viernes 25 de septiembre de 2026 - Edición Nº5683

Política | 25 Sep

ESTALLÓ CALLE 12

Uber, DiDi y taxis: la pelea por las calles de La Plata terminó a las piñas

11:41 |Choferes de aplicaciones fueron este viernes al Palacio Municipal para exigir respuestas y protagonizaron fuertes cruces con taxistas en pleno centro platense.


La guerra entre taxistas y conductores de Uber, DiDi y Cabify explotó este viernes 25 de septiembre frente a la Municipalidad de La Plata, donde trabajadores de aplicaciones se concentraron desde las 10 para reclamar una reunión con las autoridades. El escenario fue calle 12 entre 51 y 53 y la protesta rápidamente levantó temperatura cuando algunos taxistas atravesaron la zona. Lo que durante meses fue una pelea administrativa terminó transformándose en enfrentamientos cara a cara. Hubo insultos, empujones y escenas de pugilato mientras el conflicto por el transporte platense volvía a quedar expuesto en plena calle.

La movilización de los choferes de plataformas no apareció de la nada. La Asociación Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA) había presentado un pedido formal de reunión al intendente Julio Alak y reclamado una mesa de trabajo para discutir una regulación integral del sector. Los conductores quieren dejar de trabajar atrapados entre la aplicación, los controles municipales y una normativa que consideran desactualizada. La organización había advertido, incluso antes de la marcha, que la tensión estaba creciendo y que era necesario actuar antes de que el enfrentamiento derivara en episodios de mayor violencia.

Del otro lado están los taxistas, que apenas dos días antes habían realizado su propia demostración de fuerza en las calles platenses. El miércoles marcharon bajo la consigna “Basta de transporte ilegal en La Plata” y consiguieron que el Municipio asumiera el compromiso de reforzar las inspecciones contra los vehículos particulares que realizan viajes mediante plataformas. En apenas 48 horas, calle 12 recibió las protestas de los dos bandos de una pelea que la política todavía no consiguió ordenar. Los taxistas argumentan que soportan habilitaciones, seguros, controles técnicos y obligaciones que no pesan de la misma manera sobre quienes trabajan con las apps.

La respuesta municipal llegó rápidamente. El jueves se desplegaron operativos en inmediaciones de la Estación de Trenes y fueron retenidos vehículos que, según la Comuna, prestaban servicios mediante plataformas sin cumplir la normativa vigente. El procedimiento terminó de encender a los choferes de aplicaciones y funcionó como combustible para la movilización de este viernes. El Municipio eligió endurecer los controles antes de conseguir una salida política al problema y el conflicto volvió multiplicado a la puerta del Palacio. Los conductores de las apps sostienen que multas y secuestros no solucionan una actividad que ya está instalada masivamente entre los usuarios.

¿Qué reclaman los taxistas y los choferes de aplicaciones?

La discusión, además, tiene una enorme trampa: enfrenta en la calle a trabajadores que dependen diariamente del volante mientras las plataformas, las regulaciones y el Estado quedan detrás del escenario. Los taxistas defienden un sistema sometido a licencias y obligaciones municipales; los choferes de Uber, DiDi y Cabify reclaman reglas que les permitan trabajar sin quedar permanentemente expuestos a multas y secuestros. Mientras nadie resuelve el agujero regulatorio, unos terminan viendo al otro trabajador como enemigo. Este viernes esa tensión dejó de ser una discusión de expedientes y terminó expresándose con empujones y golpes frente al edificio donde deberían encontrarse las respuestas.

Ahora toda la presión vuelve a quedar sobre la Municipalidad y el Concejo Deliberante. La Plata tiene delante una discusión que ya no puede reducirse a decidir cuántos inspectores mandar a la Estación o cuántos vehículos secuestrar: debe definir qué modelo de transporte individual pretende para una ciudad donde las aplicaciones forman parte de la vida cotidiana y el taxi tradicional exige condiciones de competencia equivalentes. Cuando una discusión regulatoria termina a las piñas en la puerta del Municipio, la demora política deja de ser una abstracción. Las escenas de calle 12 son apenas la fotografía más brutal de un conflicto que lleva años esperando una definición.

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