Mar del Plata vivió una semana de furia e indignación que quedará marcada como el punto de quiebre de la gestión de Guillermo Montenegro en materia de inseguridad, que más allá de su licencia (ocupa su banca como senador de la provincia de Buenos Aires) es su gobierno.
Desde hace meses Agustín Neme se hizo cargo de la comuna y aún asi no pudieron frenar los reclamos y delitos acumulados, estalló tras un fin de semana trágico que dejó un saldo de tres homicidios —incluyendo un aberrante femicidio— en menos de 48 horas.
El hartazgo ciudadano por la inseguridad insostenible en Mar del Plata organizó su propio "golpe" a las instituciones, una movilización que terminó exigiendo respuestas y justicia en el interior de la propia Jefatura Departamental de Policía.
La premisa de la convocatoria fue clara: Mar del Plata sangra y sus autoridades, con Montenegro a la cabeza, no reaccionan. Lo que comenzó como un reclamo genuino impulsado por referentes vecinales como Iván del Palacio de "Robos MDP", derivó en una tarde de caos absoluto.
Una porción de la sociedad, cansada de vivir a merced de la delincuencia bajo la intendencia de Montenegro, avanzó sobre el edificio policial, derribó vallados y forcejeó con los efectivos, logrando irrumpir en la sede de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El estallido de furia en Mar del Plata por la inseguridad dejó expuesta la fragilidad del esquema de prevención y las contradicciones de la política. La primera víctima política de esta crisis fue Gastón Herrera, funcionario de enlace del Ministerio de Seguridad provincial.
Pese a los intentos de instalar una supuesta "renuncia voluntaria", fuentes inobjetables del Ministerio confirmaron que le pidieron la renuncia bajo el lapidario argumento de que "no trabaja". Herrera es un hombre que responde políticamente al exintendente Gustavo Pulti, lo que añade un componente de disputa partidaria a la crisis de inseguridad que golpea a Mar del Plata y cuestiona la gestión Montenegro.
En la estructura policial, las bajas también fueron selectivas y polémicas. Mientras el Ministerio sostuvo al jefe Departamental, Cristian Fontana, la que terminó perdiendo su cargo fue la subjefa, Analía Moya.
Su reemplazo resulta, cuanto menos, provocador para los manifestantes: asumió el cargo Francisco Gómez, el mismo efectivo señalado por agredir al organizador de la marcha cuando entró al edificio policial. Incluso el propio referente de "Robos MDP" terminó siendo una víctima de su movida: no solo se llevó una causa penal por "atentado agravado a la autoridad", sino que su entorno teme represalias policiales.
Pero la víctima más evidente de este descalabro en Mar del Plata fue el propio sistema de prevención, que bajo la mirada de Montenegro demostró ser una deficiencia insalvable.
El Ministerio de Seguridad bonaerense necesitó tres víctimas fatales inocentes en un fin de semana y una importante protesta para admitir que el esquema de patrullaje unificado era un fracaso. Ahora, el Comando de Patrullas fue fragmentado en dos áreas operativas (Norte y Sur).
Sin embargo, este cambio es insuficiente: sigue lejos de resolver el problema de fondo y la lógica sigue siendo la de una fuerte concentración del patrullaje por fuera de las comisarías, que prácticamente no tienen poder operativo sobre sus propias jurisdicciones en Mar del Plata.
Mientras la ciudad se sume en el caos por la inseguridad, la política local en Mar del Plata se debate en internas y reparto de culpas. El fuego no solo llegó desde La Plata —donde funcionarios provinciales y municipales cruzaron datos sobre la ejecución de fondos de seguridad y lectores de patentes—, sino que estalló dentro de los propios aliados y expresiones de La Libertad Avanza (LLA).
La diputada provincial Sofía Pomponio, que responde a terminales nacionales, atacó públicamente al secretario de Seguridad municipal pidiendo su renuncia, en una clara crítica a la gestión Montenegro.
Además, David Urbani, referente de Las Fuerzas del Cielo en Mar del Plata, publicó un video cuestionando directamente la situación de la ciudad bajo la gestión interina de Agustín Neme, alfil de Montenegro.
“LA CIUDAD ESTA ABANDONADA”
— David Urbani (@davidurbani1) August 5, 2026
¿Y para vos cual es el principal problema de Mar del Plata? pic.twitter.com/Cy9gyOXkkI
Urbani es asesor del presidente del Concejo Deliberante, Emiliano Recalt, quien responde a Alejandro Carrancio. Carrancio mantiene un acuerdo político con Montenegro. El dato de que un asesor suyo haya elegido poner el foco sobre el intendente generó un ruido ensordecedor. Esta tensión se remonta a promesas incumplidas de cargos en la Municipalidad de Mar del Plata a fines del 2025.
El ataque de Urbani encontró un respaldo de alto voltaje: la diputada nacional Lilia Lemoine sumó su propia crítica sobre Mar del Plata, asegurando que "nunca había visto tan fea" la ciudad. El episodio expone cómo la crisis de inseguridad en Mar del Plata bajo Montenegro se convirtió en un escenario de disputas políticas entre distintas expresiones libertarias con intereses contrapuestos.
En el sector que parece que no hubo víctimas fue en la Justicia, claro. El "golpe" fue a la Departamental por la inseguridad en Mar del Plata, aunque el sistema que devuelve a los delincuentes a la calle en tiempo récord es uno de los más apuntados por la sociedad e incluso por la política.
EL OFICIALISMO DE MAR DEL PLATA SE PLANTÓ CON EL TEMA SEGURIDAD: “LA RESPONSABILIDAD PRIMARIA ES DE LA PROVINCIA”
— Lautaro Spadavecchia Amez (@LauSpadavecchia) August 7, 2026
En la Comisión de Seguridad Pública y Protección de la Comunidad, el oficialismo municipal dejó sentada su postura sobre el proyecto para crear una Mesa de Política… pic.twitter.com/rD1Yh4Uu6X
Ante este panorama donde la delincuencia actúa con total impunidad en Mar del Plata, la reacción de Montenegro fue la misma de siempre: el blindaje y el silencio absoluto. En el despacho más importante de la Municipalidad, la decisión es mantener la línea histórica del oficialismo local: no politizar el tema ni confrontar mediáticamente.
Allí, la postura es: "No se puede negar el problema y hay que buscar soluciones concretas". Mientras tanto, en el Concejo Deliberante, el edil oficialista Marcelo Cardoso fue el único en meterse de lleno en la discusión, cuestionando la creación de una Mesa de Política Criminal y sosteniendo que "la seguridad pública es una responsabilidad primaria de la Provincia". Una postura que busca aliviar la responsabilidad Montenegro ante la crisis.
La única respuesta concreta de Montenegro ante la crisis de inseguridad en Mar del Plata parece ser apelar al Ministerio de Seguridad de la Nación para un nuevo blindaje político.
Se evalúa el envío de un refuerzo de hasta 200 efectivos federales, una gestión que llegaría con créditos para el referente libertario Alejandro Carrancio y funcionaría como un espaldarazo a Montenegro.
Sin embargo, proteger la ciudad del caos delictivo tiene su precio: el arribo de estos efectivos implicará que Mar del Plata deba hacerse cargo de la logística (hospedaje, comida y movilidad). Un gasto multimillonario que Montenegro asume para resguardar su imagen ante la inseguridad insostenible, mientras los vecinos siguen viviendo bajo el terror de la delincuencia.