El manejo de los recursos públicos en la Provincia de Buenos Aires vuelve a quedar bajo la lupa de la opinión pública tras revelarse una millonaria licitación destinada a la compra masiva de juguetes.
En un contexto signado por profundas carencias estructurales en el Conurbano, la administración encabezada por Axel Kicillof aprobó un gasto superior a los 5.000 millones de pesos (equivalentes a más de 3,3 millones de dólares) para abastecerse de cotillón e insumos recreativos que debían repartirse durante el Día del Niño.
Sin embargo, el fiasco fue total: el trámite administrativo se demoró de tal manera que la fecha festiva pasó y los elementos nunca llegaron a manos de sus destinatarios.
La maniobra genera una profunda indignación no solo por el volumen de dinero involucrado en plena crisis económica, sino por el sesgo proselitista del equipamiento.
Según se desprende de los pliegos oficiales expuestos en el informe periodístico, gran parte de los elementos comprados —que van desde baldosas de goma eva hasta pelotas de fútbol y juegos de mesa— fueron exigidos con el logo impreso de la Gobernación, transformando una supuesta política de contención infantil en una flagrante campaña de propaganda estatal financiada con los impuestos de los bonaerenses.
El listado de la contratación expone compras masivas de rubros insólitos: 40.000 baldes de bloques, 60.000 pelotas de fútbol, 60.000 camiones volcadores de plástico y 20.000 sogas para saltar, entre otros artículos.
La discrecionalidad de las cantidades y la sospecha de sobreprecios adjudicados a proveedores habituales del Estado provincial se suman al despropósito logístico: el contrato fijaba un plazo de 30 días que dejó al descubierto la improvisación oficial, dejando las planillas firmadas pero los depósitos repletos de mercadería fuera de tiempo.
El escándalo salpica de lleno a la cúpula del gobierno bonaerense y reaviva el debate sobre el uso populista de los fondos públicos, exponiendo cómo el marketing político prima sobre las verdaderas necesidades de la población golpeada por la inflación y la falta de oportunidades.
Gasto astronómico: La Gobernación comprometió $4.935 millones de pesos en compras recreativas.
Entrega fuera de término: La licitación se resolvió tarde y los juguetes no se repartieron en el Día del Niño.
Propaganda oficial: Múltiples lotes de insumos debían llevar impreso el logo de la Provincia de Buenos Aires.
Evolución del contrato: La contratación preveía plazos de 30 días corridos, confirmando la improvisación en las fechas.
Indignación social: Críticas de la oposición por la falta de prioridades frente a la crisis de empleo y seguridad.