lunes 14 de septiembre de 2026 - Edición Nº5672

Política | 13 Sep

Zárate | Santilli apaga el incendio entre el PRO y LLA: tarjeta roja para Ahumada y lo baja de la batalla por las intendencia

Diego Santilli intenta trasladar al territorio bonaerense el entendimiento que empezó a construirse en la Casa Rosada entre los Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. La salida del ex River Oscar Ahumada de La Libertad Avanza después del feroz enfrentamiento con el intendente Marcelo Matzkin descomprimió el distrito más caliente. Pero detrás de Zárate aparece una discusión mucho más grande: los intendentes del PRO quieren garantías de que en 2027 los libertarios no intentarán desplazarlos de sus propios municipios.


Diego Santilli consiguió contener, al menos por ahora, una rebelión territorial que amenazaba con complicar el acuerdo electoral entre La Libertad Avanza y el PRO en la provincia de Buenos Aires.

El jefe de Gabinete viene funcionando como interlocutor entre ambos mundos y participa de la mesa que integran Martín y Eduardo “Lule” Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Arriba hay diálogo y voluntad de llegar juntos a 2027; abajo, en cambio, cada municipio es una negociación diferente.

El propio Santilli viene sosteniendo desde hace meses que libertarios, PRO e incluso sectores radicales deberían confluir para enfrentar al peronismo bonaerense. El incendio más importante apareció en Zárate, donde gobierna el ritondista Marcelo Matzkin y cuatro concejales libertarios acompañaron al PJ para rechazar una iniciativa impulsada por el Ejecutivo municipal.

El proyecto incluía eliminación de tasas para incentivar construcciones, cuestiones vinculadas con propiedad privada y un convenio con Nación para concluir obras provenientes del Procrear. Matzkin explotó: cuestionó que dirigentes que reivindican a Milei terminaran votando contra una iniciativa que, según él, aplicaba precisamente principios defendidos por los libertarios.

La pelea dejó expuesta una contradicción capaz de repetirse en otros concejos deliberantes donde amarillos y violetas deberían ser aliados, pero todavía funcionan como competidores.

La consecuencia política llegó pocos días después: Oscar Ahumada, exmediocampista de River que había desembarcado este año en LLA con aspiraciones de competir por la Intendencia, quedó afuera del armado libertario de Zárate.

Ahumada anunció que cerraba su etapa dentro del partido, mientras desde sectores libertarios describieron su salida como unilateral y cuestionaron sus diferencias internas; desde el PRO, en cambio, dirigentes dijeron a Infobae que se habían plantado para exigir respeto por los territorios que gobiernan y vincularon esa presión con el desplazamiento del exfutbolista.

Tarjeta roja para Ahumada y alivio para Matzkin: desapareció, al menos momentáneamente, uno de los potenciales rivales libertarios para 2027. Pero la interna local sigue abierta y la conducción violeta quedó en manos de otros referentes.

Zárate es solamente la expresión más estridente de una discusión que atraviesa a los intendentes amarillos. Sebastián Abella en Campana, Soledad Martínez en Vicente López, Ramón Lanús en San Isidro, Javier Martínez en Pergamino y los referentes del PRO de otros municipios quieren preservar capacidad de decisión sobre sus propios territorios, mientras en Junín el sector de Pablo Petrecca viene defendiendo una construcción más amplia que también contemple al radicalismo.

En General Pueyrredón, el tablero agrega la convivencia entre el esquema construido por Guillermo Montenegro y Agustín Neme y el crecimiento libertario. La preocupación amarilla puede resumirse en una pregunta brutalmente sencilla: alianza sí, pero ¿quién manda en cada municipio? Santilli ya reunió este año a buena parte de esos intendentes y referentes para comenzar a ordenar esa convivencia.

La inquietud no es imaginaria. El armado bonaerense que conduce Sebastián Pareja pretende fortalecer la presencia propia de LLA en los 135 municipios y sectores libertarios vienen proyectando una expansión territorial muy ambiciosa para 2027; dentro del PRO, en cambio, advierten que presentar candidatos violetas contra intendentes amarillos competitivos podría dinamitar el acuerdo provincial.

Ahí aparece Santilli en una posición tan estratégica como incómoda: necesita una estructura libertaria potente para disputar la Gobernación, pero también necesita conservar intacta la red territorial del PRO que puede sostener esa candidatura. Incluso dentro de LLA conviven miradas distintas sobre cuánto espacio debe conservar el macrismo en una alianza que tendría a los libertarios como fuerza dominante.

Por ahora, Santilli logró que el conflicto no se convierta en una sublevación colectiva de los intendentes amarillos y la mesa nacional continúa reuniéndose cada dos semanas. Pero el verdadero acuerdo todavía no se firmó en el territorio: falta resolver quién pone los candidatos y, fundamentalmente, si LLA respetará las intendencias gobernadas por el PRO o intentará disputar algunas con nombres propios.

Zárate acaba de ofrecer una primera señal favorable para los amarillos, aunque sería apresurado convertir el caso Ahumada en una regla para toda la Provincia. De esa negociación municipio por municipio dependerá si violetas y amarillos llegan a 2027 como una coalición capaz de disputar la Gobernación o como aliados nacionales que terminan peleándose por el poder en cada esquina bonaerense.

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