El reloj de arena se vació de golpe para Daniel Osorio Peñaloza, íntimo amigo y gerente comercial del mismísimo Martín Menem. El pasado 9 de junio, este muchacho apareció sin vida en circunstancias que apestan a encubrimiento. No era un simple empleado administrativo, sino el cerebro financiero de la firma GenTech.
Lo verdaderamente turbio de esta novela macabra es quién estaba parado en la escena del crimen. Resulta que cuando llegó la policía, el actual presidente de la Cámara de Diputados ya estaba custodiando el lugar de los hechos. Una llamativa desesperación institucional antes de que actúen los peritos forenses.
Las malas lenguas aseguran que el occiso guardaba información recontra pesada que amenazaba a más de un peso pesado. El fallecido sabía demasiado sobre los oscuros negociados de la empresa con el Estado y ¿estaba a punto de hablar, enojado con Martín Menem? También conocía al detalle los vínculos carnales con diversas droguerías que terminaron allanadas por la justicia.
Aquí es donde entra a jugar la descarada connivencia de los históricos tribunales federales para garantizar la impunidad. Semejante nivel de información convierte a esta dudosa defunción en un aparente mensaje mafioso de manual. Enterraron rápido al muerto y barrieron la mugre bajo la violeta alfombra libertaria.
La causa caliente cayó convenientemente en manos del fiscal Eduardo Cubría, hijo de la eterna jueza María Servini de Cubría. Sabiendo que no se trataba de una muerte natural, este funcionario le habilitó las fronteras a Martín Menem. Permitió salir del país con total facilidad al principal sospechoso.
Según dos fuentes importantes a las que tuvo acceso PrimeraPagina.info, Daniel Osorio Peñaloza le anunció a alguien muy cercano a Martín Menem que no aguantaba más las presiones (no aclaró quiénes eran, pero habló en plural), que sumado al macabro destrato de su socio, lo habían llevado a tomar la decisión de hacer pública una gran cantidad de información muy oscura relacioanada con MM y otros altísimos funcionarios nacionales, sobre multimillonarios negociados para saquear al Estado, incluído el tema "droguerías".
La nueva política nos vendió el cuento de la transparencia pero termina envuelta en episodios siniestros. El entramado judicial y político se abraza fuertemente cuando las papas queman. Y en la Argentina de siempre, el poder de turno te liquida y te cajonea el expediente al instante.
Lo que tenés que saber sobre este escándalo:
El gerente y socio del diputado Martín Menem fue hallado sin vida, y el legislador corrió a la escena del hallazgo.
La víctima escondía datos letales sobre contratos espurios con el Estado y droguerías allanadas.
El heredero judicial a cargo de la investigación permitió insólitamente la fuga de implicados al exterior.