jueves 1 de octubre de 2026 - Edición Nº5689

Política | 1 Oct

Imágenes incómodas

“El sueño de Magalí”: amenazan a Battaglini, el cineasta que rompió el silencio de un crimen

15:03 |El director de la película denunció llamados intimidatorios tras llevar a la pantalla gigante la historia de Magalí Vera.


Hay películas que terminan cuando aparecen los créditos y otras que recién ahí empiezan a incomodar. Fabián Pérez Battaglini dirigió El sueño de Magalí, el documental sobre la vida de Magalí Vera, víctima de femicidio en Necochea, y después de su estreno comenzó a recibir llamados intimidatorios durante la madrugada.

El cineasta puso una cámara donde otros pretendían imponer silencio. La película llegó el 29 de septiembre al Congreso de la Nación, después de superar incluso un intento judicial para impedir su exhibición pública.

Battaglini no construyó una película para explotar el espanto ni convertir a Magalí en una estadística policial. Junto a la productora Marina Turletto, familiares, amigas y personas que la conocieron, recuperó a la mujer que existía antes del expediente: madre, hija, hermana, amiga, repostera y vecina con proyectos propios.

Ese es posiblemente el mayor acierto de una película necesaria: devolverle la vida narrativa a quien el crimen había convertido en víctima. El documental se estrenó el 28 de agosto, precisamente el día en que Magalí hubiera cumplido 36 años, ante un Teatro Municipal Luis Sandrini de Necochea colmado.

La potencia de El sueño de Magalí está justamente ahí. No necesita recrearse en la violencia para producir un golpe mucho más profundo: enfrenta al espectador con todo aquello que desaparece detrás de la palabra femicidio. Battaglini entendió que contar cómo vivía Magalí podía resultar mucho más poderoso que volver a mostrar cómo murió.

La obra reúne testimonios de su círculo cercano y reconstruye sus afectos, sus sueños y su cotidianeidad; un abordaje que convierte al documental en memoria, pero también en una herramienta de concientización.

El recorrido, además, estuvo lejos de ser cómodo. La familia de Javier Cerfoglio, condenado a prisión perpetua por el crimen de Magalí, promovió una acción judicial para impedir la exhibición pública del documental. La Justicia rechazó el planteo y permitió el estreno, aunque ordenó silenciar dos menciones para preservar la identidad del hijo menor de la víctima.

Intentaron cerrar la pantalla antes de que pudiera encenderse, pero la película llegó igualmente al público. El proyecto había recibido además respaldo institucional: el Concejo Deliberante de Necochea declaró su realización de interés público.

Después apareció otro capítulo, todavía más inquietante. Battaglini contó que durante tres o cuatro días recibió dos llamadas por noche, aproximadamente a las 2 y a las 4.30, siempre desde un número oculto: atendía y del otro lado cortaban.

El realizador manifestó públicamente su convencimiento de que Cerfoglio estaba detrás de esas comunicaciones, aunque hasta el momento no existe una constatación técnica publicada que permita atribuirle su autoría. El propio director remarcó que había realizado numerosas producciones audiovisuales y nunca antes había atravesado una situación semejante.

Cerfoglio cumple prisión perpetua en el penal de Batán tras ser condenado el 13 de abril de 2026 por el Tribunal Criminal N.º 1 de Necochea. La sentencia fue por homicidio calificado por el vínculo, ensañamiento, alevosía y violencia de género por el femicidio ocurrido el 1 de diciembre de 2024.

Frente a una condena de semejante gravedad, la película eligió algo más difícil que el morbo: preguntarse quién había sido Magalí antes de convertirse en un nombre dentro de una causa penal. Esa decisión narrativa explica buena parte de la enorme fuerza de la obra.

La llegada del documental al Congreso terminó de darle dimensión nacional. Los diputados Federico Pelli y Aldo Adolfo Leiva, que respaldaron la iniciativa, manifestaron preocupación por la seguridad ante la situación denunciada por el director Fabián Pérez Battaglini.

Una película nacida para recuperar una vida terminó atravesando tribunales, presiones y las puertas del Parlamento. Los padres de Magalí acompañaron la proyección y la historia que comenzó como un trabajo audiovisual en Necochea dejó de pertenecer solamente a esa ciudad.

Battaglini consiguió algo todavía más difícil: que después de conocer el documental uno no tenga que recordar únicamente el apellido del condenado. El sueño de Magalí obliga a mirar hacia el otro lado de la historia, allí donde estaban una familia, una mujer y los proyectos que quedaron truncos.

El cine no puede devolverle a Magalí lo que le arrebataron, pero puede impedir que también le arrebaten su memoria. Por eso cada intento de frenar la obra produce el efecto contrario: multiplica las razones para verla, discutirla y mantener viva la historia que decidió contar.


Lo que tenés que saber sobre “El sueño de Magalí”


  • Reconstruye la vida, los afectos y los proyectos de Magalí Vera, más allá del femicidio.

  • Se estrenó el 28 de agosto de 2026 en Necochea, el día en que Magalí hubiera cumplido 36 años.

  • La familia Cerfoglio intentó judicialmente impedir su exhibición, pero el planteo fue rechazado.

  • El documental llegó al Congreso de la Nación el 29 de septiembre.

  • Battaglini denunció llamados intimidatorios de madrugada desde un número oculto. Su sospecha sobre el origen de esas comunicaciones es que fue Cerfoglio.

El sueño de Magalí fue dirigido por Fabián Pérez Battaglini y producido por Marina Turletto.

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