La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete desató un verdadero sismo en la provincia de Buenos Aires. El funcionario nacional pactó con el clan Menem para barrer del mapa al histórico armador libertario Sebastián Pareja. Con total impunidad institucional, ¿cuánto tardarán los aliados amarillos en comerse crudo al resto del gabinete original? El botín territorial quedó servido en bandeja para el avance más feroz de la casta.
El desconcierto es monumental en las bases de La Libertad Avanza (LLA) que patearon el interior bonaerense. La feroz disputa apunta directamente a quedarse con las suculentas delegaciones del PAMI y la ANSES, apuntando directamente a la billetera oficial. ¿Hasta dónde llegará el Colo con el cuchillo entre los dientes para arrasar las cajas?. La cacareada superioridad moral terminó siendo una vulgar fachada para engañar a toda la sociedad.
La carnicería política se vive con tremenda crudeza en la Séptima Sección Electoral, justo en el centro del mapa provincial. El exintendente macrista Ezequiel Galli organizó un asado VIP en Olavarría para probarse el traje de nuevo líder regional. Sin pedirle absolutamente ningún permiso a la militancia, "empezó a caminar con traje de referente seccional" para resetear todo el espacio. Los punteros originarios quedaron mirando la jugada desde la tribuna.
El meteórico regreso de Galli implica una durísima sentencia de muerte para los actuales cabecillas locales. La jefa del organismo previsional, Celeste Arouxet, y el titular de los jubilados, Guillermo Lascano, hoy caminan por una cornisa muy fina. Desde los despachos de la Casa Rosada advirtieron que "van a tener que repartir las delegaciones" urgentemente. La luna de miel terminó y arrancó la sangría.
La dolorosa limpieza de los dirigentes arrumbados por Pareja tampoco perdona a la zona norte de la jurisdicción. Recientemente, en la estratégica sede administrativa de la ciudad de Mercedes desembarcó la mismísima concejal del PRO de San Andrés de Giles, Mercedes Condesse. Festejando ruidosamente su flamante victoria en la interna, viajó a la jura del jefe de ministros y pasó inmediatamente a facturar su codiciado premio territorial. El macrismo absorbe al gobierno desde las sombras.
Mientras los socios externos se adueñan de las sillas, los armadores originarios brillan por su inusitada ausencia. El coordinador designado el año pasado, Pablo Di Salvo, no pisó una gran cumbre para 150 personas que se celebró en Saladillo. Sus propios compañeros de militancia entienden que ese repliegue silencioso es una clara señal de debilidad que anticipa el inminente fin de época. Nadie da la cara cuando los billetes cambian intempestivamente de manos.
El caos interno ya provocó serios quiebres legislativos que dejan en absoluto ridículo al oficialismo nacional. La concejal Adela Casamayor rompió el bloque argumentando aprietes de la conducción, mientras que Saúl Lucero votó junto al peronismo en el municipio de Azul. Frente al feroz ajuste que asfixia a la población bonaerense, los ediles locales decidieron saltar del barco velozmente para no pagar el inmenso costo de la crisis. El verticalismo libertario resultó ser un frágil castillo de naipes.
Las purgas quirúrgicas orquestadas desde las altas esferas gubernamentales también golpearon con brutalidad en distritos pesados como Tigre. Allí decidieron borrar de un plumazo a Claudio Baumgarten, quien había prestado la cara encabezando la boleta violeta durante las últimas dos contiendas electorales. Su codiciado sillón fue rápidamente entregado a la ex concejal amarilla Vanina Pignata para terminar de sellar el nefasto acuerdo de palacio. Al final, la lealtad se paga siempre con una puñalada por la espalda.
Toda esta reconfiguración de fuerzas demuestra tajantemente que el relato de barrer a la vieja política fue una colosal estafa electoral. Los mismos armadores que hundieron al país en el pasado ahora manejan el timón gubernamental distribuyéndose cargos millonarios a su antojo. Para los engañados soldados de la primera hora oficialista, el sueño libertario se convirtió en la pesadilla de entregarle el botín a sus peores verdugos. Las urnas pedían a un león enojado, pero terminaron coronando a los buitres de siempre.
Lo que tenés que saber sobre el pacto territorial:
Asalto a las cajas: Los dirigentes alineados a Diego Santilli comenzaron a copar las dependencias nacionales más suculentas del territorio bonaerense, desplazando a la militancia fundadora de LLA para adueñarse de las lapiceras.
Armadores acorralados: Figuras clave como Sebastián Pareja ven cómo su poder se escurre de las manos ante el avance implacable del macrismo, que ahora factura sus favores a cambio de gobernabilidad nacional.
Fuga de ediles: El desconcierto y los aprietes de la conducción ya provocaron la fractura de bloques legislativos municipales, confirmando que la precaria estructura libertaria se resquebraja aceleradamente ante la falta de liderazgo.