El relato libertario del déficit cero se sostiene sobre los escombros del Estado Nacional. Un lapidario informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó la ejecución presupuestaria hasta junio de 2026 y confirmó que el gasto total de la administración pública sufrió una brutal caída real del 34% respecto a 2023.
Sin embargo, no todos perdieron en la ruleta del ajuste. Mientras se desguazan áreas sensibles, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) festeja un incremento real del 17%. Queda claro que, para Balcarce 50, investigar la vida privada de la gente es más urgente que darle de comer a los pibes.
Los números finos del informe son verdaderamente escalofriantes. En salud pública, el recorte oscila entre el 17% y el 44% para los hospitales nacionales, mientras que organismos fundamentales como la ANMAT (42%) y el Instituto Malbrán (32%) sufren asfixia financiera.
Pero la motosierra de Javier Milei no tiene límites éticos: el programa de asistencia a comedores comunitarios se desplomó un 65% y programas clave como Economía Social directamente figuran sin ejecución (100% de caída). Le quitaron el pan de la boca a los sectores más vulnerables bajo la excusa de auditar punteros.
La educación y la ciencia tampoco se salvaron de la masacre libertaria. La promoción a la investigación científica cayó un 88%, el CONICET perdió un 35% de su presupuesto y programas vitales como Conectar Igualdad y el FONID fueron pulverizados al 100%.
Todo este brutal recorte a la producción de conocimiento y al futuro de los jóvenes tiene un solo objetivo: destinar el 13% del gasto total ejecutado a engordar los bolsillos de los acreedores internacionales pagando los servicios de la deuda.
La venganza de la Casa Rosada contra los gobernadores que no se alinean a sus exigencias también quedó plasmada en los números del CEPA. La obra pública está virtualmente muerta, con paralizaciones absolutas que alcanzan el 100% en la mayoría de los programas de pavimentación y túneles.
Para peor, las transferencias discrecionales sufrieron un hachazo casi total, destacándose el ensañamiento contra la Provincia de Buenos Aires, a la que le quitaron el 100% del Fondo de Fortalecimiento Fiscal. El interior del país está huérfano mientras el poder central concentra la billetera.
Lo que tenés que saber sobre el ajuste en el Estado:
Gasto por el piso: La ejecución presupuestaria de la Nación cayó un 34% en el primer semestre de 2026, comparado con 2023.
Privilegios para los espías: Mientras se recorta en salud y educación, la SIDE de Javier Milei aumentó su presupuesto un 17% real.
Hospitales y comedores asfixiados: Los centros de salud nacionales sufrieron recortes de hasta el 44%, y los comedores comunitarios perdieron un 65% de sus fondos.
Obra pública cero: La infraestructura está paralizada y la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, se quedó sin el 100% de su Fondo de Fortalecimiento Fiscal.