante incapacidad para contener los embates políticos en su propio territorio.
Al perder el control del Concejo Deliberante y quedar sometido a una humillante interpelación, Ghi expone una gestión desgastada, carente de reflejos y peligrosamente aislada, dependiendo de defensas externas para intentar sostener una institucionalidad que se resquebraja desde adentro.
Por el otro lado, la actitud de Martín Sabbatella califica como un ejercicio de oportunismo político feroz y desmedido.
En su desesperación por esmerilar a Ghi, recuperar la centralidad perdida y preparar el terreno para adueñarse nuevamente del distrito, el líder de Nuevo Encuentro no dudó en cruzar todos los límites éticos de la coalición, votando de la mano con la fuerza de Javier Milei.
Sabbatella prefiere dinamitar el municipio y sumergir a Morón en un escándalo mayúsculo antes que dirimir las diferencias internas con responsabilidad.
Su estrategia de "fuego amigo" demuestra que, para su proyecto personal, el fin justifica los medios, incluso si eso implica utilizar un caso de narcotráfico como trampolín electoral.
En medio del incendio, el único sostén político de relevancia que recibió el jefe comunal provino del massismo.
El ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires y referente del Frente Renovador en Morón, Jorge Marinucci, salió públicamente a blindar la figura del intendente, asegurando que “actuó con absoluta responsabilidad y transparencia desde el primer momento”.
Marinucci intentó desactivar la sospecha de complicidad estructural al remarcar que, ni bien se conocieron los hechos, Ghi dispuso la desvinculación de Ortigoza y la puso a disposición de la Justicia.
"Un intendente puede conocer la trayectoria pública, laboral y las actividades declaradas de cada funcionario, pero no puede saber ni controlar eventuales conductas ilícitas que una persona pudiera realizar en el ámbito privado", argumentó el funcionario de Axel Kicillof.
Sin embargo, la defensa técnica del massismo parece no alcanzar para mitigar un golpe político que ya dejó herida de gravedad la conducción del municipio.
Funcionaria prófuga: Luna Suyai Ortigoza, directora de Género de Morón, está prófuga tras hallarse medio kilo de droga en su casa.
Pacto inesperado: Nuevo Encuentro (sabbatellismo) votó junto a los libertarios de LLA el pedido de interpelación a Lucas Ghi.
Guerra interna: La votación confirmó la fractura total entre Martín Sabbatella —que busca recuperar el distrito— y el actual intendente.
Conducción debilitada: Ghi no pudo frenar los embates de la oposición ni de sus propios aliados, quedando sumamente expuesto.
El aval de Massa: El ministro provincial Jorge Marinucci defendió a Ghi, destacando que el intendente echó a la funcionaria de inmediato.