La danza de nombres para las presidenciales ya empezó a agitar los pasillos de la política nacional con resultados catastróficos para la casta tradicional. Una nueva encuesta de RDT Consultores cayó como una bomba en los búnkeres opositores, ubicando a Javier Milei al frente en absolutamente todos los escenarios electorales. El peronismo y el PRO miran los números con terror porque no logran capitalizar el brutal ajuste económico.
A pesar del desgaste diario y los escándalos de corrupción que salpican al gabinete, el líder libertario mantiene un núcleo duro de acero. El estudio marca que Javier Milei tiene un potencial electoral del 40,5%, superando cómodamente a un Axel Kicillof que se estanca en el 34,1% de techo. La hiperpolarización sigue siendo el mejor negocio para la Casa Rosada ante una oposición que no tiene rumbo.
La verdadera sorpresa del informe es la radiografía del rechazo popular hacia las figuras históricas que se niegan a soltar la teta del Estado. Mientras Mauricio Macri ostenta un lapidario 61% de imagen negativa que lo jubila políticamente, Victoria Villarruel aparece como la dirigente con menor rechazo del país. Sin embargo, a la Vicepresidenta todavía le falta nafta en su piso electoral para amenazar el liderazgo absoluto del Presidente.

Si las elecciones generales fueran mañana, la fragmentación opositora le regalaría la primera vuelta al oficialismo en bandeja de plata. Los datos muestran a Javier Milei liderando con un 29,3%, sacándole más de diez puntos de ventaja a Axel Kicillof, que apenas rasguña el 17,2%. Nombres residuales como Sergio Massa o Juan Grabois directamente desaparecieron del radar competitivo.
La desesperación en el PJ es total frente a la parálisis de sus armadores y la fuga constante de votos hacia el centro y la abstención. La falta de una renovación real en la dirigencia justicialista está empujando a un 12,5% de los votantes a elegir en blanco antes que bancar a la vieja guardia. Figuras como Myriam Bregman o Patricia Bullrich apenas dividen las sobras del electorado indignado.

El escenario de segunda vuelta es la pesadilla máxima para el progresismo bonaerense que soñaba con un retorno épico al poder. En un eventual mano a mano final, Javier Milei se impondría con el 37,7% de los votos frente al pobrísimo 33,7% de Axel Kicillof. La diferencia de cuatro puntos sepulta la fantasía kirchnerista de una victoria basada únicamente en el fracaso de la gestión violeta.
Todavía falta una eternidad para el 2027, pero los números de hoy le marcan la cancha con crueldad a todos los gobernadores atornillados. Si la oposición no deja de pelearse por los sillones y no arma un proyecto superador, le van a entregar la reelección atada con moño a Javier Milei. La casta sigue administrando miserias mientras el león se ríe a carcajadas mirando las planillas de Excel.
