martes 6 de octubre de 2026 - Edición Nº5694

Política | 6 Oct

La motosierra de Axel

Kicillof cierra el Hospital de Melchor Romero: ¿qué pasará con los pacientes?

10:26 |La Provincia anunció que el Hospital Alejandro Korn dejará las internaciones crónicas antes de fin de año, mientras trabajadores cuestionan recursos y condiciones de atención.


Bajo el falso ropaje de la modernidad progresista y la supuesta "defensa de los derechos humanos", la administración de Axel Kicillof oficializó el cierre definitivo de las internaciones crónicas en el histórico Hospital Neuropsiquiátrico Alejandro Korn de Melchor Romero. Lo que el relato oficial intenta vender como un hito histórico de desmanicomialización no es más que una maniobra de maquillaje político y estadístico que esconde una realidad alarmante: el abandono sistemático de los pacientes más vulnerables y un ataque furibundo contra el personal médico y de salud mental.

La gestión provincial decidió priorizar el marketing ideológico y la colocación de placas estigmatizantes que agravian la labor histórica de los profesionales. En lugar de fortalecer con recursos reales, infraestructura de calidad y presupuestos acordes a la complejidad sanitaria, la gobernación opta por un atajo peligroso. Las asociaciones de psiquiatras y los expertos en salud mental lo vienen advirtiendo en absoluta soledad: vaciar pabellones y acelerar externaciones a compulsión no es sinónimo de inclusión social, sino de desamparo institucional.

¿Cuál es el destino real de cientos de pacientes con patologías psiquiátricas severas que no pueden valerse por sí mismos ni administrar su medicación de manera autónoma? La improvisación del Ejecutivo provincial los empuja directamente al circuito perverso de la "puerta giratoria", a las recaídas sin control médico o, peor aún, a engrosar las estadísticas de marginalidad y extrema vulnerabilidad en las calles bonaerenses.

Mientras el gobernador inaugura relatos desde despachos alejados de la tragedia cotidiana, los hospitales generales carecen de la infraestructura adecuada para absorber esta demanda crítica y las redes ambulatorias brillan por su ausencia. Desmantelar un sistema monovalente sin garantizar una red intermedia sólida equivale a dinamitar el único refugio que les quedaba a los sectores crónicos y a sus familias, quienes llevan años cargando con el peso del abandono estatal.

Kicillof prefiere la demagogia de los títulos pomposos y las inauguraciones estériles antes que afrontar los grises y complejos problemas de la salud mental. Con esta medida insensible, la Provincia no avanza hacia una atención más humana: consuma un vaciamiento irresponsable que pone en riesgo la vida de los pacientes y la tranquilidad de toda la sociedad.

En definitiva, el actual gobernador ratifica con esta política sanitaria su absoluta incapacidad para gestionar lo complejo, optando siempre por sacrificar la vida de los más desprotegidos en el altar de su dogma político. Mientras el gobernador se escuda en eslóganes y relatos vacíos para ocultar la desidia, su administración no hace más que confirmar que para este gobierno la salud mental de los bonaerenses no es un derecho elemental, sino un mero negocio de marketing y propaganda electoral.

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